miércoles, 4 de marzo de 2026

"Extremestiza": una nueva materia escolar

Este artículo fue originalmente publicado por el autor en El Periódico Extremadura.


Hay cosas que me convencen y otras que no en la nueva materia propuesta para 3º y 4º de ESO por la Consejería de Educación. Se llama «Extremestiza: puente entre Extremadura y América», y de ella me convencen, no el nombre, desde luego (que más parece de una feria de muestras que de una disciplina académica), pero sí el propósito de promover el patrimonio artístico y cultural de Extremadura (el que tiene que ver con América, al menos), y el de explicar y valorar el mestizaje cultural, uno de los aspectos por los que (frente a otros más sombríos) podemos decir que la ocupación de los territorios americanos fue más interesante culturalmente y más justificable moralmente (en cuanto a la moral religiosa vigente) que la colonización anglosajona – todo ello sin ocultar ni mistificar que también se trató de una despiadada guerra de conquista –.

Ahora bien, junto a esto hay varias cosas que no me convencen de la materia. Lo primero es el enfoque extremadamente especializado que se le ha dado: ¿por qué no una «Historia y Patrimonio de Extremadura» en general, que incluya y contextualice la conquista y sus consecuencias? ¡Hace falta más cultura general, especialmente entre los jóvenes! Tampoco me agradan las referencias a la identidad extremeña. En esta tierra nos hemos librado de la cerrazón nacionalista, la mitomanía por lo propio, el folklore impostado y las imposiciones etnolingüísticas. Sigamos así. Por suerte, la conquista de América no da para construir ninguna identidad extremeña, ni por el cariz de sus hazañas (no siempre heroicas ni hermosas), ni por su titularidad, que no fue estrictamente extremeña sino castellana, y en la que participaron gentes de estas y de otras tantas tierras de la península.

Por otra parte, si queremos de verdad favorecer lo mejor que plantea la materia (el diálogo intercultural y el mestizaje) deberíamos planificar una estrategia educativa mucho más ambiciosa, no limitada al encuentro con el mundo latinoamericano (mucho menos desde el polémico escenario de la conquista), sino referida a todos los pueblos y culturas que han contribuido – y siguen haciéndolo – a configurar lo que somos: los pueblos arabizados que habitaron esta tierra durante siglos, el vecino luso, los migrantes que llegan desde otras latitudes europeas…. ¿Por qué no incluirlos en una materia más ampliamente dedicada al mestizaje y al diálogo intercultural? Un diálogo desde el que construir– y esto sí que es importante – una reflexión crítica sobre valores e instaurar una ética compartida. 

Creo, en fin, que la intención de la Administración hubiera quedado mejor materializada en un programa escolar de intercambios y colaboración con centros americanos (con docentes de allá que transmitieran su propia versión de la historia) y, tal vez, en algún retoque curricular para reforzar transversalmente los elementos patrimoniales e históricos de la relación con América, pero no en una nueva materia que, además de sus defectos, mucho me temo que pueda generar más polémica que puentes. (Sobre esto escribimos hoy en El Periódico Extremadura).


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