miércoles, 16 de enero de 2019

¿Pero no son los tontos más felices?


El anti-intelectualimo moderno, con su raíz religiosa (rebrotada en el fideísmo protestante y sus variantes contemporáneas –como el evangelicalismo–), es consustancial al populismo conservador (sus valores –la familia, la patria, la tradición...– formarían parte de ese presunto «estado de naturaleza» presto a corromperse por el exceso de sofisticación intelectual). El problema es que también es consustancial a la casi totalidad de la cultura moderna, especialmente la anglosajona (tan tradicionalmente recelosa de la «intelectualidad» como apegada a la religión y la democracia). Hoy día, el anti-intelectualismo es el nexo de unión entre movimientos tan dispares como el neoconservadurismo y el ecologismo radical, y empapa y vertebra la cultura de masas (de inspiración, justamente, anglosajona), la espiritualidad «new age», los movimientos alternativos o el «pensamiento postmoderno»... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 9 de enero de 2019

El sentido de la vida.


A mucha gente las preguntas filosóficas les parecen cosas de niños, una pérdida de tiempo, un ocuparse de algo irreal o, cuando menos, imposible de resolver. ¡La economía, la técnica, la política, la ciencia: eso sí que son cosas serias de las que merece la pena hablar!... Pues fíjense que es la ciencia –por no hablar de las necesidades inmediatas, los artilugios técnicos o las trifulcas políticas– lo que me parece a mi cosa de chiquillos. ¿Qué más dará de qué estén hechas o cómo se muevan las cosas –clamaba el viejo Sócrates tras leer a los ‘físicos’ de su época– si no sabemos por qué ni para qué son o se mueven?... Galileo hizo bien al retractarse –decía Albert Camus–: nadie se suicida porque sea la Tierra o el Sol lo que gire alrededor del otro (pero sí por no encontrarle sentido a la vida)... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 2 de enero de 2019

¿Qué pasa con la caza?


¿Es comparable el dolor del animal que se acosa y mata con el placer que obtiene el cazador al acosar y matar (y hablo de la caza deportiva, donde no hay otro fin que ese placer)? ¿Cómo es posible obtener placer del sufrimiento de otro ser capaz de gozar y sufrir? ¿Y, dado que parece posible, se debe plegar uno a ese placer? ¿Y debería permitirse que otros si se entregaran a él? Es curioso, pero se prohíbe, por ejemplo, la conducta de aquel que obtiene placer destrozando la propiedad de otros, o deteriorando bienes públicos (como el que "grafitea", o el que expolia, o destroza patrimonio...), pero no aquel que lo obtiene destrozando a un ser vivo. ¿Es más valiosa una pared, un cuadro, o cualquier otro objeto, que un ser vivo capaz de sentir placer y dolor?... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La Navidad explicada a los ateos.


Entre mis amigos ya no se estila el “feliz Navidad”, ni el neutro “felices fiestas”; ahora lo que mola es el “feliz solsticio”. Te lo sueltan así, con un poco de sorna y provocación adolescente, y un mucho de la seriedad que aureola al ateo cuando condesciende a desengañar a los pobres creyentes – y ya que condesciende, a compartir la fiesta con ellos, porque mis amigos del “feliz solsticio”, aun refunfuñando, celebran las navidades como todo cristo – .

Pero vamos a lo del “feliz solsticio”, que es lo más entretenido de todo. ¿Qué pretenderán celebrar mis amigos ateos cuando celebran el solsticio de invierno? Digo yo que no celebran que la Tierra siga en su órbita, y que, por eso, haya más o menos luz solar en determinadas partes de la superficie del planeta (todo lo cual, así contado, da para algún documental, pero no para dos semanas de jolgorio). Tampoco creo que se refieran a lo que se celebra popularmente como solsticio de invierno en todas partes del mundo (y que tanto tiene que ver con el rito cristiano de la Natividad): el renacimiento de la Luz y la Vida en su batalla anual con las Tinieblas de la Muerte, etc., etc. (todo lo cual, dicho así, suena demasiado a mitología y religión). Así que, por eliminación, supongo que lo que mis solsticiales amigos celebran es que el mundo obedezca unas ciertas leyes astronómicas que regulan su comportamiento y nos libran, así, del caos y la extinción. Esto es – al menos – lo más científico y menos religioso que se me ocurre que podrían celebrar. Cierto que esto lo podrían hacer en cualquier otro momento del año (pues en todos rige el mismo conjunto de leyes astronómicas), pero igual, por deferencia a nosotros, lo festejan especialmente en Navidad. Vete tú a saber.

En cualquier caso, los ateos del solsticio tiene razones de sobra para celebrar que el mundo esté regido por las leyes que descubre la ciencia. ¡Vaya si lo están! ¿Habrá algo más grande y extraordinario que estas leyes? Dense cuenta. En primer lugar, las leyes científicas no cambian (¡ni aún las propias leyes del cambio cambian!); son eternas, como los vampiros. En segundo lugar, no ocupan espacio (¡ni siquiera las de la geometría!), por lo que son incorpóreas, como los fantasmas. En tercer lugar, determinan y permiten predecir los sucesos (¡hasta los que ocurren en el cerebro de los sabiondos que las descubren!), así que son omnipotentes – o casi – , y preexisten a todo lo que pasa. ¡No es, pues, para adorarlas como a un Dios – aunque sea con toda la razón – !.... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

jueves, 20 de diciembre de 2018

¿Quién debe educar a los hijos?


Quién debe ocupar el lugar prioritario en la educación moral de los hijos: la familia o el Estado? Ninguno de los dos, Lo que se debe procurar desde ambas instancias es que el "adoctrinamiento" inevitable que supone la educación familiar (y, para equilibrar a este, la "educación en valores cívicos" estatal, que es otro tipo de adoctrinamiento) se vea a su vez compensado con la promoción del pensamiento crítico y autónomo de los alumnos. Porque no es ni la familia ni el Estado los que tienen, al fin, que decidir cómo pensamos y vivimos, sino nosotros mismos. Y esa capacidad de cada uno para decidir libremente cuáles han de ser sus valores y creencias tendría que ser lo que más y mejor fomentase la escuela. Así, en esta no solo se han de impartir los famosos y polémicos "valores cívicos", sino también y sobre todo, la reflexión ética en torno a todos los valores. Sin el desarrollo educativo de esa capacidad –que es la que proporciona el hábito de la reflexión y el análisis racional de todos los valores–, no hay democracia que valga; hay manipulación y demagogia, de la familia o del Estado, de derechas o de izquierdas, o, por resumir, de todos aquellos cuyos intereses o arrogancia moral no admiten instancia crítica alguna. De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

¿Por qué diablos hay que ser solidario?


Enseñar valores cívicos o derechos humanos fuera de un contexto ético y filosófico en que se traten y discutan las razones para sustentarlos – si es que estas existen – no es más que catequesis (laica, democrática, humanista... pero catequesis). Y hacerlo de “forma activa”, “práctica”, “lúdica”, etc., no lo convierte en algo menos dogmático (solo cambia la retórica por la acción, que es una forma aún más eficaz de rehuir la reflexión). Pues la pregunta sigue ahí, como un tabú impronunciable, tras la cara de circunstancias del adolescente y la filípica enardecida (o el activismo entusiasta) del catequista: ¿por qué narices habrá que ser solidarios o respetar los DD.HH (sobre todo si, aparentemente, nos trae más a cuenta no hacerlo)?
Cuando planteo este problema en clase de ética (que es donde debe plantearse), muchos alumnos enmudecen, otros se escandalizan, y la mayoría se pone a pensar. ¿Por qué hay que ayudar a los demás? ¿Qué obligación moral tenemos – les provoco – con los muertos de hambre que vienen en las pateras? ¿O con los niños que trabajan en Asia para que aquí podemos comprar productos más baratos? ¿Por qué no aprovecharnos de los más débiles si así podemos vivir mejor nosotros?… De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Ética, moral y publicidad.


La publicidad se ha convertido, de modo subrepticio, en educadora moral, eclipsando como vía de selección y transmisión de valores a la familia, la iglesia, la política o la escuela, y compitiendo en ello con la industria del entretenimiento (cuyos productos adoptan a menudo el formato y el lenguaje publicitario, cuando no se convierten, ellos mismos, en un producto promocional más). ¿Qué se puede hacer frente a esto, si es que hay que hacer algo? De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.



domingo, 2 de diciembre de 2018

Presentación de Historietas de la Filosofía Griega en el Ateneo de Cáceres.



El próximo martes, a las 20.30, en el Ateneo de Cáceres (Palacio Camarena, C/General Ezponda, 9, junto a Plaza Mayor), presentamos junto a Esteban Cortijo ParralejoDaniel Gil Segura, Marien Sauceda, Jonathan González Gómez e Inma Morillo este juguetón compendio de literatura y filosofía clásica escrito al alimón con Juan Antonio Negrete Alcudia. Habrá dramatizaciones, algo de radio, todo el debate que queráis, y vino y filosofia, como en los banquetes griegos. Para más información aquí. Y para adquirir el libro abrir este enlace.


miércoles, 28 de noviembre de 2018

El "fake" de las "fake news".


No sé si hay alguna palabra para la narcisista manía de creer que tu propia época es poco menos que el “axis mundi” de la historia. Si no la hay debería haberla. Resulta ahora que las llamadas “fake news” (“noticias falsas”, pero si se afirma en inglés es más impactante) representan un acontecimiento histórico singular que pone en jaque a nuestra civilización y ante el que hay que tomar medidas de excepción draconianas. ¿Deberíamos agradecer, así, que ante tamaña amenaza se regule y censure la información a la que accedemos para evitar que se nos engañe y manipule, inocentes y crédulos como somos?... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.



viernes, 23 de noviembre de 2018

Historietas de la filosofía griega, ya en las librerías.



Aquí tenéis, recién salido de imprenta, Historietas de la filosofía griega, una recopilación de ficciones que recrea los momentos y filósofos más destacados de la historia de la filosofía y que hemos escrito entre Juan Antonio Negrete y yo. En forma de diálogos, cartas, discursos, entrevistas, etc., las historietas presentan el pensamiento de los grandes filósofos a los jóvenes y adolescentes, y a lectores de todas las edades que busquen un acercamiento literario, no estrictamente académico, a la historia del pensamiento. 

Este primer volumen está dedicado al pensamiento de la antigua Grecia, y en él encontraréis historietas cómicas, casi esperpénticas, algunas incluso macarras, y otras más contenidas, líricas e incluso solemnes; pero aunque ninguno de los contenidos que aparecen fue expresado literalmente por el personaje al que se le adjudica, todo lo escrito en el libro está basado escrupulosamente en lo que se sabe que dijeron e hicieron estos pensadores.

Al igual que la novela histórica sirve para dar a conocer al público general episodios importantes de la historia, confiamos en que estas Historietas de la Filosofía ayuden a despertar el interés por la filosofía en el lector.

Hay que reseñar que estas ficciones rescatan la labor filosófica de algunas mujeres de la antigüedad habitualmente desdeñadas en la historia académica, lo que ya de por sí justifica el interés de la obra.

El libro contiene maravillosas ilustraciones de Daniel Gil y Marién Sauceda, y ha sido editado por Editorial Manuscritos. Para adquirirlo on line podéis hacerlo en este enlace.






miércoles, 21 de noviembre de 2018

Tecnófobos


Hace unos días visité con mis alumnos el complejo arqueológico de Atapuerca, en Burgos. Fue magnífico. Los alumnos aprendieron – haciendo – que fue el hacer técnico lo que permitió sobrevivir a nuestros antepasados. No solo nos sirvió para dominar el mundo, sino también la mente gracias a técnicas sociales como el uso de símbolos o la celebración de ritos. Somos lo que somos gracias a esas hachas de piedra y esos dibujos pintados que despiertan aún hoy nuestra imaginación. Y, sin embargo, sospecho que no ha habido época en el mundo en que una porción de estos mismos homínidos evolucionados no haya echado pestes de sus propios “adelantos técnicos”. Me imagino perfectamente el miedo y la indignación de los más viejos cazadores paleolíticos, acostumbrados a sus piedras y palos, al ver como se extendía el uso de los sofisticados arcos o azagayas; o a los recolectores contemplar estupefactos como se imponía la costumbre de manipular la tierra para obtener de ella más y mejores frutos. Aquello debía parecerles – igual que a muchos ahora – el acabose. ¿¡Pero a dónde vamos a ir a parar!? – exclamarían en su tosco lenguaje, prejuzgando los avances tecnológicos como una amenaza mortal para su mundo y para sí mismos –.


El rechazo – a menudo con tintes apocalípticos – de los cambios asociados al desarrollo técnico y tecnológico es una constante cultural que seguramente se intensifica a la misma escala en que lo hace dicho desarrollo, pero que ni hace cientos de miles de años ni ahora tiene ninguna razón de ser más allá de la – obvia – llamada a la prudencia y al control de las consecuencias derivadas de dichos cambios. Sin embargo, y pese a carecer de justificación racional, la fobia a la tecnología sigue pasando por una posición ideológica respetable. ¿Por qué?... Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 



jueves, 15 de noviembre de 2018

Ética y "catecismo laico"


¿Cómo evitar que una “educación para la ciudadanía” necesariamente impartida por el Estado no degenere en algo que la derecha pueda tildar (y con cierta razón) como un tipo de “catecismo laico”? Fácil. Con una herramienta útil, en general, para compensar todo adoctrinamiento ideológico en la escuela (o fuera de ella), ya venga de la educación para la ciudadanía, de la religión, o de cualquier otra materia (y todas, en un grado u otro – incluyendo a las ciencias – , imparten o parten de doctrinas supuestas como justas, santas o verdaderas). Esta herramienta que digo es el pensamiento crítico, es decir, el hábito de someter al más riguroso análisis racional el fundamento de todo lo que se nos expone o demuestra (incluyendo el modo mismo de demostrarlo).

Cuando se trata de educación para la ciudadanía, el pensamiento crítico que compete es el que proporciona la ética. Es común confundir la ética con la simple moralidad (comportarse “bien”) o, aún peor, con una moralidad determinada (comportarse bien según los valores vigentes en una cultura determinada). Pero la ética no es eso. La ética es la disciplina filosófica que estudia (tal como un entomólogo estudia los insectos) los problemas morales, así como las diversas respuestas que ha dado el ser humano (en forma de distintos sistemas de valores) a tales problemas. La ética no nos dice lo que debemos hacer, sino que nos proporciona las herramientas conceptuales y argumentales – además del hábito analítico y crítico – para averiguarlo por nosotros mismos. Sin estas herramientas y hábitos somos pasto del adoctrinamiento (el que sea), especialmente de aquel que resulta más demagógico o seductor (que no es precisamente el que corresponde a la educación para la ciudadanía)... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La discapacidad existe y no es buena.


Lo denominemos "minusvalía", "discapacidad", "diversidad funcional" o como queramos, la ceguera, la paraplejia o el autismo seguirían siendo igualmente situaciones indeseables y no una "deseable muestra de diversidad". Sobre esto trata nuestra colaboración de hoy en el Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 31 de octubre de 2018

La obediencia querida


En ausencia de un Dios que seduzca y obligue paternalmente a las conciencias (como en la Edad Media o en las –todavía– ummas islámicas) están la seductora «auctoritas» del experto que, como en el experimento de Milgram, dirige nuestra voluntad en nombre de la Ciencia, o –la otra fuente de moderna seducción pseudorreligiosa– la retórica falaz y cargada de mitología pedestre del demagogo iluminado (Bolsonaro, Trump, Le Pen…) que nos llama a creer y obedecer. Hay una sola manera posible de enfrentarse a esto (y de legitimar, de paso, al poder): educar a la ciudadanía en el hábito del pensamiento riguroso, libre y crítico. Solo una ciudadanía empoderada (empoderada de criterio propio) y no sensible a otro poder que el de la convicción racional es inmune a la seducción de tecnócratas y demagogos. Solo ella estaría a salvo de querer lamer, voluntariamente, el zapato de nadie. ¿Entienden ahora la manía que suele tener el poder instituido a la educación crítica y filosófica? Para él siempre es mejor la obediencia querida... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.