miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Qué es pensamiento crítico?


El pensamiento crítico –la filosofía– ha de ser la espina dorsal de una escuela que, como mera transmisora de conocimientos, carece ya de sentido. Desarrollar la capacidad para organizar y verificar el torrente de información que nos inunda (y nos mantiene dispersos e inactivos), y ser competentes para evaluarlo de acuerdo a criterios propios y razonados, debería ser a todas luces la prioridad de las prioridades educativa. Y cuanto antes mejor. Abandonar a los niños frente a la tele o el móvil y no darles, también desde el principio, y a su nivel, las herramientas críticas para defenderse de ese tsunami (des)informativo, es una irresponsabilidad gravísima. ¿Quieren algo mejor –e infinitamente más efectivo– que el control parental, las prohibiciones o la censura de lo que el Estado o las compañías entiendan como «nocivo» o «falso»? Enseñen a los niños a pensar de forma crítica, o lo que es lo mismo –pero mejor–: enséñenles a filosofar... Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Pedagogos que odian la pedagogía


Para avivar la versión vulgar y a menudo politizad del debate sobre los modelos educativos, surge, de vez en cuando, la voz indignada del «docente anti-pedagogía», algo –ya sé– tan extraño de concebir como el «médico anti-medicina» o el «camarero anti-hostelería», pero que se da con frecuencia en el mundo de la enseñanza. Se podría citar a muchos. Algunos afirman hablar, no desde la pedagogía –que desprecian–, sino desde la ciencia infusa que les proporciona su propia experiencia, y desde el «sentido común» (esa inexplicable fuente de autoridad que todo grupo se atribuye para justificar sus creencias). Y todos dicen cosas muy parecidas. Básicamente dos: (1) que la «nueva» educación –regida, según ellos, por ignorantes pedagogos– resta importancia a los contenidos, lo que hace que los alumnos aprendan cada vez menos; y (2) que en ella se sustituye la «cultura del esfuerzo y la excelencia» por la tendencia a priorizar el bienestar psíquico del estudiante, lo que da lugar a una «infantilización» de la escuela y a la formación de personas incapaces de afrontar la realidad. ¿Por qué todo esto me parece mero «populismo» y «pedagogía castiza»? En este artículo lo expongo. Última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

lunes, 11 de marzo de 2019

Presentación en Mérida de Historietas de la Filosofía Griega.



Maravillosos todos los amigos, compis, alumnos y lectores que asististeis ayer a la presentación en la librería La Selva Dentro de Historietas de la Filosofía Griega. Gracias al maestro Esteban Cortijo Parralejo por la presentación, a la actriz Eva Romero por su genial interpretación de Jantipa, al actor Javier Llanos por su Pitágoras, a los actores Juan Carlos Tirado Aguilar y Rubén Aznar Fernández por su genial recreación del diálogo entre Diógenes y Alejandro, y a la sinpar Hipatia, Inma Morillo y a su discípula -- y una de las ilustradoras del libro -- Marien Sauceda Polo. Gracias también a Mario Quintana, por abrirnos su encantadora librería, al gran ilustrador Daniel Gil Segura, al que echamos de menos, y, sobre todo, a mi querido, amigo, compinche y maestro Juan Antonio Negrete Alcudia, el otro padre de la criatura, que, además de con sus palabras, amenizó el evento con su música.  













domingo, 10 de marzo de 2019

I Jornada de Didáctica de la Filosofía en Extremadura




El pasado sábado 9 de marzo se celebraron en Mérida las I Jornadas de Didáctica de la Filosofía en Extremadura, que hemos organizado para el Centro de Profesores de Mérida. Durante todo el día, más de setenta docentes venidos de toda la región, acudieron a distintas ponencias, talleres y espacios de debates para conocer de primera mano los distintos enfoques didácticos que pueden aplicar en sus clases. 


Las Jornadas fueron inauguradas por la Delegada Provincial de Educación, Dª M.ª Piedad Alvarez Cortes, y la Presidenta de la Asociación de Filósofos Extremeños, Dª Raquel Rodriguez Niño, y contaron con ponentes como el filósofo y pedagogo Juan Antonio Negrete ("El diálogo filosófico en el aula"), el escritor y experto en Filosofía para Niños, Esteban Cortijo, la presidenta de la Comisión de Educación Secundaria de la Red Española de Filosofía, Esperanza Rodríguez ("El rol de la mujer en la Filosofía"), o yo mismo, que expuse la ponencia "Apuntes para una didáctica filosófica de la Filosofía". 


En estas Jornadas, que quisieron dar el protagonismo a los docentes y su práctica cotidiana en el aula, también se realizaron talleres de pensamiento visual (Ramón Besonias) y de gamificación aplicada al aula (Lourdes Cardenal). Con estas Jornadas los profesores de filosofía extremeños mostramos nuestra vocación pedagógica y nuestras ganas de mejorar nuestras competencias, correspondiendo así a la confianza que la sociedad ha depositado en nosotros como educadores en cosas tan importantes para todos como son el pensamiento crítico o la ética.
















Para más información (y fotos) pulsar aquí.

Notas en prensa aquí, o aquí











miércoles, 6 de marzo de 2019

¿Qué es educar en política?


Hace unos días, en una entrevista a pie de calle emitida por un conocidoprograma de TV, se preguntaba a unos chicos veinteañeros por la fecha de las próximas elecciones y el nombre de determinados políticos. La mayoría no supo contestar o cometió errores de bulto, lo cual supongo que bastó para que muchos telespectadores se reafirmaran en su opinión acerca de la ignorancia y el desinterés de los jóvenes con respecto a la política. ¿Es esto cierto? ¿Saber de política consiste en conocer una serie de fechas y nombres? ¿En qué consiste entonces? ¿Se puede enseñar política? ¿Quién ha de hacerlo? ¿Los medios, los politólogos, los filósofos?..
De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.




miércoles, 27 de febrero de 2019

Poder, ficción y carnaval



El carnaval parece un caso raro de ritual festivo. En el no se consagra la majestad o el rigor del orden y la ley, sino todo lo contrario: lo irrisorio de todo orden y el gozo de lo sin ley. El carnaval es lo que llaman una “fiesta de inversión”, en la que en vez de celebrar el poder real, la nobleza del héroe o la virtud del santo, se encumbra al personaje más bufonesco, truhan y lascivo, otorgándole, por unos días, el cetro de un “mundo al revés” en que los esclavos son los amos, los varones se comportan como mujeres, los burros celebran misa y los clérigos retozan como animales... En los viejos carnavales, las fiestas de esclavos, las misas de locos del Medievo, o las antiguas saturnales latinas imperaba un mismo espíritu de subversión, desenfreno, y burla sin término … ¿Pero cómo es que se permitía esto? ¿Qué sentido tenía esta fiesta?…

No es difícil imaginarlo. El carnaval es la ficción con que se compensa y regenera esa otra ficción que es la de la legitimidad de la estructura social. Así, en el carnaval se escenifican de la manera más grotesca posible las pulsiones que el poder “contiene” – la violencia, la sexualidad sin ley, la crítica revulsiva – para, llevando al extremo la ceremonia del desorden, renovar el deseo de orden y la necesaria conformidad con él. De ese modo, al final del carnaval, y una vez cumplida su función, se sacrifica al “rey de burlas” y se representa el glorioso retorno del rey verdadero – del dios renacido – eje en torno al que todo vuelve a su lugar natural.

Pocos verán, sin embargo, todo esto en los carnavales actuales, que apenas son ya más que una amable fiesta turística. Tal vez porque hoy el “verdadero carnaval” ya no se celebra colectivamente en la calle, ni en una fecha determinada, sino de una forma tan diluida como el mismo poder al que sirve. El carnaval – la ilusión de ser otro, la ruptura con los límites, la desinhibición sexual, la violencia a discreción, la risa descarnada... – se celebra ahora en esos particulares mundos de ficción que nos proporcionan los medios y las redes sociales. Medios y redes a través de los que también se nos ordena, normaliza y vigila constantemente. Siempre y en todo lugar es, hoy, carnaval. Pero también control y sumisión. El baile de máscaras jamás ha sido tan perfecto.

De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 



miércoles, 20 de febrero de 2019

Elogio del suspenso.


He visto a brillantes alumnos llorar de angustia ante su primer suspenso. De repente se veían solos, fuera de la tranquilizadora sucesión de aprobaciones externas en que vivían, y enfrentados a la terrible pregunta: ¿qué es lo que quiero yo más allá de lo que los otros quieren que quiera? El suspenso supone “perderse”, pero también “suspender” la más ciega huida hacia adelante que es el obligado “camino al éxito”. “Ve despacio – decía el poeta – , que a donde tienes que ir es a ti solo”. Pero para ir a nosotros mismos y encontrarnos, antes tenemos que... perdernos.

“Educar” – dice Recalcati – no es “conducir” a alguien por el “camino recto”, sino “sacarlo de sus casillas”, “corromperlo”. Es ahí donde educar (educere) se confunde con seducir (seducere). El verdadero aprendizaje nace de la desviación, el tropiezo y la pérdida, y de la angustia de encontrarse solo y libre. Por ello, el maestro, lejos de formar al alumno como a una máquina competente y homologable, ha de de promover la desviación de la que arranca toda subjetividad y verdadero deseo.

Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 13 de febrero de 2019

El mito de la inteligencia artificial.


La “Inteligencia artificial” (A.I. en sus siglas en inglés) es aquella que cabría atribuir a una máquina capaz de realizar tareas cognitivas similares a las de una mente humana. En su versión más fuerte, la A.I estima que las máquinas podrían no solo pensar como nosotros, sino también sentir, tomar decisiones y hasta poseer un asomo de conciencia. ¿Es esto posible? ¿Podremos generar autómatas idénticos – o incluso “superiores” – a los seres humanos?
Yo no me preocuparía demasiado. La verdad es que los proyectos en A.I (fuerte) no han sido nunca muy fructíferos, ni es probable que lo lleguen a ser. La razón es que sus presupuestos filosóficos son fundamentalmente erróneos. El principal de ellos es creer que nuestra vida mental es reducible a (es lo mismo que) la actividad del cerebro. Es decir, que todo lo que pensamos, deseamos, sentimos… es “química”. Y como la química no es más que una física compleja, explicable, en general, en términos matemáticos, bastaría con descifrar los mecanismos y logaritmos que están detrás de la química cerebral (y, por tanto, de los pensamientos, intenciones, etc.) para poder reproducirlos en un ordenador o autómata.
Pero todo esto es una suma de prejuicios más que discutibles... Sobre esa discusión trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Zombis sin ética


Sin Ética, toda “educación en valores” o es mera información o es adoctrinamiento retórico. Pero los valores no son simples normas de las que informar; más bien son las normas las que son (o no) valiosas, buenas o justas. Y para comprender y convencerse de que lo son (si es que lo son) no valen discursos retóricos, sino la deliberación ética y filosófica...
Sin esa deliberación, sin Ética, sin ciudadanos acostumbrados a dialogar con rigor y fundamento sobre lo justo de sus propósitos, solo cabe una democracia degenerada a merced de zombis, de gente que “actúa” sin saber, y de demagogos y fanáticos dispuestos a pastorearla.
De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 30 de enero de 2019

Ética para noruegos



Algunos de mis alumnos de Ética se escandalizan cuando les hablo del sistema penitenciario noruego: condenas muy breves, prisiones que parecen pueblos idílicos, presos que, además de estudiar o trabajar, esquían, pasean en bici, cocinan o usan el ordenador en espaciosas celdas individuales a las que acceden con su propia llave... Como el objetivo fundamental es la rápida reinserción de los reclusos, se les permite vivir casi como si estuvieran en libertad. Mis alumnos no dan crédito. Cuando añado que el índice de reincidencia en Noruega es el más bajo del mundo (un 20%, a diferencia de países como EEUU, donde llega al 76%), algunos se muestran indignados. «Sí –me dicen–, es posible que el sistema noruego sea más eficaz; pero no es justo». «¿Por qué? –les pregunto yo–». «Muy sencillo, profe: porque los criminales tienen que sufrir, tal como han hecho sufrir a los demás».
Estas dos ideas de justicia, la «ley del talión» que citan mis alumnos, y el principio de reinserción de las cárceles noruegas, no solo están en las antípodas en cuanto a cómo hay que responder al mal (con lo mismo –la venganza–, o con lo otro –el bien de rehabilitar al preso–), sino también en cuanto a cómo interpretar ese mismo mal.
Para tratar este asunto empecemos por un sencillo dilema. Veamos... (Para leer el artículo completo pulsar aquí).





miércoles, 23 de enero de 2019

¿Qué mérito tiene "tener mérito"?


Nadie triunfa por méritos propios (ni es culpable de su fracaso). Nadie tiene la culpa ni el mérito de nacer rico o pobre, ni de estar más o menos capacitado para aquello que más se valora en su entorno social. Sin embargo, esta idea, la de que uno es el principal responsable de su éxito o fracaso, la del "hombre hecho a sí mismo", por falsa que sea, es el pilar ideológico -- el nuevo opio del pueblo -- de un sistema (el nuestro) -- incluyendo la educación que damos a nuestros alumnos -- que se disfraza de meritocracia para justificar su iniquidad... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 




miércoles, 16 de enero de 2019

¿Pero no son los tontos más felices?


El anti-intelectualimo moderno, con su raíz religiosa (rebrotada en el fideísmo protestante y sus variantes contemporáneas –como el evangelicalismo–), es consustancial al populismo conservador (sus valores –la familia, la patria, la tradición...– formarían parte de ese presunto «estado de naturaleza» presto a corromperse por el exceso de sofisticación intelectual). El problema es que también es consustancial a la casi totalidad de la cultura moderna, especialmente la anglosajona (tan tradicionalmente recelosa de la «intelectualidad» como apegada a la religión y la democracia). Hoy día, el anti-intelectualismo es el nexo de unión entre movimientos tan dispares como el neoconservadurismo y el ecologismo radical, y empapa y vertebra la cultura de masas (de inspiración, justamente, anglosajona), la espiritualidad «new age», los movimientos alternativos o el «pensamiento postmoderno»... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 9 de enero de 2019

El sentido de la vida.


A mucha gente las preguntas filosóficas les parecen cosas de niños, una pérdida de tiempo, un ocuparse de algo irreal o, cuando menos, imposible de resolver. ¡La economía, la técnica, la política, la ciencia: eso sí que son cosas serias de las que merece la pena hablar!... Pues fíjense que es la ciencia –por no hablar de las necesidades inmediatas, los artilugios técnicos o las trifulcas políticas– lo que me parece a mi cosa de chiquillos. ¿Qué más dará de qué estén hechas o cómo se muevan las cosas –clamaba el viejo Sócrates tras leer a los ‘físicos’ de su época– si no sabemos por qué ni para qué son o se mueven?... Galileo hizo bien al retractarse –decía Albert Camus–: nadie se suicida porque sea la Tierra o el Sol lo que gire alrededor del otro (pero sí por no encontrarle sentido a la vida)... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 2 de enero de 2019

¿Qué pasa con la caza?


¿Es comparable el dolor del animal que se acosa y mata con el placer que obtiene el cazador al acosar y matar (y hablo de la caza deportiva, donde no hay otro fin que ese placer)? ¿Cómo es posible obtener placer del sufrimiento de otro ser capaz de gozar y sufrir? ¿Y, dado que parece posible, se debe plegar uno a ese placer? ¿Y debería permitirse que otros si se entregaran a él? Es curioso, pero se prohíbe, por ejemplo, la conducta de aquel que obtiene placer destrozando la propiedad de otros, o deteriorando bienes públicos (como el que "grafitea", o el que expolia, o destroza patrimonio...), pero no aquel que lo obtiene destrozando a un ser vivo. ¿Es más valiosa una pared, un cuadro, o cualquier otro objeto, que un ser vivo capaz de sentir placer y dolor?... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.