viernes, 14 de junio de 2019

El amor duele


Desengáñense. Ese “amor” que nos venden como indoloro y falsamente respetuoso es solo mercancía, entretenimiento o turismo íntimo, pulido y depilado, placer anodino sin la menor tensión ni interés,  El amor de verdad duele. No hay dolor más profundo (ni fértil) que ese que nos procura. Y hay que enseñar a los chicos a aceptarlo – y a distinguirlo del mero maltrato –. Negar ese dolor es lo que acaba por generar frustración y violencia en aquellos que, como niños consentidos, no aceptan que sufrir (desear en vano, esperar sin esperanza, perder lo que creíamos ganado...) es parte del amor y de la vida... Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 5 de junio de 2019

Patera Experience


Hay tres cosas que se me resisten en las clases de Ética y Ciudadanía de Bachillerato. La primera es que los alumnos dejen de guiarse por lo que “se cuenta” en las redes. La segunda es que se avengan a dialogar – y no a competir como en un torneo de retórica o una trifulca en Twitter –  sobre asuntos sensibles (¿Para qué, profe? ¡No nos vamos a poner nunca de acuerdo!). Y la tercera es que no utilicen argumentos falaces, como generalizar a partir de un caso particular (“Pues yo conozco a uno que...”), apelar a las emociones (“Pues si es a tu hijo a quien matan...”) o descalificar a priori al que opina (“Es que tú no eres de aquí, o no eres mujer, o eres un facha...”).

Estas tres cosas volvieron a ocurrir el otro día, cuando algunos alumnos plantearon debatir sobre el “problema de la inmigración”. En cuanto les pregunté por qué les parecía que la inmigración era un problema, empezaron... los verdaderos problemas... Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

Más democracia y... ¿menos elecciones?


Es difícil no adoptar una posición cínica ante el reiterativo espectáculo de las elecciones. Las teatrales arengas – o monólogos humorísticos – de los mítines, los falsos debates televisivos (donde todo – temas, posiciones, réplicas... – está previsto y solo se espera con interés el error o la bronca), las declaraciones retóricas carentes de todo contenido, las vehementes tertulias en torno a nimiedades y escándalos... hacen sospechar a cualquiera que la verdadera política, si la hay, ocurre, secretamente, más allá de ese inacabable show mediático frente al que tratan de mantenernos, como a niños, en estado de excitación permanente. 

Lo grave, no obstante, es que esa actitud cínica se extiende al sistema entero. Porque la democracia no solo sufre una pérdida de prestigio en cuanto a su representación simbólica (sometida a los códigos y ritmos de los medios y redes sociales), sino también una profunda crisis de legitimidad y eficacia ligada, entre otras cosas, al descrédito de los partidos – las instituciones que, con diferencia, menos confianza generan en la ciudadanía –.

Existen sobradas razones para suponer una relación entre la falta de eficiencia del sistema y unos partidos que, en permanente campaña electoral, o en eternas negociaciones con otras fuerzas (o consigo mismos) para lograr, conservar o recuperar el poder, apenas tienen margen de maniobra para ocuparse de los problemas de la ciudadanía. De otro lado, la percepción de tales partidos como castas acomodadas y subordinadas a los grupos de influencia que, a cambio de favores, financian su incesante guerra mediático-electoral, está, innegablemente, en la raíz de la crisis de legitimidad de nuestras democracias. 

Por esto, resulta esperanzador recordar que el sistema electoral de partidos no es más que una forma posible – y mejorable –  de democracia. De hecho, si tomamos un poco de perspectiva, descubriremos que el sistema de partidos y elecciones fue adoptado, en los dos últimos siglos, como un freno al poder popular, desde la aristocrática idea de asegurar el gobierno a una élite de “ciudadanos distinguidos” entre los que el pueblo podría elegir (pero solo eso) a sus representantes. ¿Pero es todavía esta fórmula – la democracia representativa partidista y electoral – la mejor de nuestras opciones?... Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 


jueves, 23 de mayo de 2019

¿Patrocinar la justicia?


¿Es legítimo que el sistema de salud pública (es decir, el Estado) acepte donaciones privadas millonarias, como las de la Fundación Amancio Ortega, para financiar necesidades sanitarias? ¿Qué coste suponen al Estado y la sociedad aceptar estas donaciones?... Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer la noticia completa pulsar aquí


viernes, 17 de mayo de 2019

Chamanes


Sabemos que gran parte del éxito de nuestra especie se debe a la capacidad para articular las energías individuales en estructuras de cooperación social cada vez más amplias, tanto en el tiempo como en el espacio. La condición formal para esta expansión de la vida social serían nuestra extraordinaria memoria y lenguaje (la capacidad de desplazamiento simbólico más allá del aquí y el ahora – y de nuestro punto de vista, para poder penetrar la mente de otros – ). Pero la condición material es, sin duda, la generación de un patrimonio compartido de significados acerca del origen y el sentido del orden comunitario, de su prevalencia sobre los intereses individuales, del dominio del entorno, y de la estructura espiritual que lo legitimara todo en el contexto de una concepción cosmológica integral. Una legitimación del orden social que se da desde el momento – indica Lewis-Williams – en que la propia generación de significados o conocimientos (la mitología plasmada en las cuevas y objetos artísticos paleolíticos) recae no en todos – democráticamente – sino en una élite de chamanes o especialistas religiosos, conocedores de los procesos crípticos de generación de imágenes, y que, aliados (o detentadores ellos mismos) del poder político, convierten al resto de la población en un conjunto subordinado de “fieles”. 
No sé si se han dado cuenta, pero es probable que no hayamos salido aún de esa caverna – la misma que imaginaba Platón – en la que poderosos chamanes-artistas crean imágenes para la multitud. Los chamanes son, hoy, aquellos que con sus misteriosos algoritmos, sus secretas patentes y proyectos de investigación, o su masiva irradiación de representaciones, pasan por encima de nuestras cabezas haciéndonos confundir la sombra (de sus intereses) con la luz de un conocimiento compartido y sustentador de sentido.
Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí




martes, 14 de mayo de 2019

Seminario sobre “arte y poder” en el Ateneo de Cáceres.


El próximo miércoles 15, a partir de las 20 horas, prosigue en el Ateneo de Cáceres (C/General Ezponda, 9, junto a Plaza Mayor), el seminario“Arte y poder” que organiza la sección de Filosofía del Ateneo y dirige el profesor Víctor Bermúdez, quien presentará la ponencia titulada “El milenario poder de las imágenes”. En la conferencia se tratará acerca del origen del arte paleolítico y su significado social y político a la luz de las teorías de distintos filósofos o arqueólogos como David Lewis-Williams y otros. Tras la ponencia se celebrará el habitual debate con los participantes. Entrada libre hasta completar aforo.

jueves, 9 de mayo de 2019

Bolsonaro contra la filosofía


El rechazo de la filosofía como saber irrelevante (o impertinente) en Brasil (y otros lugares) no es solo cuestión de ignorancia. Ni de política. Es cierto que – especialmente en Latinoamérica – algunas facultades tienen fama de “subversivas” o “izquierdistas” (entre ellas las de Filosofía), y que el gobierno de Bolsonaro amenaza con una política educativa fascistoide (control ideológico de los profesores, régimen policial en las escuelas, retirada de fondos a universidades “conflictivas”). Pero ni la filosofía es, en rigor, de “izquierdas” (ni de “derechas”), ni ha dejado de ser relativamente tolerada por estados mucho más fascistas que el de Bolsonaro (muy conscientes de la eficacia de aquella cuando se la pervierte e instrumentaliza ideológicamente). 

Más que a simple ignorancia o motivos políticos, la impugnación de la filosofía obedece, en sentido amplio, a la expansión del espíritu pragmático y puritano de la cultura anglosajona. Ahí tienen, por ejemplo, la influencia cada vez mayor del evangelicalismo, no solo en Brasil (donde es la fuente reconocida de autoridad moral del gobierno de Bolsonaro), sino en toda Latinoamérica. Hay que recordar que, a diferencia de lo que ocurre en la tradición católica, las iglesias evangélicas – y, en general, protestantes – se fundan en una concepción radicalmente fideísta y anti-intelectualista de la religiosidad. A Dios – afirman – solo se accede a través de la fe (y no de razonamientos teológicos o representaciones sensibles). Consecuentemente, y a imagen del presunto cristianismo primitivo, el prototipo moral del evangelicalismo es el de una persona sencilla que se limita a trabajar, amar a los suyos, y satisfacer el resto de sus necesidades espirituales en el templo. “Ora et labora”. No hay más. La búsqueda del conocimiento per se es vana curiositas. Y la razón – como decía Lutero – la prostituta del diablo... Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 

miércoles, 1 de mayo de 2019

El voto como ritual mágico


La única y modesta fuente de legitimidad que queda a los estados democráticos es el pequeño acto simbólico –y cuasi mágico– del voto («mágico» en cuanto ritual generador de la ilusión de un efecto real). Esto no quiere decir que el voto carezca de utilidad. El voto sirve, fundamentalmente, para legitimar a los estados democráticos y, a su través –y mientras sea precisa esa mediación–, al orden socio-económico e ideológico que se determina más allá de ellos. El rito del voto sirve, en fin, para legitimar un orden socio-económico e ideológico que, en el fondo, no ha votado nadie. ¿Pero se imaginan que –en justa correspondencia– nadie quisiera participar en la pantomima electoral? Una democracia puede pervivir en condiciones muy precarias, pero no con urnas completamente vacías. ¿Qué hacer para evitar ese riesgo? Una mala solución sería obligar a la gente a votar (como se hace en algunos países). ¿Pero y si se resisten? Hay una estrategia mejor: la de la crispación. Los fabricantes de bulos, que viven de ella, saben muy bien como generarla y aprovecharla. Los políticos profesionales también. La regla principal podría ser: «genera controversia, encona las posiciones, evita todo aquello que contribuya al consenso y al diálogo sensato, y producirás la sensación de que hay una apasionante (o, al menos, apasionada) vida política más acá de las determinaciones (e indeterminaciones) socio económicas internacionales y su administración burocrática e ideológica global».Esto es: crea usted que su voto para evitar el «fascismo» (o la llegada de las «hordas rojas») es poco menos que un acontecimiento histórico, o de que las decorativas políticas simbólicas y sociales de bajo coste que los partidos pueden poner en marcha (y que es, básicamente, lo que los distingue) van a determinar nuestro futuro o el de nuestros hijos. Si son ustedes capaces de creerse tal cosa, todo va como la seda... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 




lunes, 29 de abril de 2019

Arte y poder



Suele pensarse que el poder se sirve del arte – casi siempre en connivencia con la religión –  para generar conformidad y obediencia. Es difícil no reconocer la potestad y autoridad de un cacique, un monarca o un presidente cuando se nos presenta investido de un fastuoso traje ceremonial, pintado a lomos de un encabritado corcel, o – como el recién elegido presidente de Ucrania – protagonizando su propia serie televisiva. Toda la parafernalia del poder – sea antigua o moderna –  tiene una clara naturaleza estética o artística – del mismo modo que todo lo artístico germina, directa o indirectamente, a la sombra del poder –.  
Cierto que el arte posee también una función crítica, pero esta suele ser igualmente aprovechada como parte de la estrategia de sometimiento. Así, junto a las majestuosas representaciones estético-religiosas del poder (templos, pirámides, ritos de entronización, desfiles, discursos) – y a las que tanto deben las distintas artes –, concurren las expresiones bufonescas de desavenencia y “desorden” (la sátira, el teatro cómico, los géneros carnavalescos, la literatura social, el grafiti, el subversivo arte “de vanguardia”), pero el fin de estas últimas no es más que una ruptura ficticia y catártica con lo establecido, y, tras ella, la regeneración del deseo de conformidad.

El arte resulta, así, un dispositivo doblemente eficaz de dominación: produce la ilusión de poder del Poder y, del otro lado, la ilusión de poder vencerlo y librarse de él. Y hoy, aun con notables diferencias, desempeña la misma función que hace siglos.

Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí. 




miércoles, 17 de abril de 2019

Freedom for Caperucita

La clasificación de algunos cuentos tradicionales (como Caperucita Roja) como poco recomendables moralmente (por presuntamente sexistas) y su retirada para alumnos de educación infantil en una escuela pública de Barcelona ha reavivado un debate en que se entrecruzan cuestiones como la censura de lo “políticamente incorrecto”, la educación en valores, la relación entre arte y moral, o la protección de la infancia. Para colmo, algunos partidos políticos se han apresurado a instrumentalizar la cuestión. Es la tormenta perfecta... Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 10 de abril de 2019

La política del bufón.



No sé si se le ha prestado la suficiente atención. Volodymyr Zelenskiy, el actor principal de una serie televisiva de éxito en Ucrania, llamada “Servidor del pueblo”, y en la que encarna al presidente de la nación, está a punto de ser presidente de esa misma nación bajo las siglas de un partido político con el mismo nombre de la serie. Parece un capítulo de otra serie, la prestigiosa “Black Mirror”, pero no, resulta que es un “episodio” de la vida real.

Desde luego que no es la primera vez que la gente escoge a actores o personajes bufonescos como representantes políticos. Pero me parece que pocas veces se ha mostrado con tan barroca perfección esta simbiosis entre poder y comedia. O, si se prefiere, entre la oficiosa representación teatral del poder y su reflejo fantasioso más divergente y divertido (y distractor), reproducido hoy en ese carnaval al ralentí que es el diario espectáculo mediático.

Sea como sea, la pregunta es siempre la misma. ¿Por qué la gente apoya a candidatos como Zelenskiy, un cómico sin experiencia política ni bagaje ideológico o intelectual? Y creo que aquí hay que ir más allá de las respuestas convencionales: las de que se trata de un voto de protesta anti-sistema, manipulado por simplezas populistas, o seducido por la imagen y el glamour del personaje. La gente no suele ser tan cínica ni tan tonta. Y hay dos elementos que, por extravagantes que parezcan, tendríamos también que considerar: que el personaje demuestre una exitosa “experiencia ficticia” como presidente, y que sea un cómico

Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 3 de abril de 2019

Rescatar o no rescatar


Existe una antiquísima disputa filosófica entre las llamadas éticas deontológicas y las éticas utilitaristas. Las primeras afirman que se debe actuar conforme a lo que es justo, sean cuales sean las consecuencias; las segundas que se debe actuar conforme a las consecuencias, sea o no “justo” lo que hagamos para generarlas.

Se podrían citar cientos de dilemas morales para ilustrar esta controversia. Pero me interesa especialmente este. Como es sabido, desde principios de año el gobierno ha adoptado medidas para reducir la llegada de inmigrantes irregulares, la mayoría de ellas relativas a las labores de salvamento en el mar, que ahora se limitan a aguas jurisdiccionales y han dejado de tener naturaleza preventiva (los barcos y aviones de salvamento que antes patrullaban la zona, ahora solo acuden si se les avisa); el gobierno ha obligado, también, a anclar las embarcaciones de ONG (como el Open Arms) dedicadas a socorrer náufragos. A todo esto se le añade un política deliberada de control informativo que, desde hace meses, mantiene el problema migratorio fuera del foco mediático.


¿Qué significa esto para un gobierno que empezó su andadura con gestos como el del Aquarius? ¿Es moralmente admisible reducir – y hasta impedir – las tareas de salvamento que se venían realizando con éxito hasta hace unos meses? Cuesta trabajo admitir que el asunto no genere apenas debate o, al menos, ruido mediático o político, o que el gobierno no dé explicaciones, más allá de algunas reverendas vaguedades (esclarecedoras a veces, como cuando la vicepresidenta defiende una política migratoria que “bascule entre la seguridad y la defensa de los derechos humanos" – de lo cual se infiere que no todo va a ser respetar esos mismos derechos humanos – ). A todas luces la cuestión migratoria se ha convertido en un asunto tabú... 

Pues bien, de todo esto tratamos en nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.




sábado, 30 de marzo de 2019

Kant y los macarras del tranvía.





Hace unas semanas, a un joven publicista se le ocurrió utilizar a Kant en una campaña contra las conductas incívicas en el tranvía de Barcelona. En un divertido vídeo, el filósofo prusiano del XVIII, con monopatín bajo el brazo, “rapea” aquello de “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.


La campaña está muy bien. Pero peca de ingenua. El macarra que pone los pies en los asientos o te atrona con la música en el tranvía dispone de un poderoso argumento con el que replicar a Kant: “¿Qué pasa si soy tan chulo que me puedo permitir hacer a los demás lo que no permito que me hagan a mi (porque si lo intentan les parto la crisma)?” – réplica que no es sino una versión de la “regla de oro” del abusón: “si puedes aprovecharte de la gente sin correr demasiados riesgos (porque no puedan corresponderte con la misma moneda), ¿cómo vas a ser tan tonto de no hacerlo?” – . Esta última regla no solo justifica al pobre macarra de tranvía, sino a todos los potentados de este mundo, para los que presenta, además, una “extended version” conocida como la “ley del embudo”: “¿Qué pasa si soy tan poderoso que me puedo saltar las leyes que no se pueden saltar los otros?”...


¿Entonces? ¿Gana el macarra incívico? No tan rápido. Veamos con detalle lo que tiene que decir a todo esto el bueno de Kant… (De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí).




miércoles, 20 de marzo de 2019

¿Qué es pensamiento crítico?


El pensamiento crítico –la filosofía– ha de ser la espina dorsal de una escuela que, como mera transmisora de conocimientos, carece ya de sentido. Desarrollar la capacidad para organizar y verificar el torrente de información que nos inunda (y nos mantiene dispersos e inactivos), y ser competentes para evaluarlo de acuerdo a criterios propios y razonados, debería ser a todas luces la prioridad de las prioridades educativa. Y cuanto antes mejor. Abandonar a los niños frente a la tele o el móvil y no darles, también desde el principio, y a su nivel, las herramientas críticas para defenderse de ese tsunami (des)informativo, es una irresponsabilidad gravísima. ¿Quieren algo mejor –e infinitamente más efectivo– que el control parental, las prohibiciones o la censura de lo que el Estado o las compañías entiendan como «nocivo» o «falso»? Enseñen a los niños a pensar de forma crítica, o lo que es lo mismo –pero mejor–: enséñenles a filosofar... Sobre todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.