Según
algunos filósofos y científicos, LO MORAL en realidad NO EXISTE. Toda conducta supuestamente “moral”
podría ser descrita como un tipo de conducta biológica compleja característica de ciertos animales (entre ellos el hombre), la mayoría de ellos sociales (el comportamiento social se entiende como un tipo de comportamiento biológico). Las conductas biológicas están fundamentalmente determinadas por los genes (los animales no son "libres" o autónomos), y las conductas sociales añaden la determinación cultural. Ambas (conducta biológica y conducta social) están aparentemente dirigidas por ciertos fines o intereses invariables (la supervivencia, la reproducción...del individuo, la especie, el grupo social). Lo que llamamos "moral" no sería distinto de esto, así que no hay, en realidad, nada que corresponda a lo "moral" (es decir: a una conducta libre o autónoma por la que el individuo escoge sus propios fines o intereses). A esta teoría negadora de lo moral se le puede llamar
“NATURALISMO ÉTICO” (también “SOCIOBIOLOGISMO” ético).
El naturalista ético afirma que “LO BUENO” ES LO QUE constatamos que, DE HECHO, DESEA LA GENTE (la ÉTICA no es
diferente aquí de cualquier otra CIENCIA SOCIAL O NATURAL: describe
hechos y generaliza a partir de ellos ciertas leyes). El naturalista
percibe, además, que lo que desea la gente es, en el fondo, LO MISMO QUE DESEAN EL RESTO DE LOS ANIMALES: acumular recursos, dominar a otros (o cooperar,
si es más productivo), reproducirse, etc. En suma: tener éxito en esta
dura batalla que es la vida. Al fin y al cabo también somos
animales, y lo “BUENO” no es sino LO QUE SATISFACE LOS INTERESES PROPIOS DE NUESTRA NATURALEZA ANIMAL. Las diferencias son solo de grado. Un león, por
ejemplo, lucha para conquistar su territorio y el favor de las hembras;
un ser humano lucha (por ejemplo) para hacerse un patrimonio (o un matrimonio) y hacérselo
con quien quiera (o hacerse hijos del que prefiera). Es cierto que la conducta humana es, en general, mucho más complicada (hay seres húmanos que adoptan conductas aparentemente antibiológicas: el celibato, dar la vida por ideas o creencias, la pura reflexión independiente de los intereses vitales...), pero incluso así la biología (o sociobiología) dará con una explicación en términos naturales o "adaptativos" a cada una de estas posibles excepciones. La cultura humana
no es más que una extraña prolongación de la naturaleza, el mismo perro con un
collar más complicado.
Una de esas conductas complejas y extrañas es el ALTRUÍSMO, esto es: las conductas que emprendemos en beneficio de otros, sacrificando por ello incluso nuestros más vitales intereses (por ejemplo, el individuo que expone su vida para salvar la de otros). Ahora bien, el naturalista tiene
una explicación biológica (o sociobiológica) para esto. Cuando la
conducta “altruista” es en beneficio de seres genéticamente similares
(como cuando una madre se sacrifica por sus hijos), no se diferencia de
la que manifiestan otros muchos animales sociales (desde las hormigas a las gácelas, según algunos) en los que el sacrificio de algunos individuos facilita la supervivencia de la totalidad del grupo. Esto no es verdadero altruismo, dicen los científicos, sino una conducta biológica típica en la
que se anteponen los intereses del grupo genético (la familia, la
manada, el hormiguero) a los de cada individuo –de alguna manera, el individuo “sobrevive” en
los seres, genéticamente similares, que se benefician de su
“sacrificio”--. De otro lado, si la conducta “altruista” se da entre individuos no genéticamente emparentados (al menos de forma directa), siempre puede interpretarse como una conducta en beneficio
del grupo social (como el soldado que muere por su patria o el heroico
bombero que se sacrifica para salvar a los ciudadanos), en la que lo que se antepone son los intereses de la comunidad cultural (el equivalente
humano al “hormiguero”) de la que depende la identidad de cada
individuo –quizás de alguna manera el individuo “sobrevive” en las creencias,
ideas, religión, etc., que ha contribuido a salvar con su sacrificio--. (De todos modos, estudios recientes sugieren que el altruísmo no genético también se da entre animales no humanos, incluso tan alejados de nosotros como los ratones o los reptiles, lo cual pone aún las cosas más fáciles al naturalismo ético: incluso el altruísmo más aparentemente desinteresado --podrían decir-- parece producto del instinto, y no de una decisión libre y moral).
¿Qué
es entonces la “moral” para el naturalista ético? Pues nada diferente de
ciertas reglas de conducta instituídas en ciertos grupos biológicamente complejos
(como son las sociedades humanas). Estas reglas pueden ser beneficiosas
para el grupo. Por ejemplo, una regla como "no es bueno asesinar a otros (salvo en defensa propia o en cumplimiento de la ley)" parece necesaria (según algunos) para asegurar la convivencia, dado
que, sin ella, nos aniquilaríamos unos a otros (“el hombre es un lobo
para el hombre”, decía Hobbes). Aunque otras pueden ser perjudiciales, porque (según otros) “repriman” o “corrompan” los deseos naturales de la
gente. Por ejemplo: reglas como "es bueno ser competitivo" o "es bueno dañar a los enemigos" podrían reprimir o echar a perder el carácter naturalmente cooperativo y empático del hombre (“el hombre es
bueno por naturaleza”, decía Rousseau).
¿Qué objeciones podemos poner al naturalismo ético? Pensad, por ejemplo, en estas:
¿Por
qué va a ser “lo bueno” lo que persigue “naturalmente” la gente (la
supervivencia, la reproducción...)? Que eso ocurra no implica que sea lo
que debe ocurrir. A la confusión de “lo que es” con “lo que debe
ser” se le llama en ética “falacia naturalista”. Claro que el
naturalista siempre puede decir que dicha falacia presupone que lo moral (el "debe") tiene sentido, que es precisamente lo que él niega (no hay “debe” que valga, porque no podemos hacer
más que lo que la naturaleza quiere).
Dado
que lo “bueno” es lo que ocurre en la naturaleza ¿Por qué van a ser
“buena” la supervivencia, la reproducción, etc.? En la naturaleza
también ocurre la muerte, la extinción de las especies, etc. Tan natural
parece la “tendencia” al orden (a la vida, a generar ecosistemas...)
como la “tendencia” al desorden (la muerte, la extinción de especies, la
destrucción de planetas...). Pareciera que aquí el naturalista redujera
lo natural a lo moral (en lugar de lo moral a lo natural). Así, lo “bueno” según él no sería lo natural en sí, sino lo natural al servicio de la vida, la
proliferación de los genes, etc.
El
naturalismo ético quizás pueda explicar conductas “altruistas”, como
sacrificarse por seres genéticamente similares o seres con tu misma
cultura (dado que la cultura sea algo así como la “manada”, o incluso la
“especie”). ¿Pero como explicaría una conducta contraria a la cultura
(como la del rebelde)? ¿Sería algo así como una “mutación”?...Más aún:
¿cómo explicaría una conducta contraria a toda la especie
(es decir, a toda cultura)? Recuerdo un dilema moral que escuche una
vez a un amigo: imaginaos que unos extraterrestres superpoderosos
amenazaran con destruir a toda la humanidad si no se les sacrificaban
cien niños inocentes. ¿Habría personas que prefirieran destruir el mundo
entero antes de convertirse en autores de ese infanticidio (¡Hágase justicia aunque perezca el mundo!) ¿Sería esta
una conducta explicable según la (bio)lógica del naturalista?