miércoles, 26 de diciembre de 2018

La Navidad explicada a los ateos.


Entre mis amigos ya no se estila el “feliz Navidad”, ni el neutro “felices fiestas”; ahora lo que mola es el “feliz solsticio”. Te lo sueltan así, con un poco de sorna y provocación adolescente, y un mucho de la seriedad que aureola al ateo cuando condesciende a desengañar a los pobres creyentes – y ya que condesciende, a compartir la fiesta con ellos, porque mis amigos del “feliz solsticio”, aun refunfuñando, celebran las navidades como todo cristo – .

Pero vamos a lo del “feliz solsticio”, que es lo más entretenido de todo. ¿Qué pretenderán celebrar mis amigos ateos cuando celebran el solsticio de invierno? Digo yo que no celebran que la Tierra siga en su órbita, y que, por eso, haya más o menos luz solar en determinadas partes de la superficie del planeta (todo lo cual, así contado, da para algún documental, pero no para dos semanas de jolgorio). Tampoco creo que se refieran a lo que se celebra popularmente como solsticio de invierno en todas partes del mundo (y que tanto tiene que ver con el rito cristiano de la Natividad): el renacimiento de la Luz y la Vida en su batalla anual con las Tinieblas de la Muerte, etc., etc. (todo lo cual, dicho así, suena demasiado a mitología y religión). Así que, por eliminación, supongo que lo que mis solsticiales amigos celebran es que el mundo obedezca unas ciertas leyes astronómicas que regulan su comportamiento y nos libran, así, del caos y la extinción. Esto es – al menos – lo más científico y menos religioso que se me ocurre que podrían celebrar. Cierto que esto lo podrían hacer en cualquier otro momento del año (pues en todos rige el mismo conjunto de leyes astronómicas), pero igual, por deferencia a nosotros, lo festejan especialmente en Navidad. Vete tú a saber.

En cualquier caso, los ateos del solsticio tiene razones de sobra para celebrar que el mundo esté regido por las leyes que descubre la ciencia. ¡Vaya si lo están! ¿Habrá algo más grande y extraordinario que estas leyes? Dense cuenta. En primer lugar, las leyes científicas no cambian (¡ni aún las propias leyes del cambio cambian!); son eternas, como los vampiros. En segundo lugar, no ocupan espacio (¡ni siquiera las de la geometría!), por lo que son incorpóreas, como los fantasmas. En tercer lugar, determinan y permiten predecir los sucesos (¡hasta los que ocurren en el cerebro de los sabiondos que las descubren!), así que son omnipotentes – o casi – , y preexisten a todo lo que pasa. ¡No es, pues, para adorarlas como a un Dios – aunque sea con toda la razón – !.... De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

jueves, 20 de diciembre de 2018

¿Quién debe educar a los hijos?


Quién debe ocupar el lugar prioritario en la educación moral de los hijos: la familia o el Estado? Ninguno de los dos, Lo que se debe procurar desde ambas instancias es que el "adoctrinamiento" inevitable que supone la educación familiar (y, para equilibrar a este, la "educación en valores cívicos" estatal, que es otro tipo de adoctrinamiento) se vea a su vez compensado con la promoción del pensamiento crítico y autónomo de los alumnos. Porque no es ni la familia ni el Estado los que tienen, al fin, que decidir cómo pensamos y vivimos, sino nosotros mismos. Y esa capacidad de cada uno para decidir libremente cuáles han de ser sus valores y creencias tendría que ser lo que más y mejor fomentase la escuela. Así, en esta no solo se han de impartir los famosos y polémicos "valores cívicos", sino también y sobre todo, la reflexión ética en torno a todos los valores. Sin el desarrollo educativo de esa capacidad –que es la que proporciona el hábito de la reflexión y el análisis racional de todos los valores–, no hay democracia que valga; hay manipulación y demagogia, de la familia o del Estado, de derechas o de izquierdas, o, por resumir, de todos aquellos cuyos intereses o arrogancia moral no admiten instancia crítica alguna. De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

¿Por qué diablos hay que ser solidario?


Enseñar valores cívicos o derechos humanos fuera de un contexto ético y filosófico en que se traten y discutan las razones para sustentarlos – si es que estas existen – no es más que catequesis (laica, democrática, humanista... pero catequesis). Y hacerlo de “forma activa”, “práctica”, “lúdica”, etc., no lo convierte en algo menos dogmático (solo cambia la retórica por la acción, que es una forma aún más eficaz de rehuir la reflexión). Pues la pregunta sigue ahí, como un tabú impronunciable, tras la cara de circunstancias del adolescente y la filípica enardecida (o el activismo entusiasta) del catequista: ¿por qué narices habrá que ser solidarios o respetar los DD.HH (sobre todo si, aparentemente, nos trae más a cuenta no hacerlo)?
Cuando planteo este problema en clase de ética (que es donde debe plantearse), muchos alumnos enmudecen, otros se escandalizan, y la mayoría se pone a pensar. ¿Por qué hay que ayudar a los demás? ¿Qué obligación moral tenemos – les provoco – con los muertos de hambre que vienen en las pateras? ¿O con los niños que trabajan en Asia para que aquí podemos comprar productos más baratos? ¿Por qué no aprovecharnos de los más débiles si así podemos vivir mejor nosotros?… De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Ética, moral y publicidad.


La publicidad se ha convertido, de modo subrepticio, en educadora moral, eclipsando como vía de selección y transmisión de valores a la familia, la iglesia, la política o la escuela, y compitiendo en ello con la industria del entretenimiento (cuyos productos adoptan a menudo el formato y el lenguaje publicitario, cuando no se convierten, ellos mismos, en un producto promocional más). ¿Qué se puede hacer frente a esto, si es que hay que hacer algo? De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.



domingo, 2 de diciembre de 2018

Presentación de Historietas de la Filosofía Griega en el Ateneo de Cáceres.



El próximo martes, a las 20.30, en el Ateneo de Cáceres (Palacio Camarena, C/General Ezponda, 9, junto a Plaza Mayor), presentamos junto a Esteban Cortijo ParralejoDaniel Gil Segura, Marien Sauceda, Jonathan González Gómez e Inma Morillo este juguetón compendio de literatura y filosofía clásica escrito al alimón con Juan Antonio Negrete Alcudia. Habrá dramatizaciones, algo de radio, todo el debate que queráis, y vino y filosofia, como en los banquetes griegos. Para más información aquí. Y para adquirir el libro abrir este enlace.