jueves, 21 de diciembre de 2017

Los niños malos.


Es frecuente que maestros y profesores clasifiquen a los niños en una de estas tres categorias: disruptivos, desinteresados y voluntariosos (en el lenguaje de la pedagogía castiza: “gamberros”, “vagos” y “trabajadores”). Dejando aparte el caso de los chicos que por algún tipo de discapacidad evidente necesitan apoyos (o los que, en la pedagogía de andar por casa, son “cortitos”), la estrategia antes los tres grupos de alumnos citados es, a veces, esta: amenazar con castigos y expedientes varios a “disruptivos” y “desinteresados”, y prometer todo el apoyo y atención a los más voluntariosos. ¿Es esto correcto?... De esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.

jueves, 14 de diciembre de 2017

La educación estética


¿Debemos censurar lo que se mira o educar mejor la mirada? Una defensa de la educación estética en nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo pulsar aquí

martes, 12 de diciembre de 2017

El rap de Nietzsche: Dios ha muerto


 


Después del exitoso rap de Parménides, vuelve nuestro rapero Piter (3.14t3rmusic@gmail.com) con este temazo sobre el filósofo alemán F. Nietzsche (lo estudiaremos a final de curso). Letra, música, imágenes (gracias al no menos genial Álvaro shotbuster) son tan diábolicas, angelicales, espectaculares y certeras como lo era el propio Nietzsche.

¡¡Hay que difundir la buena nueva. Piter, el rapero anticristo, ha vuelto!! ¡¡A disfrutar!!




miércoles, 6 de diciembre de 2017

La violencia de los no violentos.


... Hay un modo de violencia que supera a todos, y que puede llegar a anular por completo (no parcial ni gradualmente) la voluntad del sojuzgado. No se trata de la violencia del que obliga a otro a hacer lo que no quiere, sino del que lo subyuga para que lo quiera hacer. Este tipo de violencia es mucho más radical: sustituye la voluntad del dominado por la voluntad del dominador, hasta el punto de que el primero realiza la voluntad del segundo (sin saberlo, y sea cual sea) como si fuera la suya propia. Es una forma casi perfecta de violencia y, como tal, exige más competencias (psicológicas y retóricas sobre todo) en aquel que la ejerce... Sobre esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.