jueves, 28 de enero de 2010

¿Quién dijo que la ciencia no cree en los milagros?

id="BLOGGER_PHOTO_ID_5431590949760707874" style="float: right; height: 320px; margin: 0px 0px 10px 10px; width: 310px;" width="387" />
Érase una vez, cuando aún no existía ningún cuando y en algún lugar que no estaba en ningún sitio, había un punto y un instante de pura (?) ENERGÍA al que le dio por expandirse (¡Así: bang!). En cuanto comenzó esa expansión pasaron cosas aún más extrañas. Por ejemplo, esa energía adoptó en seguida distintas FORMAS y fueron apareciendo, así, las "cosas materiales" (partículas, átomos, galaxias, planetas...). A la vez, esas cosas se relacionaban entre sí de distintas FORMAS (se atraían o repelían según distintas fuerzas: la gravitatoria, la nuclear, la electromagnética...). Pero, al mismo tiempo, todo esto que os cuento siempre ocurría de la misma FORMA, es decir, según regularidades o leyes físico-matemáticas, estables y omnipresentes (las leyes de la naturaleza)... Vamos, que de lo que era un principio único -la energía- surgió lo múltiple -cosas, fuerzas, leyes-. O, en otro sentido, que dónde sólo había energía (algo "indefinido") al instante surgió la forma: la forma de las cosas, la forma en que estas se relacionaban (las fuerzas) y la forma o estructura que regulaba su comportamiento -las leyes-. ¿Raro, eh?...

Pero no acaba aquí la historia. Hasta entonces todo era materia inorgánica (no viva). Pero de pronto ocurrió algo increíble. En alguno de esos planetas algunos trozos de materia se volvieron tan complicados que dieron lugar a algo nuevo e impredecible: ¡la vida!...Es decir: que de la forma o estructura de la materia inorgánica brotó una forma nueva de organizarse esta misma materia, una forma con propiedades nuevas: la autorregulación, la autorreproducción, etc.; esto es: la materia ¡cobró vida!... ¿No es como un milagro?  

Y el cuento sigue. Estos seres vivos, al principio muy simples, dieron lugar, con el correr del tiempo y la evolución, a animales sociales con cerebros tan complejos como para ser capaces de generar sistemas simbólicos (lenguajes) y contar cuentos (perdón, teorías y saberes) como el que os acabo de contar muy resumidamente... Es decir, surgieron esas estructuras o formas tan complejas de organizar la información que son las representaciones mentales (ideas, pensamientos...) y, a partir de ellas, las estructuras simbólicas que llamamos teorías (matemáticas, físicas, filosóficas, etc.), teorías que, a su vez, pretenden reflejar la forma de comportarse de la realidad...Más raro todavía, ¿no?...

¿Os ha gustado el cuento? Os lo resumo: al principio eran la energía y la materia (con sus fuerzas y sus leyes); de allí surgió la vida; y de la vida surgieron el cerebro, el lenguaje, la cultura; y de allí las ideas, saberes y teorías con las que explicamos todo el proceso... O lo que es lo mismo: al principio era la energía (una sola realidad), pero de ella fueron surgiendo, gradualmente, realidades distintas en función de la forma, cada vez más compleja, que fue adoptando esta energía... ¡¿No es extraordinario?!.. Estas cosas nuevas, además, tenían propiedades nuevas. La energía era pura extensión en movimiento; pero la forma de las cosas o las fuerzas, y no digamos de las leyes, eran algo mucho más inextenso y estable (las leyes no cambian ni se mueven, no tienen extensión espacial; las fuerzas de la naturaleza son, también, siempre las mismas, y bastante invisibles; y la forma o estructura que presta identidad a las cosas parece difícil de concebir como algo variable o corpóreo)... ¿Y qué decir de los seres vivos? Estos cuentan con una forma de ser mucho más compleja, que les hace ser idénticos a sí mismos a la vez que cambian para adaptarse a las transformaciones del medio... ¿Y los pensamientos y otras representaciones mentales? Estos no solo tienen una forma estable (que los distingue unos de otros), sino también una existencia aparentemente inmaterial, de forma similar a las teorías, es decir, a las cosas que decimos, que son también increíblemente incorpóreas e invisibles... 

Por cierto, a esta teoría se la conoce como EMERGENTISMO. Sostiene que a partir de cierto grado de complejidad en la relación entre cosas de un determinado tipo pueden “emerger” cosas de otro tipo distinto (con otra forma) y con propiedades distintas. Así, de la relación compleja entre cosas materiales emergen los seres vivos; y de la relación entre seres vivos y entre neuronas emergen las representaciones mentales y las propias teorías científicas, matemáticas, etc... ¿Fuerte, eh? (Parece como lo de convertir el agua en vino, pero ¡a lo grande!)...

El emergentismo es una teoría ontológica complicada. Es inmanentista, por que afirma que todo, en el fondo (o en el origen), arranca de una realidad de carácter espacio temporal (extensa, cambiante), como es la energía, o la materia. Pero, a la vez, admite la existencia de otro tipo de realidad, no estrictamente material, sino formal, con características muy diferentes a la de la materia (inextensa, incorpórea, invariable en el tiempo). Pero eso sí, estas realidades formales --afirma-- EMERGEN de la materia, aunque sean DIFERENTES de ella. Por eso decimos que, en cierto modo, el emergentismo es una teoría DUALISTA (existen dos tipos de realidad en la Realidad), aunque no de un dualismo "simétrico": la realidad fundamental (de "donde" emerge la "otra") es la materia, lo inmanente, lo espacio temporal... 


¿Os convence el emergentismo? Intentad responder estas preguntas:
1. Dejando aparte el delicado asunto de cómo de un sola sustancia (energía) surgen tantas cosas y fuerzas distintas (o de cómo o por qué esa energía comienza a expandirse): ¿Podríais explicar cómo de lo que no está vivo (la materia) surge lo vivo? ¿O cómo de lo concreto y temporal (como un cerebro) emerge la idea (nada concreta ni temporal) del teorema de Pitágoras?
2. Si las teorías matemáticas o físicas surgen al final del proceso: ¿querrá eso decir que al principio la realidad carecía de propiedades matemáticas o leyes físicas? Antes de que apareciera Pitágoras: ¿no existía una cierta relación racional entre los lados de ciertos triángulos? ¿No había leyes físicas y matemáticas determinando el comportamiento de la naturaleza? ¿O es, sencillamente, que tales leyes aún no se habían descubierto?
3. Si la teoría emergentista fuese cierta, la física y la química serían el fundamento de la biología, la biología el fundamento de la sociología, la neurología y la psicología; y todas estas ciencias serían a su vez el fundamento de la matemática y la lógica? ¿Puede esto ser lógicamente cierto?

4. Es, en general, admisible (desde un punto de vista lógico) suponer que la Realidad contiene dos tipos diferentes de realidad. Y, de otro lado, si estas dos realidades (la materia y la forma, los hechos y las leyes, los cuerpos y las mentes, los objetos y las teorías...) fueran realmente diferentes, ¿podrían relacionarse de alguna manera, tal como parece que se relacionan? 

lunes, 25 de enero de 2010

Resumen de la reunión sobre la película "La Ola".


Ayer domingo nos reunimos en los locales del Economato para ver y comentar la película “La Ola”. En ella, un profesor debe enseñar al alumnado de su clase el tema de la autocracia como forma de gobierno. Los estudiantes creen imposible que una dictadura como la del Tercer Reich vuelva a suceder en Alemania. El profesor les demuestra, mediante un experimento social, que tal creencia es errónea. Decide formar entre los alumnos un grupo basado en la disciplina, la fidelidad entre sus miembros y la obediencia a un líder. El grupo tiene tanto éxito que el profesor empieza a perder el control del experimento...
Según la Wikipedia, el relato está inspirado en la novela homónima de Morton Rhue (1981) que, a su vez, se basaba en un experimento de un profesor de un instituto de Palo Alto (California). Precisamente el personaje de la película, Rainer Wenger, está basado en el profesor William Ron Jones. En 1967, este profesor de historia en la Cubberley High Shool de Palo Alto, Estados Unidos, tuvo que interrumpir después de cinco días su “The third wave” (la tercera ola), el ensayo con el que hizo comprender a sus estudiantes la dimensión real de la autocracia con…¡Excesivo éxito!. El director Dennis Gansel ha querido demostrar que hoy en día también podría darse el caso...
Tras ver la película, hicimos un debate y he aquí algunos de los asuntos que discutimos (según recuerdo) y que fueron proponiendo Maite, Esther, Blanca, Elena, Paloma, Silvia, Ángela, Jose (Monchi), Juandi, Ruben, Mónica...
Al final de la entradas hay algunos comentarios (un par de ellos robados de otro blog): a ver que os parecen y si dan motivo para proseguir la discusión…


- En La Ola se cuenta el caso (verídico) de un grupo de alumnos de un instituto que, guiados por un profesor, deciden formar un grupo de apariencia fascista (se visten igual, usan un saludo, y excluyen a los que no adoptan las normas del grupo). Sus ideales son, básicamente, la disciplina y la fidelidad al grupo y a su líder (el profesor). Ahora bien: ¿No hay en la actualidad un grado similar de uniformidad, por ejemplo en el ámbito de las redes sociales (tuenti, facebook, etc.), en el sentido de que se adopta un estilo de comunicación similar? ¿No ocurre lo mismo en la forma de vestir de la gente joven? La gente rechaza, a veces, los uniformes pero luego se visten, peinan, etc., según la moda.

- ¿Qué hace que los alumnos (o, en general, los adolescentes) sean tan receptivos a este tipo de grupos? ¿Tiene algo que ver la falta de ideales propios? ¿O la falta de atención de las familias? ¿O con el aburrimiento de una vida de continuo "entretenimiento" y diversión?

- ¿Por qué rechazamos grupos como los de La Ola, en los que se propone aunar esfuerzos en pos de una meta común de forma disciplinada y cooperativa, y en los que los miembros son tratados con igualdad (sin discriminación por sexo, raza, nivel social, etc.) y se practica la solidaridad intergrupal? ¿Qué ocurre con estos grupos como para que sean tachados (en la película) de negativos, fascistas, etc.?

- ¿Lo que estos grupos tienen de “fascista” (confianza en un líder carismático, control de las opiniones críticas, competencia violenta con otros grupos y utilización de la fuerza con los opositores) los descalifican del todo? ¿No estaría todo eso justificado si el fin lo mereciera? Si creyéramos, por ejemplo, que para resolver las injusticias sociales del mundo (hacer una gran revolución) hubiera que confiar en un líder indiscutible, censurar las opiniones que desmoralizaran a la gente, hacer la guerra y eliminar a los opositores: ¿lo haríamos?

- ¿Pueden existir grupos así sin un “enemigo” frente al cual sentirse unidos (en la película: los anarquistas, la clase de abajo, el otro instituto del pueblo, etc.)?

- ¿Puede hacer algo importante un individuo solo? ¿Quién mueve la historia y cambia el mundo: los individuos aislados o los grupos (naciones, estados, etc.) gracias a la fuerza que da la unión disciplinada y cooperativa de sus miembros? ¿Podría un grupo de filósofos (siempre discutiendo) hacer algo alguna vez?

- ¿Puede funcionar un grupo sin que se establezcan ciertos principios o ideales indiscutibles, un líder carismático, y ciertas normas que se han de obedecer disciplinadamente? ¿No funcionan así los partidos políticos y todo tipo de organización (incluendo las ONGs como Greenpeace, etc.)?

- ¿Es aceptable o no dejar el mando en manos de “personalidades” que parecen tener más carisma que razones?

- ¿Por qué se rebelan en el fondo las dos chicas de la película? ¿En nombre de qué? ¿Podrían razonar su oposición a “la Ola”? ¿Qué proyecto propondrían como alternativa?

- ¿Tiene sentido una existencia de tipo individualista, en la que el individuo particular no sacrifica ninguno de sus deseos e intereses particulares a favor de fines grupales? ¿Tiene sentido vivir fuera de los grupos? ¿Qué es primero o más fundamental: el grupo o los individuos?

- ¿Qué es mejor, vivir en grupos fuertes como los retratados en la película, o cada uno “a su bola” de forma individual? ¿Es siempre peor un régimen político autocrático que una democracia, como la nuestra, en que la mayoría pasa de la política y va a su rollo? ¿Qué es mejor la autocracia o la anarquía?

- ¿En qué momento aparece la violencia en la película? ¿Es inevitable que surja, dado lo que está sucediendo con “La Ola”?

- ¿Qué nos parecen los institutos alemanes? Los alumnos disfrutan de mucha autonomía: eligen cursos y profesores, salen y entran con libertad, disponen (algunos) de las llaves del instituto para trabajar fuera del horario de clases (por ejemplo, en la redacción del periódico del instituto). ¿Es todo esto bueno o malo?

miércoles, 20 de enero de 2010

¡Reunión de cavernicolas!




Se convoca a los cavernícolas de todas las tribus para la próxima reunión. Será el próximo DOMINGO, 24 de enero. Esta vez veremos una película: LA OLA, que, como veréis, trata de un polémico experimento educativo, y que plantea problemas éticos muy muy interesantes...



Nos encontraremos en el Café Imperial (Calle Marquesa de Pinares, junto al agueducto) a las 16.30, y desde allí nos desplazaremos a un lugar secreto para ver juntos la película.

Os ruego puntualidad, para que podamos irnos todos juntos.

es.wikipedia.org/wiki/La_Ola

martes, 19 de enero de 2010

¡Qué toda la vida es sueño...!



¿Y si todo esto que vemos, el mundo físico que describen los científicos, no fuera más que un sueño?... En los sueños y las alucinaciones también veo un mundo llenos de cosas que se mueven... ¿Cómo sé yo que todo este mundo que tengo ante mí no es una creación de mi mente? … ¿No son acaso los colores o los sonidos “efectos” que se generan en mi cerebro?... ¿Por qué no pensar que también las cosas, con sus volúmenes y sus movimientos, no sean más que imaginaciones mías?... ¿No podría ocurrir todo en el espacio imaginario de mi mente y durante el tiempo que tardo en imaginarlo?

En la película Matrix, unos malvados extraterrestres mantenían a los humanos en unas enormes probetas llenas de líquido y alimentados por sondas, pero tenían sus cerebros conectados a un programa de ordenador que les hacía vivir una vida virtual. ¿Cómo podemos estar seguros de que no nos ocurre AHORA algo parecido?

Por cierto: a esta teoría, según la cual la realidad es una representación de mi mente, se la conoce como IDEALISMO SUBJETIVO o MENTALISMO.

Los científicos suelen defenderse de ella afirmando que las observaciones y experimentos científicos son “intersubjetivos” (participan varios observadores). Esto garantiza, según ellos, la objetividad de lo que vemos…. Pero: ¿No podrían ser esos otros observadores parte de mi propio sueño? ¿Cómo se yo que los otros (las otras mentes) no son una visión (o suposición) de mi propia mente?... A esta, aún más extraña teoría, se le llama SOLIPSISIMO. Y afirma que lo único que puedo saber con certeza que existe es: ¡Mi propia mente!... De todo lo demás puedo dudar. Pero no puedo dudar de mi propia duda. ¡Dudo luego existo! (Decían San Agustín o Descartes)…

¿CÓMO PODRÍAMOS SABER CON SEGURIDAD QUE EL MUNDO QUE VEMOS Y EXPERIMENTAMOS NO ES UN SUEÑO O ALUCINACIÓN DE NUESTRA MENTE?

Ahí va este fabuloso cuento de Julio Cortazar, por si alguien no tenía aún claro que la frontera entre la realidad que vemos y el sueño...¡No existe!
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/nocheboc.htm


También podrías ver la película "El Show de Truman", o la estupenda novela corta de Adolfo Bioy Casares: "La invención de Morel"... En ambas reaparece el mismo problema...

domingo, 17 de enero de 2010

¿Alguien ha visto a la mujer?



Para conocer algo de poco (o de nada) sirve saber su nombre propio. Decir de una chica que no conocemos que se llama Ana es decir nada. Indicarle a un ignorante que existe la Tierra es igualmente inútil. En seguida se preguntarán: ¿Quién es Ana? ¿Qué es la Tierra?... Para conocer algo tenemos que usar nombres “comunes”. Es decir, tenemos que atribuir propiedades o predicados al sujeto: Ana es… Inteligente, Pianista, Atrevida… O: La Tierra es… Un Planeta, Esférico, Habitado… Cuando hacemos esto, incluimos a una cosa (Ana, la Tierra) dentro de ciertos “conjuntos”: el de los Inteligentes, los Pianistas, los Planetas, etc...De esta forma, “delimitamos” o definimos lo que esa cosa es, identificándola con otros seres… (Y eso es conocer: definir e identificar).

El problema es el siguiente. Es fácil saber a qué se refiere un nombre propio. Para quién la conozca es fácil saber a que se refiere el nombre Ana: a una chica, de carne y hueso, que existe aquí y ahora, y a la que podemos señalar con el dedo… ¿Pero a qué se refiere un nombre común? ¿A qué se refiere, por ejemplo, la palabra “pianista”?...

La respuesta parece obvia: “pianista” se refiere a algo que tienen en común ciertos seres (saber tocar el piano). O sea: que existe algo (la capacidad de tocar pianos) que está (¡a la vez!) en varios seres. Está en cada pianista que hay en el mundo. Y también está en los pianistas del pasado, y en los del futuro. ¿Qué será esta extraña cosa que puede estar en varios sitios y momentos a la vez? ¿Hay algo físico que pueda estar en más de un sitio a la vez y que sea lo mismo en todo momento?... ¡Raro, eh!

A esto se le suele llamar en filosofía “el problema de los universales”. Los nombres comunes se refieren a un rasgo “universal” o “común” que no puede existir como las cosas físicas “normales”, que ocupan siempre un lugar concreto en el espacio y el tiempo, y a las que se puede ver. Yo puedo ver a Ana, incluso a Bethoveen (en un retrato). Pero no puedo ver “al pianista”. Yo puedo dar la mano o tomar un café con Ana. Pero no puedo hacerlo con “la mujer”…



A este problema se le han dado varias soluciones. Los filósofos NOMINALISTAS, que están muy próximos al materialismo, afirman que cosas tales como “el pianista” o “la mujer” no son más que nombres, abstracciones lingüísticas, palabras (“flatus vocis”, sonidos de la voz). Mucha gente es hoy nominalista. Cuando se les pregunta a qué se refieren los nombres comunes (o las leyes o las fórmulas matemáticas, que son también nombres comunes), dicen que no se refieren a nada real. Dirán que "el hombre", "la fuerza gravitatoria" o "el dos" no son más que palabras inventadas por nosotros para entender mejor la realidad”…



El nominalismo no es una teoría fácil de justificar. Si alguien sostiene que “la mujer” no es más que un nombre que no significa nada real, tendrá que admitir que no hay diferencia entre los nombres y cualquier otro sonido o garabato sin significado. Y si admiten que “la mujer” significa algo real, tendrán que admitir que hay algo real (convencional o no) que está a la vez en cada uno de los lugares en que hay una mujer, por lo que ese “algo” no podrá ser nada físico (lo cual repugna a los nominalistas, que niegan que exista ninguna realidad fuera del espacio y el tiempo)...

Un posible solución, dada por muchos nominalistas, consiste en situar ese “algo” común que es “la mujer” en la mente. Los filósofos CONCEPTUALISTAS afirman que los nombres comunes se refieren a “conceptos” mentales. Es decir: a esquemas abstractos que nuestra mente origina gracias a la experiencia. Por ejemplo: yo veo a Ana, a Julia y a Rocío. Observo que se parecen y produzco, por abstracción, el concepto mental de “mujer”…

Ahora bien: esta solución no soluciona nada, más bien lo complica. Si observo que Ana y Julia se parecen, es porque tienen “algo en común”, es decir, algo real que está en las dos a la vez, con lo cual vuelve el problema de admitir realidades no físicas... Además: ¿qué es un concepto? Si según el conceptualista todo lo real es algo concreto, existente en un espacio y un tiempo determinado, también lo será el concepto. Pero, en ese caso, el concepto no puede ser una abstracción aplicable, a la vez, a múltiples objetos situados en lugares y momentos distintos.

El problema, pues, sigue abierto. ¿A qué se refieren los nombres comunes, las leyes, las fórmulas matemáticas, etc.? Si no se refieren a nada real, no podrían servir para conocer las cosas. Y si se refieren a algo real, ha de existir algo distinto a la materia. ¿Qué podrá ser eso tan misterioso capaz de estar en muchos sitios a la vez y de ser lo mismo en todo momento?

miércoles, 13 de enero de 2010

El fútbol como resolución de las disputas en filosofía.

Estos futbolistas sí que merecerían ruedas de prensa. ¿Os imaginais sus comentarios después del partido?...

Entrevista con el materialista.


Hace poco, en una tenebrosa noche próxima a la Navidad, un conocido mío (P) que bajaba a los niveles inferiores de la caverna fue asaltado por un materialista (M), que se le quedo observando con cara de querer hacer experimentos con él. Intentó defenderse dialogando con el tipo, y he aquí el resultado (según quedó grabado en las cámaras de seguridad).

P. Así que, dice Ud., que la realidad es...
M. ...La realidad es lo que dice la ciencia: las partículas, las moléculas, los planetas, los cerebros.. En fin: lo que se puede ver y experimentar científicamente. Estamos en el siglo XXI. Por suerte, nuestros conocimientos se han liberado ya del yugo de la religión y la filosofía. Lo único que importa son los datos objetivos.
P. ¿Qué son los “datos objetivos”?
M. Lo que vemos que ocurre en los experimentos y en observaciones precisas. Por ejemplo, que el agua hierve a cien grados o que la Tierra gira alrededor del Sol.
P. ¿Pero cómo sabemos que lo que vemos es objetivo? ¿No dice la ciencia que “ver” es una actividad mental y, por tanto, subjetiva?
M. En efecto. Por eso, las observaciones y experimentos exigen más de un observador. Si todos decimos que vemos lo mismo, lo que se ve es entonces objetivo.
P. Perdone la insistencia, pero: ¿cómo sabemos que hay otros observadores?
M. Eso es un hecho indiscutible para cualquier persona sensata.
P. ¿Un “hecho” es lo mismo que un dato?
M. Digamos que sí.
P. Entonces: ¿el hecho de que hay otros observadores significa que “vemos” que hay otros observadores?
M. Sí.
P. O sea: que la visión del científico es objetiva porque es compartida por otros científicos, todo lo cual es verdad porque también responde a una visión objetiva. ¿No le parece esto un tanto discutible desde un punta de vista lógico?
M. Tal vez, pero yo no estoy hablando de lógica.
P. Aunque sí con lógica, suponemos... Pero dejemos eso. Le hago otra pregunta. ¿Cómo podemos estar seguros de que lo que dicen que ven esos otros observadores se refiere a lo que vemos nosotros? Por ejemplo. Supongamos que dos observadores dicen que algo es verde, pero uno de ellos es daltónico.
M. Yo creo que esos casos extremos son ocurrencias de filósofos. En general, todos los que usan el término español “primer piso” lo hacen para referirse a lo mismo. La prueba es que solemos entendemos perfectamente en los ascensores. Pero volvamos a la lógica. Yo no niego que ésta juegue un papel importante en la ciencia. La lógica nos permite generalizar a partir de varias observaciones particulares una ley general. Y también deducir de una ley general aquello que debería observarse caso de ser cierta dicha ley.
P. ¿Quiere usted decir que la lógica o las matemáticas son cosas verdaderas aunque no las veamos?
M. No las vemos todavía. Algún día las observaremos en el cerebro, que es donde nacen y ocurren.
P. ¿Entonces llegarán a ser las matemáticas una rama de la neurología? ¿Se demostraran entonces los teoremas más difíciles mediante cirugía?
M. Ja, ja. Pues sí. A eso llegaremos.
P. Y otra cuestión: ¿Antes de que existieran las neuronas las leyes matemáticas y lógicas no tenían ningún peso en el mundo? ¿Dos átomos más dos átomos no eran cuatro átomos hace mil millones de años, cuando aún no había cerebros en el Universo?
M. Las matemáticas y la lógica son una creación cultural. Otra cosa es que se refieran a algo real presente en la naturaleza: ciertas regularidades y estructuras que podemos comprender gracias, precisamente, a las matemáticas y la lógica.
P. Bien. Volvamos al tema principal, si me permite. Usted afirma que la realidad es lo que dice la ciencia que es real. Y lo que dice la ciencia (a diferencia de lo que dice la religión o la filosofía) es cierto porque se basa en datos (o hechos) y en la lógica. ¿Me equivoco?
M. Lo ha resumido usted muy bien.
P. Veamos, si me permite, algún ejemplo. La ciencia afirma que la realidad es en sí misma plural, extensa o corpórea, espacio temporal, cambiante, etc. Pero algunos filósofos parecen haber demostrado que ninguno de estos rasgos es un hecho visible y, además, que ninguno de ellos soporta una prueba lógica.
M. ¿Y cómo pretenden haber demostrado tamaña cosa? ¿Con hechos o sólo con la lógica?
P. Bueno, ellos dicen que con los dos métodos. Por ejemplo. Afirman que no es lógico que la realidad sea algo cambiante, pues entonces nada mantendría su identidad, ni partículas, ni moléculas, ni nada; ni siquiera la misma “realidad” sería siempre “realidad”, pues también esto cambiaría. Afirman, además, que es un hecho experimentable que el propio cambio o el movimiento no se pueden observar, pues no podemos observar algo sin darle una cierta fijeza o estabilidad, como pasa con las fotografías...El resto de los argumentos los puede usted leer en este mismo blog, en las cinco entradas tituladas: “como acabar con el materialismo...”...
M. Vaya. Muy ingenioso. Pero aquí habría mucho que discutir. De entrada, este argumento puede volverse en contra de esos filósofos que usted cita. Pues está claro que todo eso lo han pensado y que, por tanto, algo se ha “movido” en sus cabezas, ¿no? Dicho de otro modo: su argumento supone pasar de una ideas a otras. ¿Y no implica esto movimiento?...
P. Buena respuesta. Aunque ellos dirían que los argumentos no se mueven en sí mismos, solo se mueve nuestra mente al pensarlos.
M. ¡Todo lo que contiene este Universo se mueve! Por tanto, también se mueven y cambian los argumentos.
P. ¿Este suyo también?
M. También, pero no tanto como para que me lleve usted donde me quiere llevar...
P. Está bien. Imaginemos que todo está constantemente cambiando. Esto supone que no hay nada permanente en el Universo, nada es lo mismo de un instante a otro, las cosas, las relaciones entre ellas: todo cambia constantemente. ¿No es esto una viva imagen del caos?
M. Eso parece. Y sin embargo, algún tipo de estabilidad ha de existir en esta realidad permanentemente cambiante. No puede ser puro caos. Si así fuera, nuestras leyes no podrían explicarla como lo hacen.
P. ¿Hay entonces cosas estables en un Universo donde todo cambia? ¿No es esto una contradicción?
M.. No es fácil de explicar. Pensemos, por ejemplo, en un serie de cambios o movimientos que se repiten, como el movimiento orbital de un planeta o de un electrón. Esto generaría una cierta estabilidad “móvil”, por así decir, y, por tanto, una cierta permanencia, con lo cual ya habría cosas, regularidades, etc.
P. ¿Pero si un fenómeno se repite es el mismo fenómeno o es otro? ¿Cada vez que llueve es la misma lluvia o es otra? Además, esas repeticiones, para serlo, tendrán que reproducir en cada ocasión un mismo patrón de movimientos, una misma “forma” estable. En cualquier caso, usted reconoce que existe la estabilidad en un Universo dónde no todo puede ser, por tanto, cambiante.
M. Así es. Lamento violentar su cuadriculada e inflexible lógica.
P. ¿También las leyes físicas, por ejemplo las que explican cómo cambian las cosas, permanecen invariables mientras todo cambia a su alrededor?
M. En cierto modo sí. Al menos en tanto la teoría que las contiene sea mantenida como verdadera por la comunidad científica.
P. ¿Y si se demuestra que era falsa, no se habrá demostrado también que siempre lo fue, invariablemente, aunque no nos diéramos cuenta antes?
M. No, eso no se puede demostrar. Nuestra ciencia nunca será tan precisa como para afirmar eso.
P. ¿Nunca? Es decir, que la ciencia es invariablemente falible. ¿No hay ya demasiadas cosas invariables en su Universo cambiante?
M. Aparentemente sí. Pero todo esto no nos obliga a pensar que ha de existir un mundo ideal ajeno a este Universo espacio temporal que observamos. Eso es aún más insensato. Así que los filósofos tendrán que buscar otra solución a este problema.
P. Finalmente. ¿Qué opina de la afirmación de que cosas tales como el tiempo, el espacio, el cambio y otras por el estilo, no se pueden “ver”?
M. En cierto modo es razonable. El tiempo, el espacio o el cambio son supuestos bajo los que entendemos las cosas que vemos, pero ellos en sí mismos no los vemos, porque en sí mismos no son “cosas” como las demás.
P. ¿En qué sentido son entonces “cosas” o realidades? No parecen que sean físicas, si no se pueden ver, y sin embargo usted afirma que son propiedades fundamentales del mundo físico. ¿En qué consiste entonces el mundo físico y cambiante que usted defiende? Si lo cambiante no es físico porque no se ve, y lo físico no es cambiante porque entonces no podríamos explicar la existencia de cosas estables y de las regularidades y estructuras a las que se refieren las leyes. ¿Cómo justificar su teoría?
M. Creo que usted simplifica demasiado las cosas. Todo eso es un misterio que habrá que resolver.
P. Espero que no tenga usted que ponerse a filosofar. ¡En pleno siglo XXI!


¿Qué os ha parecido? Si tenéis algo que comentar estáis en vuestra caverna...

Os invito también a que leais otros diálogos, como el que tienen un materialista y un idealista, un tanto peculiares, en "Mente, materia, mundos", una entrada de nuestro blog vecino "Cavernisofía"...
Otras entrevistas con materialistas:
http://arvo.net/sobre-el-materialismo/el-materialismo-de-thomas-a-e/gmx-niv594-con12350.htm