jueves, 23 de mayo de 2013

Por qué la Religión y moral católica no debe ser impartida en las escuelas.

Una de las más grandes faltas de respeto que se le puede tener a un ser humano (es decir, a una persona racional) es adoctrinarlo en creencias dogmáticas que no admiten réplica; más aún desde pequeño, antes de que desarrolle su capacidad crítica. Esto es una falta grave tanto en las familias que imbuyen en sus hijos creencias religiosas (o de cualquier otro tipo) de forma dogmática (sin permitir ni fomentar la libertad de sus vástagos), como en instituciones tan poderosas e influyentes como la Iglesia católica que, en nuestro país, no ceja en su propósito de infiltrarse cada vez más hondamente en el sistema educativo. 

Es, así, un ejercicio de cinismo intolerable que la cúpula eclesiástica y el gobierno descalifiquen la asignaturas de Educación para la ciudadanía o Ética por considerar que adoctrinan a los alumnos, mientras que, a la vez, defienden con uñas y dientes su presunto derecho a adoctrinar en fe y moral católica a los niños de todo el país, insistiendo en mantenerse como asignatura optativa de obligada oferta en todos los colegios e institutos, y en todos los niveles educativos. 

Para evitar errores conviene subrayar la diferencia entre lo que en los colegios e institutos se imparte bajo el nombre de "Religión y moral católica" y las asignaturas de "Educación para la ciudadanía" y "Educación ética y cívica" (suprimidas, estas dos, por la nueva ley educativa). El objetivo de "Educación para la ciudadanía" es informar de los principios legales, morales y políticos de nuestro ordenamiento constitucional (es decir, los principios políticos que hemos decidido establecer, de forma democrática, para nuestra sociedad) y, además, abrir un debate sobre ellos para analizarlos, discutirlos, y ponerlos en cuestión o celebrarlos si lo así lo merecen. El objetivo de la materia "Educación ética y cívica" es plantear a los alumnos los principales problemas morales que afrontan los individuos y las sociedades, así como analizar y debatir racional y críticamente las distintas propuestas y enfoques éticos con que nuestra cultura ha afrontado y afronta tales problemas morales. A diferencia de todo esto, la materia de Religión y moral católicas tiene por objeto inculcar a los alumnos (desde muy pequeños, pues la Religión comienza en primaria, no en secundaria, como la Educación para la ciudadanía y la Ética) ciertas ideas y valores instituidos por la Iglesia (que afirma haberlos recibido de Dios) y que son declarados como dogmas o verdades de fe, por lo que no  cabe diálogo ni cuestionamiento racional ni crítico alguno. Educación para la ciudadanía o Ética, y religión católica, son, pues, dos cosas muy diferentes. Las primeras consisten en educar a seres racionales en el diálogo acerca de principios que se ha puesto a sí misma la sociedad (de forma argumentada y democrática). La otra consiste en crear adeptos de una secta religiosa y cuanto más jóvenes mejor (pues son más moldeables, claro).

Así pues, si todos estamos de acuerdo en que (al menos) la escuela no debe servir de instrumento de manipulación y adoctrinamiento dogmático, sino que deber formar individuos con la suficiente capacidad de raciocinio como para elegir libre y concientemente sus propias creencias, y contrastarlas civilizadamente con las de los demás, si estamos de acuerdo en esto, digo, la Religión católica debe ser expulsada de la escuela (como cualquier otra opción que celebre ideas y valores dogmáticos y no sea capaz, por principio, de someterlos a debate crítico y racional, que es, por demás, el pilar de nuestro sistema político, al menos en teoría). Todo esto sin entrar a valorar el trasfondo, a veces claramente opuesto a los principios y valores constitucionales, de algunos de los dogmas que el cura enseña en clase... Pero eso sería tema para otro día. 

12 comentarios:

  1. Sin estar seguro de qué posición mantengo en este asunto, me gustaría indicarte (como he hecho en FB) algunas cosas que creo matizables de tu post. Te copio lo que allí he escrito. Un abrazo:

    -es cierto que la religión es dogmática, pero hay muchas maneras de ser religioso. ¿Cómo han podido y pueden ser religiosas personas tan pensadoras como los principales filósofos, científicos, artistas, etc., incluso de los últimos tiempos? Por poner ejemplos de solo filósofos, a bote pronto: Bergson (que era judío y se convirtió al catolicismo), Hilary Putnam, Saul Kripke, Michael Dummett, Wittgenstein, Peter Geach, etc etc. (por no citar a los filósofos explícitamente apologistas). Y, ¿es menos irracional o dogmático el arte (por ejemplo, los cánones por los que se hace leer a Cervantes -aunque no te guste ni lo comprendas-, etc?
    -la materia de Educación para la Ciudadanía no es un análisis crítico y neutral de diferentes posturas, sino exactamente una educación cívica en ciertos valores que se presentan como intrínsecamente buenos, como que están en la constitución, los Derechos Humanos, etc. A mí esta materia me parece necesaria y esencial, pero no es una materia neutral o filosófico-crítica, a diferencia de las materias de Ética o Filosofía (y con las que nunca debió mezclarse, a mi juicio)

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  2. Juan Antonio, intento responder a tus inteligentes reparos.
    En cuanto a lo primero, es obvio que hay muchas maneras de ser religioso, o teísta, en un sentido filosófico (que no me parece lo mismo). Y cierto que grandes mentes son y han sido religiosas, en un sentido, además, muy específico (seguidoras de un dogma concreto). Ahora bien, salvo excepciones (que siempre las hay en todo), no me parece que lo que se enseña en clase de religión católica ni la calidad intelectual de los que la imparten (por lo general, párrocos o catequistas elegidos por el obispo de la zona) den esperanzas de que lo que se enseña sea una asunción de la fe desde presupuestos intelectuales o filosóficos, o una reflexión sobre el hecho religioso en sí, sino rudimentos doctrinales (formación del cristiano) a niños y adolescentes. La consideración de lo religioso, o el valor y el análisis de la doctrina cristiana es algo que, en todo caso, se trata en asignaturas como justamente las filosóficas en las que se habla de alguno de los autores que citas, del teísmo, de la relación problemática entre fe y razón, etc.
    En cuanto al elemento dogmático de otras materias (arte, ciencias, etc.), a mi me parece obvio que en ellas, al menos por principio o teóricamente (otra cosa es la práctica docente), la discusión en torno a los cánones o el aparato axiomático es, o debería ser, parte del temario. El arte o la ciencia no definen sus principios "doctrinales" como verdades absolutas invulnerables a la crítica racional, como si hace la religión.
    Y en cuanto a la diferencia entre EpC y Ética, te concedo razón es que no tienen el mismo carácter reflexivo y crítico, aunque también es cierto que EpC, no siendo una materia neutral, sí que se imparte (o debería) de modo argumentativo, tratando de fundamentar la prevalencia de ciertos valores y dejando espacio a la discusión, la comparación con otros valores, el carácter no necesariamente dogmático o trascendente de los mismos, etc. Es decir, dejando un cauce suficiente para la asunción razonada y crítica de dichos valores.
    Un abrazo.

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  3. Excelente post amigo, muchas gracias por compartirlo, da gusto visitar este espacio. Te invito a visitarme en:
    http://leyendas-de-oriente.blogspot.com/

    Un gran saludo, Oz.

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    1. Gracias a ti, Oz, estás en tu casa. Me ha parecido excelente tu blog, repleto de sabiduría; lo seguiré a partir de ahora. Un afectuoso saludo.

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    2. Pues para estar en contra del dogmatismo, perdona que te diga, dogmatizas mucho. Y si para salvarnos de un adoctrinamiento caemos en otro, para eso me quedo como estoy. Por otro lado tienes razón en algunas otras cosas que dices, como toda esa absurda polémica sobre la ciudadanía.
      Pero al igual que la Filosofía puede ofrecerse como producto terminado y manipular con ella si hay esa intención (marxismo leninista, por poner)también la religión puede convertirse en esa caricatura que tú (de forma algo indocumentada, por cierto) propones. Yo no soy creyente (al menos al uso) pero debo mucho de mi sentido crítico y de la que creo una visión amplia de la realidad precisamente a planteamientos que provienen del cristianismo. Además, creo que los que tenemos contacto con la filosofía, debemos de dar algo más que repeticiones sistemáticas de consignas que aburren de puro superficiales y que son gobbelianismo barato. Por favor, compañero, infórmate y verás que la realidad es bastante más compleja de la que expones, como dicen algunos de tus comentaristas.
      Por cierto, sobre manipulaciones y zarandajas, el otro día me contaban mis alumnos de 1º de la ESO que una señora, a la sazón profesora de matemáticas, les había dicho que ella "no le encontraba ningún sentido a hablar con un trozo de madera o de mármol". Respetando sus creencias, lógicamente, no creo que sea el sitio (clase de mátemáticas), ni el auditorio (por la edad) más adecuado, ni por supuesto la materia. Aunque viendo que gente de la Filosofía está en esta misma honda, tampoco me extraña. Por mi parte creo que nuestra obligación como docentes es que nuestros alumnos se partan la cabeza para adivinar si somos creyentes o no o si somos de izquierdas o derechas. Yo lo consigo. ¿Y tú?

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  4. (Perdón, me equivoqué de sitio)
    Pues para estar en contra del dogmatismo, perdona que te diga, dogmatizas mucho. Y si para salvarnos de un adoctrinamiento caemos en otro, para eso me quedo como estoy. Por otro lado tienes razón en algunas otras cosas que dices, como toda esa absurda polémica sobre la ciudadanía.
    Pero al igual que la Filosofía puede ofrecerse como producto terminado y manipular con ella si hay esa intención (marxismo leninista, por poner)también la religión puede convertirse en esa caricatura que tú (de forma algo indocumentada, por cierto) propones. Yo no soy creyente (al menos al uso) pero debo mucho de mi sentido crítico y de la que creo una visión amplia de la realidad precisamente a planteamientos que provienen del cristianismo. Además, creo que los que tenemos contacto con la filosofía, debemos de dar algo más que repeticiones sistemáticas de consignas que aburren de puro superficiales y que son gobbelianismo barato. Por favor, compañero, infórmate y verás que la realidad es bastante más compleja de la que expones, como dicen algunos de tus comentaristas.
    Por cierto, sobre manipulaciones y zarandajas, el otro día me contaban mis alumnos de 1º de la ESO que una señora, a la sazón profesora de matemáticas, les había dicho que ella "no le encontraba ningún sentido a hablar con un trozo de madera o de mármol". Respetando sus creencias, lógicamente, no creo que sea el sitio (clase de mátemáticas), ni el auditorio (por la edad) más adecuado, ni por supuesto la materia. Aunque viendo que gente de la Filosofía está en esta misma honda, tampoco me extraña. Por mi parte creo que nuestra obligación como docentes es que nuestros alumnos se partan la cabeza para adivinar si somos creyentes o no o si somos de izquierdas o derechas. Yo lo consigo. ¿Y tú?

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  5. Hola Hispano. Gracias, lo primero, por tu comentario y tus críticas. Si, como dices, dogmatizo mucho, es error mío, de contenido o de forma, así que te agradecería que me dijeras en qué, para corregirme. En cuanto a la parte argumentada de tu crítica no puedo estar de acuerdo. Naturalmente que hay casos en que la filosofía se imparte de modo dogmático, sea voluntariamente o no, pero esto es o ha de ser siempre una excepción injustificable, dado el propósito y la naturaleza de esta materia. La religión (tal como está concebida y programada ahora mismo, es decir, como enseñanza de la doctrina católica) es, por el contrario, una materia dogmática por principio (la excepción sería aquí impartirla de modo no dogmático, caso de que eso fuera posible sin salirse del espíritu y la letra de sus contenidos y objetivos). Así que, la diferencia me parece muy clara. De todos modos, te ruego que añadas algún otro argumento a tus descalificaciones, para que podamos profundizar (pues de otro modo el que pecas de superficialidad resultas ser tú).
    Con respecto a la situación que cuentas, la de la profesora de matemáticas, coincido contigo en que su juicio es de una notoria simpleza. Aunque no me parece tampoco reprobable que un profesor emita sus opiniones (mientras recalque que son no más que eso, opiniones). ¿Por qué va a ser reprobable? La "asepsis" moral o ideológica no es posible, ni tampoco deseable, si aspiramos a una formación integral de nuestros alumnos. Otra cosa es que el que opina se presente como la única voz autorizada o no permita el debate en torno a sus juicios. Además, ¿por qué va a ser inconveniente plantear dudas sobre el valor de los ritos religiosos a niños de 1º de la ESO y no imbuirles la sacralidad de los mismos? ¿No tienen edad los niños de 1º para oír las opiniones de un agnóstico, pero sí para oír los dogmas del profesor de religión? No lo entiendo.
    Para acabar: nuestra obligación como docentes (en este caso, de filosofía) es transmitir a nuestros alumnos todas las perspectivas posibles con el máximo grado de rigor y objetividad. Pero también lo es el enseñarles a pronunciarse y expresar sus propios puntos de vista con honestidad y coherencia, de forma argumentada y abierta al diálogo constructivo con los demás. Y en eso, compañero, también hay que dar ejemplo. Un saludo.

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  6. Hola, comparto la opinión del autor del blog.
    Una cuestión
    ¿En un instituto se puede separar en diferentes aulas agrupando en una a los que dan religión?
    Pues por lo que parece sí, y así tengo constancia de ello.
    Resultado, al tratarse del instituto de un pueblo, en un aula todos españoles, en otra la gran mayoría marroquí, salvo algún bichejo raro sin bautizar.
    Un buen sistema para separar moros y cristianos. O a los del pueblo de los que no lo son....
    Y eso que aún la religión no es evaluable......
    Y eso que en las clases de religión no hacen absolutamente nada, salvo ver peliculas. Eso sí, el señor o señora que imparte tan elevados saberes científico-epirituales, enchufado, sin carrera y con su buen sueldo que no le paga la iglesia precisamente.
    Si quiero que el bichejo raro sin bautizar vuelva con los compañeros/as al grupo en el que ha estado dos años, siendo además uno de los que mejores resultados académicos obtuvo ¿tengo que apuntarle a religión?
    Opino exactamente lo mismo que la profesora de matematicas.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. Hola Anónimo. La situación que narras no ayuda, desde luego, a la integración entre nativos y marroquíes. En cuanto a qué hacer con el "bichejo raro sin bautizar" yo te diría que animarlo a hacer más amigos entre los otros infieles. Al fin y al cabo son solo una o dos horas a la semana. Gracias por tu comentario.
      Un saludo.

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  7. Hola, muchas gracias por tu respuesta. La verdad es que hace años que no me preocupaba en absoluto por el tema de la religión y ayer al enterarme estaba que echaba humo, luego mirando por internet encontré tu blog.
    Cuando mi hijo mayor entró en el colegio de aquí eran sólo dos quienes salían de la clase de religión, los dos de fuera del pueblo, y tengo constancia de que a algunas madres de aquí, que se plantearon que sus hijos no dieran religión, les quitaron la idea alegando que luego querrían que hicieran la comunión, y también hubo algún intento por parte de la profesora de religión de no querer dejar participar en las celebraciones de navidad, el portal y tal a los que no daban religión. Pero todo eso pasó a la historia ya que empezaron a ir al colegio niños de otras provincias y paises.
    Ha sido una sorpresa encontrarme este año con el problema y me parecía imposible que se hiciera esa selección de grupos teniendo en cuenta la asignatura de religión, pues no se trata de las dos horas a la semana si no de todas las demás asignaturas.
    El caso es que me precipité al decir que el otro grupo la mayoría eran marroquies, pues no es así, hay mitad y otra mitad de españoles, y otras nacionalidades. Además hay un tercer grupo en las mismas circustancias, habiendo en ambos alumnos que dan religión y otros que no, salvo en el primer grupo que, como he dicho, son todos de religión y por supuesto en su mayoría españoles y del mismo pueblo, siendo además el grupo con un nivel más alto.
    Hoy he podido hablar con el jefe de estudios (me ha dicho que él también prefeiría que no se diese religión) y lo que parece que sucede es que disponiendo de un sólo profesor de religión tienen que cuadrar los horarios de todos los grupos y tal..... aunque en fin, por lo que estoy viendo no es oro todo lo que reluce, ya que investigando me he dado cuenta de que se tiende a agrupar con un cierto criterio de aquella manera.
    Al final entrará en el grupo en el que estaba los dos años anteriores, pero seguramente tendrá que constar como que da religión, no sé si podré llegar a algún apaño para que salga de clase en esa hora o tendrá que quedarse y hacer evaluaciones y tal otra cosa en la que yo estaba equivocada, pues pensaba que la religión actualmente era no evaluable) . La cuestión es que, aunque a mi no me apeteca para nada, ella lo prefiere, tiene claro que no va a creer nada de lo que le cuenten y quiere estar ahí.
    En cuanto a hacer amigos entre los infieles, decir que una de las mejores amigas de la niña, desde que era pequeña, es marroquí, aunque al haber repetido no está en el mismo curso.
    Bueno, pues como no hay mal que por bien no venga, he descubierto tu blog, y seguro que volveré por aquí de cuando en cuando.
    Gracias de nuevo, un saludo.

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  8. Hola Anónimo. La explicación del jefe de estudios me parece insuficiente. Tu hija podría estar en el grupo que indicas sumándose durante la hora de religión a los grupos en que se imparte la alternativa. No veo que enorme problema logístico implica eso. De todas formas, desde la perspectiva de tu hija entiendo que no le importe dar religión católica (al fin y al cabo da muchas asignaturas que tampoco elige), si ese es el precio de estar con sus amigos. En fin, puede servirle para poner a prueba sus creencias de que no tiene creencias. Además, de momento la religión no es evaluable en el sentido de que la nota no forma parte de la media académica (cosa que va a cambiar, desgraciadamente, con la nueva ley educativa del PP). Ánimo. Y encantado de que te pases por aquí siempre que quieras. Un saludo.

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