miércoles, 26 de enero de 2011

¡Qué toda la vida es sueño!



¿Y si todo esto que vemos, el mundo físico que describen los científicos, no fuera más que un sueño?... En los sueños y las alucinaciones también veo un mundo llenos de cosas que se mueven... ¿Cómo sé yo que todo este mundo que tengo ante mí no es una creación de mi mente? … ¿No son acaso los colores o los sonidos “efectos” que se generan en mi cerebro?... ¿Por qué no pensar que también las cosas, con sus volúmenes y sus movimientos, no sean más que imaginaciones mías?... ¿No podría ocurrir todo en el espacio imaginario de mi mente y durante el tiempo que tardo en imaginarlo?

En la película Matrix, unos malvados extraterrestres mantenían a los humanos en unas enormes probetas llenas de líquido y alimentados por sondas, pero tenían sus cerebros conectados a un programa de ordenador que les hacía vivir una vida virtual. ¿Cómo podemos estar seguros de que no nos ocurre AHORA algo parecido?

Por cierto: a esta teoría, según la cual la realidad es una representación de mi mente, se la conoce como IDEALISMO SUBJETIVO o MENTALISMO.

Los científicos suelen defenderse de ella afirmando que las observaciones y experimentos científicos son “intersubjetivos” (participan varios observadores). Esto garantiza, según ellos, la objetividad de lo que vemos…. Pero: ¿No podrían ser esos otros observadores parte de mi propio sueño? ¿Cómo se yo que los otros (las otras mentes) no son una visión (o suposición) de mi propia mente?... A esta, aún más extraña teoría, se le llama SOLIPSISIMO. Y afirma que lo único que puedo saber con certeza que existe es: ¡Mi propia mente!... De todo lo demás puedo dudar. Pero no puedo dudar de mi propia duda. ¡Dudo luego existo! (Decían San Agustín o Descartes)…

¿CÓMO PODRÍAMOS SABER CON SEGURIDAD QUE EL MUNDO QUE VEMOS Y EXPERIMENTAMOS NO ES UN SUEÑO O ALUCINACIÓN DE NUESTRA MENTE?

Ahí va este fabuloso cuento de Julio Cortazar, por si alguien no tenía aún claro que la frontera entre la realidad que vemos y el sueño...¡No existe!
http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/cortazar/nocheboc.htm


También podrías ver la película "El Show de Truman", o la estupenda novela corta de Adolfo Bioy Casares: "La invención de Morel"... En ambas reaparece el mismo problema...

5 comentarios:

  1. A veces me he preguntado esto mismo, yo creo que no hay nadie que no se lo haya preguntado; pero es difícil apostar por la teoría de que todo fuera un sueño, dado que, si no se tienen experiencias ajenas a la mente de algún tipo, el sueño sería siempre un bucle repetido con los mismos elementos que ser repetirían constantemente, porque si no ¿qué sería lo que aportara nuevas experiencias?, el cerebro no tendría con qué alimentarse, ¿de dónde sacaría ideas e imágenes nuevas?.
    En Matrix las imágenes y vida no es creada por el cerebro sino por el programa informático que le introducen desde fuera...

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  2. Hola Sandra. Tienes, creo, toda la razón. Si sólo existiera nuestra mente, ésta no podría soñar más que con sí misma, una y otra vez. La verdad es que ni siquiera se justificaría la distinción entre el sueño y la mente (entre el cogito y el sum de Descartes), pues si todo es mente nada podría distinguir en la mente funciones diferentes, ni por supuesto podríamos soñar cosas distintas, ni hacer cosas distintas de soñar (desear, ver, emocionarnos, pensar, etc.). Como dicen los filósofos, la mente es "intencional", tiene siempre un objeto (siempre se piensa en algo, se desea algo, se siente algo, etc.) Y ese "algo" no puede ser la propia mente (sería absurdo afirmar que la mente se piensa, se desea, se ve a sí misma...).
    Un abrazo.

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  3. Bueno, bueno.... este comentario, mi querido Victor, lo voy a imprimir y guardar. Que me des la razón sin poner un sólo "pero", ni uno sólo, solamente pasa una vez en la vida, ja, jaa, jaaaaa.... Abrazos sin "peros"...

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  4. El cuento de Cortázar, La noche boca arriba es un excelente ejemplo de la vida como un sueño. También La trilogía de Nuevo York de Paul Auster trabaja la idea del solipsismo. De todas maneras para Cortázar constituía más bien lo neofantástico. También hay que tener en cuenta que nosotros, los occidentales, pensamos y creemos el mundo como los griegos dijeron que era. Cambiar después de 25 siglos queda un poco difícil.

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  5. Gracias por tu comentario, Nora Bedoya. Totalmente de acuerdo contigo en lo griegos que somos.

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