martes, 3 de mayo de 2011

¿Qué es arte? (2. Definir lo bello es posible.)



¿Qué es el arte? Casi todo el mundo coincide que es algo que tiene que ver con objetos o imágenes sensibles (visuales, auditivas…). Por ejemplo: un paisaje, un cuerpo, una pintura, una canción, el ritmo y las imágenes que genera un poema… Es decir: el arte tiene que ver con la imaginación, con la capacidad para captar o crear imágenes… Pero no toda imagen es “arte”. Sólo aquella que “nos gusta”. El arte tiene que ver, por tanto, con las emociones, pues el gusto es un tipo de emoción… Pero no todo lo que nos gusta es “arte” (nos gusta ver nuestra casa limpia, o que se nos trata con respeto, pero no llamaríamos a eso arte); el gusto artístico o “estético” es aquel que se despierta ante lo que es bello… Diríamos entonces que la obra de arte es aquella imagen o representación sensible cuya belleza despierta en nosotros esa emoción especial que es el gusto estético…

Ahora bien: ¿por qué nos gustan unas imágenes y no otras? ¿De qué depende que algo (un cuerpo, una pintura, una canción, un poema…) sean o no bellos? Esta es la pregunta fundamental de la Estética (que es la rama de la filosofía que se ocupa del asunto de lo Bello). ¿Qué es, pues, la Belleza?...

Antes de ensayar una definición de belleza hemos de preguntarnos si esta es posible. Mucha gente piensa que no hay una definición objetiva y única de belleza. Suelen justificar su opinión en el hecho de que los juicios acerca de lo bello cambian de persona a persona y de cultura a cultura. Es un hecho que a personas distintas les parecen bellos o feos libros o cuadros distintos. Y es un hecho que lo que es bello durante una época clásica no lo es durante una época barroca, etc. Ahora bien, estos hechos no prueban que lo bello sea en sí algo subjetivo o relativo, sino sólo su apreciación. Del mismo modo: constatar que individuos o culturas distintas tienen distintos juicios acerca de un fenómeno físico no prueba nada contra la objetividad de la física. Puede ser que los individuos están mal informados, o que las culturas estén en distinto grado de desarrollo.

Para probar que una definición objetiva es necesaria debemos acudir a argumentos lógicos (los experimentos –antropológicos, psicológicos— acerca de la universalidad de los patrones de belleza tienen cierto interés, pero no son muy concluyentes: su verdad es sólo probable, y suponen problemas complejos de interpretación --por ejemplo: para hacer el experimento es necesario predeterminar ya un mismo significado de belleza para todos los que participan –). Estos argumentos pueden ser:

(a) Si la definición de belleza fuera subjetiva (propia a cada sujeto o individuo) porque, por ejemplo, dependiera de estados emotivos particulares (como el “gusto” o el placer subjetivo y cosas así), entonces no habría definición posible para bello (todo podría ser y no ser bello a la vez). Incluso estaría injustificado que utilizáramos la misma palabra “bello” para designar lo que te gusta a ti y lo que me gusta a mí, pues el significado de esa palabra podría no ser el mismo. Lo bello sería entonces indefinible. Pero entonces nadie podría saber que lo que él mismo siente es “belleza” (cada uno tendría que inventar, quizá, una palabra distinta). De hecho, cuando alguien usa el término “bello” (este libro es bello, este cuadro es bello, etc.) presupone un significado fundamentalmente común para él y para los que le escuchan.

(b) Del mismo modo, si lo bello es una convención relativa a cada época y cultura, cualquier definición de belleza sería igualmente válida. Lo que es bello para los griegos antiguos podría no serlo para los japoneses contemporáneos. Todo podría ser bello y no serlo. Esto haría potencialmente contradictoria toda definición de belleza. Luego no sería posible ninguna definición racional. Pero una definición no racional ¿sería comprensible? ¿sería una definición?

(c) Si afirmamos que “lo bello es subjetivo” o que “lo bello es relativo” o que “lo bello cambia”, estamos asumiendo que “lo bello” es siempre lo “bello”, y que a la vez, aun siendo siempre lo mismo, cambia. Esto es como decir que lo bello es y no es lo mismo, lo cual es contradictorio. Si, por ejemplo, decimos que “lo bello es relativo a cada cultura” estamos diciendo que lo bello se da de modo distinto en cada cultura pero que siempre es lo bello. Esto es decir que lo bello es a la vez lo mismo y diferente. ¿Pero en qué proporción? Si lo que cambia es algo fundamental, entonces lo bello sería fundamentalmente distinto para, por ejemplo, griegos y japoneses, luego no sería lo bello para ambos. Y si lo que cambia no es algo fundamental, entonces lo bello será fundamentalmente lo mismo para griegos, japoneses, etc. Pero en este caso, si lo bello es siempre fundamentalmente lo mismo, será porque es algo objetivo y absoluto, no subjetivo o relativo.

3 comentarios:

  1. Hola de nuevo Victor. Discúlpame esta vez tú a mi por la tardanza, pero llevo unos días que no tengo tiempo ni de respirar, así que de leer ya ni te cuento....
    Bueno, esto de tener una conversación con tres frentes abiertos no está nada mal, intentaré ser muy breve en cada una de tus entradas.
    Al principio de ésta vas dando pasitos hasta llegar a una definición de "arte", pero creo que uno de los primeros pasos ya está viciado y anula el resto que te llevan a la conclusión.
    Dices que no toda imagen es "arte" sino sólo aquella que nos gusta (y de ahí sigues hilando). ¿Por qué sólo aquella que nos gusta?, eso es volver ha introducir la relatividad, aunque tú quieras enmascararlo; puesto que las imágenes que a mí no me gustaran no serían "arte", y estoy segura de que hay mucho "arte" que vale millones (y que no) que a mi no me gusta ni de lejos. Todo lo que argumentas detrás de esa afirmación queda ya invalidado, pues no es algo objetivo ni absoluto.
    Después ya, hablando sobre la definición de "lo bello", haces un resumen de lo que NO sería belleza, y aquí ya enlazamos con la entrada siguiente.
    Alehop, un saltito y me voy para ella....

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  2. Hola Sandra.

    Asumes un relativismo en cuanto al gusto del que yo no participo (y no porque no me guste, sino por argumentos más serios). Yo digo que el arte es la imagen que gusta, no la imagen que "gusta a cada uno". Yo no creo que todo gusto sea legítimo: hay buen y mal gusto, es decir, hay gente que tiene mejor formada la sensibilidad estética y gente que la tiene menos. Una determinada obra de arte tiene las cualidades estéticas necesarias para que guste a todo aquél que sepa apreciar tales cualidades, del mismo modo que una teoría matemática tiene las cualidades lógicas necesarias para que sea evidente a todo aquél que sepa entenderla.
    un abrazo y sigo en la otra entrada.

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