viernes, 13 de enero de 2012

¿Pasa el tiempo por el tiempo?



¡Todo es temporal! Eso han dicho muchos filósofos, poetas y, hoy en día, la totalidad (o casi) de los científicos. El Universo entero –dicen muchos físicos— es un proceso temporal que comenzó hace unos 13.000 millones de años. Todo nace, se desarrolla y acaba deshaciéndose en ese proceso universal que es el tiempo… ¿Pero puede ser TODO temporal? ¿Lo pensamos?...

Si todo lo existente fuese temporal, el tiempo sería ilimitado, infinito, pues ¿qué límite habría que no fuese también temporal? Los físicos no tienen respuesta a esta pregunta. Algunos afirman que, sencillamente, antes de comenzar el tiempo no hay ningún “antes”, porque no hay tiempo, luego (como todo es tiempo) antes del tiempo "no hay nada", y de la nada, ¡plof!, brota el tiempo, como un milagro…

Además, si todo fuese tiempo, ¿qué distinguiría un instante de otro? ¿podría el tiempo dividirse a sí mismo? Imposible. Luego si todo fuese tiempo no habría más que un único instante eterno que jamás dejaría de “pasar”, luego no “pasaría” nada, no habría “pasado”, ni futuro, ni… Tiempo…

Pero aún hay otra consecuencia, más estrafalaria aún, de la idea de que todo es tiempo. Si todo lo que existe es temporal, y el tiempo también existe, el tiempo también habrá de ser, él mismo, “temporal”. ¿Pero puede ser que por el propio tiempo pase el tiempo?... No parece que sea eso lo que ocurra. El propio tiempo no es temporal. Al menos, ninguna de sus partes lo es: todas las horas son la misma, jamás cambian, entre las dos y las tres quizás hayan pasado muchas cosas, pero no el tiempo, pues una hora es idéntica a otra (la hora tres no es está más vieja y estropeada que la hora dos). Pensemos ahora en fechas: ¿Alguna cambia alguna vez? ¿Por el 12 de octubre de 1942 o por la fecha de tu cumpleaños pasa el tiempo? No: la fecha de tu cumple es siempre la misma, no envejece jamás. De hecho, ninguno de los instantes de nuestra vida es temporal, pues siempre vivimos en el presente, ¿no?... Por supuesto, tampoco pasa el tiempo por el concepto de “tiempo”, ni por las leyes y fórmulas con las que el físico pretende comprender el tiempo… Entonces, ¿cómo va a ser todo tiempo, si el propio tiempo es ajeno a lo temporal?

Ahora bien, si el tiempo no es lógicamente posible, ¿cómo es que lo percibimos?...Aunque, la verdad, eso de que lo percibimos...¿Alguien ha visto alguna vez al tiempo? ¿Alguien podría capturar el instante presente e introducirlo en una probeta para observarlo? ¿Podríamos capturar o ver el pasado –que ya no es—o el futuro –que todavía no existe—?...



Pensadlo: ¿Qué es el tiempo? ¿Es algo real? Pero pensadlo sin prisa, tomaos vuestro tiempo…

Por cierto, os recomiendo que consultéis la interesante y enigmática entrada de mi colega bloguero juanantonio: cavernisofia: ¿Es real el Tiempo?

4 comentarios:

  1. Hola Víctor, buenos días. Soy Jesús Galán tu antiguo alumno de filosofía y, como puedes ver, sigo, menos de lo que me gustaría, tu blog. Debo decir que últimamente estoy muy intrigado sobre la idea de la "intemporalidad" del tiempo y, recuerdo las primeras clases de 2º de bachillerato en las que nos explicabas la teoría de Parménides y su discípulo Zenón, en la que afirmaban la idea de la no-existencia del movimiento...y, ahora, de repente, a los físicos del siglo XXI se les ocurre la genial idea de afirmar la misma teoría cuando la rechazaron por "incoherente" con la realidad, etc.
    En lo relativo al tiempo, creo que no existe como tal, es una categoría humana, una manera del "cerebro" para poder interpretar las señales de su entorno más próximo, ya sean físicas, como mentales. Aunque debo decir que mi posición con respecto a la "materialidad" de todo lo que percibimos: objetos, personas,materia misma...no es del todo "material", sino "ideal".
    Dicho esto quería darte mi enhorabuena por tu blog, me alegra mucho tener noticias tuyas de este modo tan edificante.

    Un abrazo

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  2. Hola Jesús, me alegra mucho saber de tí después de tanto tiempo, aunque eso del tiemp da igual si sigues pensando tanto como ya demostrabas en aquellas lejanas clases.
    En cuanto a lo que dices de la física, tienes toda la razón. La verdad es que la física contemporánea es un filón para plantear problemas ontológicos. No sólo ponen en cuestión la noción común de tiempo y movimiento, sino la misma noción de materia, tal como se ha venido concibiendo durante siglos (es curioso que el "materialismo" siga siendo una doctrina en boga cuando la mayor parte de la "materia" del universo es indescriptible como tal --la llamada "materia oscura"-). En cuanto a la noción de tiempo, como algo relacionado con el movimiento, el propio Einstein la puso en cuestión, ya desde el siglo pasado. La idea de que el tiempo sea una "categoría humana" (es decir, una realidad subjetiva) la puso de moda Kant (aunque es más antigua, como casi toda idea filosófica) y hoy día aparece, si bien de modo mucho más pobre(es decir, limitada por los prejuicios cientifistas), en las llamadas ciencias cognitivas (una especie de mezcla entre filosofía y psiconeurología). Mi posición al respecto es que el tiempo es, en efecto, una realidad psíquica, relativa a nuestro modo de representarnos la realidad, no a la realidad misma ni tampoco a las propias representaciones (cualquier teoría, por ejemplo, tiene carácter intemporal). La cuestión interesante aquí, según creo, es explicar cómo es posible este "contacto" entre nuestros modos representacionales (temporales) y aquello que a través suyo nos representamos (y que es intemporal), es decir, entre el pensamiento y aquello que pensamos (las ideas). A ver qué averiguas sobre esto, o sobre cualquier otro aspecto de esta enigmática cuestión del tiempo.
    Un abrazo y espero que encuentres tiempo para seguir pasándote por aquí.

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  3. Soy Jesús de nuevo. Dando vueltas a la cuestión de la existencia del tiempo y, echando un vistazo a los blogs que recomiendas, he visto una entrada cuyo título es "Teletransportación" intrigante: (por si alguien quiere buscar el link aquí lo posteo)

    http://vonneumannmachine.wordpress.com/2012/01/16/teletransportacion/

    A modo resumido, la entrada dice que imaginemos la posibilidad de que la teletransportación es posible con un duplicado de toda nuestra materia, así como una tecnología tan avanzada capaz de fabricar a nuestro "yo[cuerpo]" de nuevo. A su vez, este "yo" está a unos siglos por delante del nuestro y quiere viajar al nuestro mediante recreación de su "yo-futuro". (Espero que se entienda que es un resumen rápido y que no he utilizado todos los ejemplos que usa el autor).
    Ahora bien, aquí surge, de nuevo, el mismo problema: la existencia del tiempo.
    Un tal "Yack" plantea que la teletransportación sería completamente posible y, para ilustrar su idea se sirve de la noción de nuestro "yo" que tenemos antes, mientras y después del sueño, es decir, de las percepciones de la memoria y del espacio-tiempo del "yo", antes, durante y después de acostarnos. Hasta aquí mi búsqueda de respuestas sobre la existencia (o no) del tiempo parecía dar sus frutos hasta que, en el siguiente comentario, atacaban ("Masgüel") su tesis por el lado más fuerte: la división que había hecho de la percepción del tiempo era muy arbitraria, ya que, recordando a Zenón, se puede dividir el tiempo tantas veces como se quiera.
    Siento no dar una respuesta aún, pero parece que, cuanto más lo intento y más creo acercarme a la meta, más me alejo.
    Un abrazo

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  4. Hola Jesús.
    En efecto, el tiempo es divisible infinitamente, y entre un instante (o "fotograma") y otro, no hay más que otro instante (o "fotograma"). Pero esto más que suponer una especie de "teletransportación" de un instante estático a otro (como me parece que defiende Yack), a lo que conduce es a una negación completa del movimiento (y de cualquier "transportación"). Si cada instante del tiempo es como un fotograma, es decir, algo estático, en ningún instante hay movimiento, como demostraba Zenón. Digamos que, antes de plantear el problema de la transportación (que plantea, sobre todo, interesantes preguntas acerca de la identidad), habría que plantear el problema de la realidad del tiempo, necesario para cualquier "transporte".
    Si cuanto más cerca pareces de la respuesta, más lejos crees que está, eso es buena señal (señal de que tu horizonte va ampliándose, o, mejor, elevándose).
    Un abrazo.

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