En el capítulo 8 de nuestro "Dar el cante", en Canal Extremadura Radio, analizamos la reinvención (burguesa) del flamenco que emprende el mairenismo desde los años 50. Frente a la religión gitanista de Mairena, convertida en hegemónica por la concienciada y romántica burguesía patria, la vieja ópera flamenca (bastante más popular y ligada al flamenco "originario", todo hay que decirlo) se extinguirá en torno al carrusel nostálgico de los expositores de las gasolineras, no sin antes dar su cante del cisne en forma de colombianas (mexicano-vascas) marcheneras. Hablaremos, así, de cómo el flamenco va a adoptar desde los años 60 la pose jonda, político-social, oficialista y flamencológica con que vamos a conocerlo los que ya peinamos canas, criados en recitales en los que nadie decía ni ole y en peñas flamencas que parecían seminarios universitarios. Fue el triunfo del flamenco puro, luterano y Popular (con esa idea de lo Popular que inventa siempre la burguesía para defenderse del pueblo de verdad) del que hace ya tiempo que, al fin, nos estamos quitando (aún metiéndonos de vez en cuando)... Todo ello, por cierto, con la inestimable ayuda de El Pele, Enrique Morente, Tío Borrico, Manuel Gerena, Emilio el Moro, Miguel Poveda, Porrina de Badajoz o las inefables Fernanda y Bernarda de Utrera.
martes, 25 de agosto de 2026
Dar el cante 8. Historia del flamenco (III): El mairenismo y la reinvención "burguesa" del flamenco
En el capítulo 8 de nuestro "Dar el cante", en Canal Extremadura Radio, analizamos la reinvención (burguesa) del flamenco que emprende el mairenismo desde los años 50. Frente a la religión gitanista de Mairena, convertida en hegemónica por la concienciada y romántica burguesía patria, la vieja ópera flamenca (bastante más popular y ligada al flamenco "originario", todo hay que decirlo) se extinguirá en torno al carrusel nostálgico de los expositores de las gasolineras, no sin antes dar su cante del cisne en forma de colombianas (mexicano-vascas) marcheneras. Hablaremos, así, de cómo el flamenco va a adoptar desde los años 60 la pose jonda, político-social, oficialista y flamencológica con que vamos a conocerlo los que ya peinamos canas, criados en recitales en los que nadie decía ni ole y en peñas flamencas que parecían seminarios universitarios. Fue el triunfo del flamenco puro, luterano y Popular (con esa idea de lo Popular que inventa siempre la burguesía para defenderse del pueblo de verdad) del que hace ya tiempo que, al fin, nos estamos quitando (aún metiéndonos de vez en cuando)... Todo ello, por cierto, con la inestimable ayuda de El Pele, Enrique Morente, Tío Borrico, Manuel Gerena, Emilio el Moro, Miguel Poveda, Porrina de Badajoz o las inefables Fernanda y Bernarda de Utrera.
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