Encuentro esta vieja entrevista en Canal Extremadura Televisión hablando sobre la formación filosófica como vacuna contra el integrismo en los más jóvenes. Eran los años de plomo del terrorismo yihadista tras la desastrosa guerra de Irak y el surgimiento del Estado Islámico (Los mismos en que la ley del ministro Wert pretendía acabar con la filosofía en Educación Secundaria).
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jueves, 5 de marzo de 2026
domingo, 10 de marzo de 2019
I Jornada de Didáctica de la Filosofía en Extremadura
El pasado sábado 9 de marzo se celebraron en Mérida las I Jornadas de Didáctica de la Filosofía en Extremadura, que hemos organizado para el Centro de Profesores de Mérida. Durante todo el día, más de setenta docentes venidos de toda la región, acudieron a distintas ponencias, talleres y espacios de debates para conocer de primera mano los distintos enfoques didácticos que pueden aplicar en sus clases.
Las Jornadas fueron inauguradas por la Delegada Provincial de Educación, Dª M.ª Piedad Alvarez Cortes, y la Presidenta de la Asociación de Filósofos Extremeños, Dª Raquel Rodriguez Niño, y contaron con ponentes como el filósofo y pedagogo Juan Antonio Negrete ("El diálogo filosófico en el aula"), el escritor y experto en Filosofía para Niños, Esteban Cortijo, la presidenta de la Comisión de Educación Secundaria de la Red Española de Filosofía, Esperanza Rodríguez ("El rol de la mujer en la Filosofía"), o yo mismo, que expuse la ponencia "Apuntes para una didáctica filosófica de la Filosofía".
En estas Jornadas, que quisieron dar el protagonismo a los docentes y su práctica cotidiana en el aula, también se realizaron talleres de pensamiento visual (Ramón Besonias) y de gamificación aplicada al aula (Lourdes Cardenal). Con estas Jornadas los profesores de filosofía extremeños mostramos nuestra vocación pedagógica y nuestras ganas de mejorar nuestras competencias, correspondiendo así a la confianza que la sociedad ha depositado en nosotros como educadores en cosas tan importantes para todos como son el pensamiento crítico o la ética.
Para más información (y fotos) pulsar aquí.
Notas en prensa aquí, o aquí.
miércoles, 6 de febrero de 2019
Zombis sin ética
Sin Ética, toda “educación
en valores” o es mera información o es adoctrinamiento retórico.
Pero los valores no son simples normas de las que informar; más bien
son las normas las que son (o no) valiosas,
buenas
o justas.
Y para comprender y convencerse de que lo son (si es que lo son) no
valen discursos retóricos, sino la deliberación ética y
filosófica...
Sin esa deliberación, sin Ética,
sin ciudadanos acostumbrados a dialogar con rigor y fundamento sobre
lo justo de sus propósitos, solo cabe una democracia degenerada a
merced de zombis, de gente que “actúa” sin saber, y de demagogos
y fanáticos dispuestos a pastorearla.
De todo esto trata nuestra última colaboración en El Periódico Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.
domingo, 28 de octubre de 2018
La filosofía: ni de rojos ni de curas.
Aquí tenéis el enlace de la entrevista que nos concedieron, en El Periódico Extremadura, a mi y otros tres compañeros, en torno los cambios curriculares que, en Extremadura, vuelven a dar un lugar digno a la enseñanza de la filosofía y la ética.
martes, 24 de julio de 2018
La filosofía como eje del currículo
La educación crítica en torno a los
fundamentos morales en que se asienta nuestra convivencia, el
desarrollo de la competencia ciudadana para realizar, con rigor y
responsabilidad, el ejercicio de la soberanía y la participación
activa en los movimientos de la sociedad civil, o el conocimiento de
los problemas, ideas y valores que han determinado la historia de la
cultura occidental y que siguen latiendo tras la economía, la
ciencia, la técnica, el arte, la política o la religión, hacen que
la formación y el ejercicio filosóficos, desde la E.S.O al
Bachillerato, y desde la Ética a la Historia del Pensamiento, tengan
que constituir, necesariamente, un eje troncal del currículo
educativo.
Sobre esto trata nuestra última colaboración, junto a Raquel Rodríguez Niño, en el diario.es Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Lo que nos faltaba
Aquí el reciente artículo en el diario.es Extremadura, que hemos escrito a seis manos junto a los amigos Paco Molina y Ricardo Hurtado, acerca de la cuestión del lugar de la filosofía en la futura reválida a que obliga la LOMCE.
domingo, 3 de enero de 2016
La filosofía en la nueva reforma educativa.
Artículo originariamente publicado por el autor en La Gaceta Extremeña de la Educación
Según
establece la LOMCE, los departamentos de Filosofía de los centros de
secundaria van a perder tres de las cuatro asignaturas troncales o
comunes que venían impartiendo hasta ahora (Educación para la
Ciudadanía, y Ética, que desaparecen, e Historia de la Filosofía,
que pasa a ser una materia opcional). A cambio, se les ofrece una
serie de optativas de difícil encaje en el ya apretado plantel de
asignaturas de los alumnos, y cuya oferta en los centros ni siquiera
es segura, amén de una materia alternativa a la religión (llamada
“Valores Éticos”) que, aunque adscrita al departamento de
Filosofía, nos tememos que no servirá en muchos casos más que para
cuadrar los horarios de las plantillas. En nuestra comunidad, tras
años de lucha, y a la espera de que el nuevo gobierno autonómico
repare en algo este desaguisado, solo hemos logrado que una de esas
nuevas optativas (denominada “Filosofía”) se convierta en
obligatoria con dos horas en uno de los dos itinerarios del 4º curso
de la ESO. Una medida muy insuficiente dado que, en Bachillerato,
perdemos casi el 50% de horas lectivas.
Todo
esto supone el mayor recorte a una materia desde que se inició el
periplo de reformas y contrarreformas que arrancó con la LOGSE en
1990 y que prosigue hoy con la LOMCE. Los profesores de filosofía
extremeños y de todo el país hemos visto con impotencia y absoluta
perplejidad como, borrador a borrador, sin argumentación ni
explicación alguna, la nueva ley perpetraba un recorte que suponía
la práctica extinción del ciclo de formación ética y filosófica
en los centros de secundaria, la drástica reducción de nuestras
horas lectivas, y la posible desaparición de los departamentos de
filosofía allí en donde las escasas horas comunes de nuestra
especialidad puedan ser impartidas por profesores de otras áreas con
mayor peso lectivo. En 1998, cuando comencé a trabajar en el
Instituto donde imparto docencia, el mayor de Extremadura para más
señas, nuestro departamento contaba con diez profesionales a tiempo
completo. En la actualidad somos solo cuatro. Cuando se acabe de
aplicar la LOMCE, en su estado actual, podríamos ser no más de dos
o tres. Las interinidades inexistentes. Y el caudal de alumnos que
enviamos cada año a las facultades de filosofía prácticamente
extinguido.
Pese
a todo lo dicho, nuestra preocupación va mucho más allá de los
perjuicios laborales que atenazan a los docentes de filosofía. La
práctica extinción de la formación ética y cívica en la ESO, o
de la Historia de la filosofía en Bachillerato, acarrean
consecuencias enormemente negativas para la formación de los futuros
ciudadanos de esta comunidad y de este país, y representan un
absoluto contrasentido en relación a los mismos propósitos que se
declaran en el propio preámbulo de la LOMCE.
En
primer lugar, parte de los futuros alumnos de la E.S.O
(concretamente, todos los que escojan la materia de Religión)
podrían no cursar jamás ninguna materia relativa a la educación
cívica, ética y filosófica, con el perjuicio que dicha situación
supone para la formación integral de dichos alumnos. Creemos, de
acuerdo a las reiteradas recomendaciones del Consejo y el Parlamento
europeo, que la articulación de una sociedad en torno a valores
cívicos y políticos democráticos (y no en torno a credos
religiosos particulares ni identidades nacionales disgregadoras)
depende del compromiso activo de los ciudadanos con dichos valores,
compromiso que solo se puede contraer y ejercer honestamente desde la
convicción razonada, la práctica del diálogo y la reflexión
crítica en torno a los mismos. En cualquier sociedad democrática la
elección de opciones políticas depende, por demás, del juicio de
valor de los ciudadanos, que son quienes detentan la soberanía, por
lo que la formación de su competencia para construir, con
responsabilidad y rigor, sus propios juicios, resulta vital para el
arraigo de un sistema democrático que no genere dudas acerca de su
valía y eficacia. El desarrollo de esta competencia, la convicción
en torno a los valores democráticos, la honestidad en las conductas
públicas y privadas, la práctica del diálogo respetuoso, y la
reflexión crítica y constructiva en torno a las distintas
ideologías y enfoques morales y políticos que conviven en nuestra
sociedad son, justamente, los principales objetivos de la formación
cívica, ética y filosófica en la ESO. Dicha formación resulta,
por tanto, absolutamente fundamental en la Educación Secundaria
Obligatoria, y no puede ni debe ser relegada ni tratada de forma
“transversal” ni “alternativa”, sino que ha de ocupar un
lugar privilegiado en el currículo, como asignatura común a todos,
con un horario propio, y bajo la responsabilidad de profesores
especialistas.
En
segundo lugar, la mayoría de los alumnos que accedan al Bachillerato
y, por tanto, a estudios superiores, verán seriamente mermada su
formación filosófica. La eliminación de la Historia
de la Filosofía como
materia común en el Bachillerato privará a la mayoría de los
alumnos del conocimiento y la reflexión acerca de las ideas y los
autores cuyas obras constituyen la principal seña de identidad de la
cultura europea, así como el fundamento de las doctrinas e
ideologías económicas, políticas, morales o científicas que rigen
la actualidad y determinan el futuro de nuestro proyecto
civilizatorio. Desconocer el pensamiento griego, las raíces
doctrinales del cristianismo, las ideas clave que han constituido la
modernidad europea, las raíces del pensamiento liberal o
socialdemócrata que caracterizan nuestras principales opciones
políticas, así como los fundamentos y problemas filosóficos que
laten tras la economía, la ciencia, el arte, la religión y el resto
de manifestaciones de la cultura contemporánea, condena a los
futuros ciudadanos a un estado de inopia y de vulnerabilidad
ideológica que compromete y lastra peligrosamente su competencia
ciudadana y su identidad como personas. Así pues, creemos que una
educación de calidad y dirigida con afán integrador a la formación,
no solo de técnicos o profesionales, sino también de ciudadanos y
personas activas, autónomas, críticas y conscientes de sus
convicciones, no puede prescindir del estudio de la historia de las
ideas, ideas que, al cabo, son las que determinan nuestra forma de
ser y de hacer tanto en al ámbito social como en el personal.
La
práctica eliminación de dos tercios de la formación ética y
filosófica en secundaria no solo supone un perjuicio inconmensurable
en la formación de nuestros alumnos. Hace también caso omiso de las
reiteradas recomendaciones del Consejo y el Parlamento europeo acerca
de la necesidad de la educación cívica y ética en la ESO, y que ha
supuesto la introducción de asignaturas específicas (no
transversales) de educación ética y cívica en la práctica
totalidad de los sistemas educativos de nuestro entorno (desde los 12
cursos de educación cívica y ética impartidos en Francia hasta el
único curso impartido en Turquía o Bulgaria). Hace también caso
omiso de las recomendaciones de la UNESCO, que en su Declaración de
París de 1995 reconoce el papel fundamental que juega la filosofía
en la promoción de la democracia, mediante el estímulo del
pensamiento independiente y el mejoramiento de la capacidad crítica,
y que recomienda el mantenimiento y la ampliación de los estudios de
filosofía, así como su vinculación a la formación académica y
profesional en todos los campos. Ignora también la tendencia general
de los países de nuestro entorno, empeñados en dar un peso cada vez
mayor a la formación filosofía como escuela de diálogo en
libertad, incluso en el período infantil. Y desprecia tanto la
opinión de la mayoría de las fuerzas políticas de este país,
cuyas enmiendas en favor de la filosofía han sido sistemáticamente
desatendidas por el Ministerio, como la suma de voces del mundo
académico, intelectual y científico que se han apresurado a
defender la importancia de la filosofía en la educación.
Por
todo ello, a los profesores, alumnos y amigos de la filosofía en
Extremadura nos parece imprescindible que la la administración
educativa de nuestra comunidad mantenga su fidelidad al compromiso de
devolver a la formación ética y filosófica su lugar propio en el
sistema educativo y que, tal como se ha hecho en otras comunidades,
devuelva a las materias filosóficas su horas lectivas en la ESO y el
Bachillerato.
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jueves, 19 de noviembre de 2015
Día Mundial de la Filosofía 2015.
Hoy era el Día Mundial de la Filosofía, establecido así por la UNESCO en 2005. Lo hemos celebrado, entre otras cosas, con una carrera por todos los institutos de Mérida. También ha habido entrevistas en televisión
y otras actividades (una de ellas, super interesante, y promovida por la UNESCO, os la enlazo aquí).
Gracias a todos por tener un filósofo dentro y por participar!!!
y otras actividades (una de ellas, super interesante, y promovida por la UNESCO, os la enlazo aquí).
Gracias a todos por tener un filósofo dentro y por participar!!!
domingo, 1 de noviembre de 2015
Platón se fuga de clase. La PDFEX en la prensa extremeña.
Aquí enlazado está el artículo de El Periódico Extremadura sobre la situación de la filosofía en la educación secundaria.
sábado, 26 de septiembre de 2015
¿Una educación sin filosofía?
Texto publicado originalmente por el autor en El Correo Extremadura.
Algunos
alumnos me confiesan, durante el curso o, más a menudo, después de
él (a veces, al cabo de los años), que la asignatura de filosofía
les despertó, en la secundaria, a cuestiones antes impensables para
ellos. Algunos me han llegado a decir (sin duda, exageradamente) que
antes de dar clases de filosofía apenas habían “pensado de
verdad” en nada. A muchos los he visto cambiar de creencias, sufrir
crisis religiosas, tener discusiones inauditas con sus padres y
amigos, en parte debidas (según ellos) a la filosofía. Casi todos
dicen salir de clase desorientados, pero también impacientes por
volver, al día siguiente, a las preguntas nuevas y radicales que han
brotado en el aula. Digo “radicales” porque afectan a la raíz de
la existencia de cada individuo. Pensar casi por primera vez en lo
que es el mundo
y lo que pinta uno
mismo en
él, en la razón de las propias
creencias, en lo que de verdad es verdad y mentira, en el bien y el
mal, en lo justo y lo injusto, sin prejuicios, más allá de los
tópicos al uso… Todo eso representa una experiencia insustituible
e inolvidable para muchos de mis alumnos. Incluso los que aún no
llegan a apreciar estos asuntos (no todo el mundo madura a la misma
velocidad) se quedan “tocados”, intuyen que algo muy importante
se está cociendo en las clases, y aunque no lo entiendan, entienden
que ahí hay mucho por entender. Y que en ese entenderlo se juegan el
cómo, el qué y el por qué de sus vidas.
¡Pensar!
En clase de filosofía hay que pensar. Buena parte de los chicos que
me llegan son supervivientes de la burocracia educativa. Están
acostumbrados a memorizar contenidos y a resolver problemas de tipo
académico. Pero a pocos se les ha estimulado a pensar por sí
mismos. La mayoría comienzan a hacerlo en filosofía por la sencilla
razón de que en ella se tratan los “asuntos de la vida”: el
sentido de la existencia, la muerte, la forma en que hemos de vivir y
relacionarnos con los demás, la libertad, el poder, la injusticia,
el compromiso político...
Pero
no solo es pensar. Más allá de ese ejercicio de torsión íntima
que es la reflexión está el otro: el pensar hacia los demás, el
diálogo. La primera idea que tienen muchos chicos de lo que es
"debatir" proviene de lo que ven en la televisión: gritar,
interrumpirse, atacarse, afirmarse por encima de todo. Cuando al cabo
de las semanas logramos construir un debate “en serio” se quedan
sorprendidos: disfrutan de que los demás los oigan con respeto, se
dejan llevar por los argumentos olvidándose de sí mismos, descubren
que es más eficaz y enriquecedor resolver los problemas así,
convenciendo y dejándose convencer...
Se
me ocurren mil cosas más para justificar la permanencia de la
filosofía en las aulas. Al fin y al cabo somos seres racionales,
vivimos (y, a veces, morimos) por ideas, y desarrollar esa condición
y conocer las más grandes ideas que han parido o descubierto los
filósofos bastaría para justificar con creces la relevancia de esta
asignatura. A veces me pregunto cómo podría alguien opinar, votar,
creerse de verdad algo o alguien sin conocer todas esas ideas. ¿Como
podría, por ejemplo, ser ateo, o cristiano, o creer lo que dice la
ciencia, u opinar a favor o en contra del aborto, o votar a
izquierdas o derechas, sin tener ni idea de las ideas que hay tras
cada una de esas posturas o imposturas? Toda nuestra civilización se
ha construido sobre pilares filosóficos: el platonismo, el
cristianismo, el iluminismo ilustrado, el liberalismo, el socialismo,
el historicismo, el materialismo cientifista y cien
ismos
más. Desconocerlos supone hundirnos en un estado de inopia y
vulnerabilidad ideológica que solo es admisible a súbditos o
adeptos, nunca a ciudadanos o a personas.
![]() |
| El Roto |
Es
verdad (lo reconozco) que tal vez sea imposible consignar en los
informes de la OCDE si un alumno ha aprendido a pensar y a dialogar.
Admito también que es improbable que en las pruebas PISA pueda
valorarse, algún día, el grado en que conocemos las ideas que nos
hacen ser (y conocer, y valorar y hacer) todo lo que somos. Y, sin
embargo, no dejo de pensar que no hay nada realmente más formativo
(y transformativo) que todas esas inconmensurables habilidades
filosóficas. ¿Debemos, entonces, prescindir de ellas? ¿Es siquiera
posible concebir una filosofía
de la educación
tan
necia que prescinda de la educación filosófica?... Bueno. Pues sí.
Es posible. Es la filosofía que late tras la LOMCE. Es la filosofía
educativa en la que, entre otras, destaca la idea de que no conviene
hacer proliferar las ideas entre las mentes jóvenes. El Mercado, que
es quien manda y decide, las quiere breves, útiles y claras. Como en
un libro de instrucciones. Como en el eslogan de una empresa. O como
en un código legal que solo pueda admitir una masa de súbditos o
adeptos.
De
todo esto, por cierto, pienso discutir mañana con mis alumnos. Si
todavía nos dejan.
viernes, 22 de noviembre de 2013
III Jornadas de Filosofía en la Calle. Badajoz, 23 de noviembre de 2013
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