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jueves, 24 de mayo de 2012

El mito de la maternidad


Recuerdo haber leído algo sobre un biólogo (no recuerdo quién, ni dónde ni cuándo) que investigaba sobre “úteros artificiales” (dispositivos para gestar bebes fuera del vientre materno). El tipo decía que el artilugio, más allá de librar a las mujeres de las molestias y riesgos del embarazo, podría suponer una revolución cultural mucho mayor que la que provocó a mediados del siglo pasado la generalización de la píldora anticonceptiva. Pensaba, entre otras cosas, que este útero artificial crearía las condiciones para una igualdad plena entre varones y mujeres, y que liberaría definitivamente a las madres del "rol" biológico que (frente al “rol” jurídico, moral...generalmente asociado al padre) mantiene en las familias y culturas más tradicionales. Todo esto me sonó muy convincente, pero cuando ayer se lo contaba a mis alumnos, me ponían (sobre todo las alumnas) una cara muy rara, entre incrédula y desaprobadora. Mucho peor cuando lo he comentado a mis amigos (amigas, más bien) más mayores: la mayoría, sobre todo las más “progresistas”, me han mirado con ceño de obispo indignado y me han contestado en seguida que tal cosa es una inaceptable barbaridad. ¿Por qué? --les he preguntado yo--. Y aquí vienen sus razonamientos.
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Casi todas afirman que la experiencia del embarazo y el parto es, en general, y pese a molestias y dolores, enormemente enriquecedora. Si les pregunto qué tiene de enriquecedor estar tantos meses en una condición física tan frágil y molesta, por la que han de interrumpir o poner en suspenso su “vida normal”, y que les aboca a un parto más o menos doloroso, me dicen que todo eso se ve compensado por la gratificación afectiva que supone sentir como su hijo se desarrolla dentro de ellas. Si les pregunto si no sentirían lo mismo (o más aún) viendo y oyendo claramente y cada día al embrión a través del cristal de una máquina, me dicen que no es lo mismo “ver” que “sentir por dentro”. Si insisto y les digo que con la máquina podrían hasta tocar a su hijo (mucho más allá de sentir las "patadas" del feto), hablar con él cara a cara, espiar diariamente sus más mínimas reacciones (mucho mejor que con la mejor de las ecografías), jugar con él, etc., vuelven a insistir con el misterioso “no es lo mismo”. Si me pongo "borde" y les pregunto si el desarrollo de una solitaria o una infección (leve), con sus pequeñas molestias, no les resulta también afectivamente gratificante, me salen con que el caso del embarazo es distinto, porque ahí “saben” que lo que les invade por dentro es su deseado hijo. Si les recuerdo que, en el caso del útero artificial, también saben que aquello que se cuece es su hijo, me saltan con que el vínculo biológico "vientre-hijo" es incompable con lo que pueda hacer una máquina. Si les objeto que lo que hay en la máquina es también fruto biológico suyo (y de su padre), y que la maquina permite un vínculo compartido y en igualdad de condiciones con el padre (los dos pueden ver, oír, tocar a cada momento a su hijo, jugar con él, etc.), me dicen que... Si añado que quizás lo que les molesta es perder el papel protagonista que siempre han tenido las mujeres (y que a algunas quizás les parece esencial para reafirmar su identidad como personas) en la gestación y el parto, me dicen (algunas) que no, que ya quisieran ver a los hombres soportando un embarazo, que no es un privilegio sino un sacrificio... Si vuelvo a empezar y les recomiendo, entonces, que abominen de tal sacrificio y vayan pensando en el maravilloso día en que tal útero artificial esté dispuesto, ellas (no todas) vuelven también a empezar con lo de la aún más "maravillosa experiencia" íntima que es la gestación... Y si sigo y sigo, la conclusión puede ser esta: "mira -dicen- esto no se puede explicar, y menos aún lo puede entender...¡un hombre!" (Por increíble que parezca, esta confusión entre neuronas y hormonas todavía la sostienen algunas personas).

¿Alguien (independientemente de su sexo) me puede explicar qué ventajas tiene el embarazo natural frente al hipotético uso de úteros artificiales?... Si nadie me lo explica tendré que empezar a pensar que para muchos, eso de la “maternidad” tiene todo el aspecto de una religión alimentada por mitos sagrados e incomprensibles...

jueves, 26 de mayo de 2011

¿Dónde el corazón te lleve? (¿A dónde nos lleva el emotivismo ético?)

Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve" (Fragmento extraído de:" Donde el corazón te lleve " de Susanna Tamaro).


Si hubiera un festival de eurovisión (o un premio Príncipe de Asturias) de la ética, las teorías que se llevarían el gato al agua serían las EMOTIVISTAS. ¡Qué le vamos a hacer, vivimos una época romántica!...

¿Qué es una ética emotivista (tal como el hedonismo, o el utilitarismo)? Simplificándolo al máximo: una teoría que estipula la vivencia de ciertos estados emotivos (felicidad, placer, gusto...) como justificación de los juicios morales. Por ejemplo. ¿Por que es bueno hacer X? Porque X me hace feliz, o hace felices a la mayoría. ¿Por qué es bueno respetar a los demás (siempre que no amenacen mi felicidad o la felicidad de la mayoría)? Porque nos hace felices, dado que la mayoría (todos salvo los psicópatas y otros enfermos) tenemos una cierta empatía (un sentimiento favorable) hacia los semejantes. ¿Qué es entonces un juicio moral? No más que la expresión de un estado anímico: “X es bueno” equivale a “Me agrada, me hace feliz que ocurra X” (o “Nos agrada, nos hace felices –a la mayoría— que ocurra X”). La moral se convierte entonces en algo profundamente subjetivo: expresa los estados anímicos del sujeto o sujetos implicados en una decisión o acción. Se convierte en algo similar al gusto estético: decir “X es bello o artístico” no quiere decir nada más que “a mi me gusta X” (o “a la mayoría le gusta X” --por eso está X en el museo--).

En suma: el emotivista pone románticamente el corazón por encima de la cabeza, la emoción por encima de la razón. “Dónde el corazón te lleve”, este podría ser el lema de la ética emotivista (además del título de una novela de éxito --o de casi todas las novelas y películas más populares en la actualidad juntas--). Esto convierte a la moral en algo profundamente subjetivo y relativo (lo bueno, como las emociones o los gustos, es “según cada uno” o “según cada cultura o mayoría”). Y naturalmente, en algo irracional (ya nos lo dice el corazón: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”).

Como sé que hay muchos emotivistas y románticos por ahí, que piensan que lo más importante en el mundo es la felicidad, les pregunto especialmente a ellos:

1.¿Qué pasa si a algún “anormal” le hace feliz matar y comerse a sus semejantes, o mantener relaciones sexuales con niños? ¿Podría decir un emotivista que esta acción es inmoral? ¿Basándose en qué?

2.¿Por qué va a ser bueno lo que nos hace felices y malo lo que nos provoca infelicidad o dolor?... ¿Será por que todo el mundo busca la felicidad? (¿Y si todo el mundo buscara como esclavizar mejor a los demás, esto también sería bueno?) ¿Será por que todo el mundo lo siente así? (Pero ¿como sabemos lo que sienten los demás? ¿Podría un sentimiento justificar la primacía de los sentimientos, o sería esto circular?) ¿Será por que es lógico y racional? (¿Y qué razones podríamos dar para justificar que lo bueno es la felicidad?)...

3.Si lo bueno es lo que nos hace felices, ¿somos libres para escoger lo que nos hace felices? ¿O más bien las emociones nos subyugan –nos pasan-- sin que podamos hacer gran cosa? Pero si no somos libres, ¿de qué vamos a ser responsables? (“Miren –diría el pederasta-- es que yo no puedo evitar que me haga feliz el sexo con niños”).

4.¿Os tomariais una droga que os mantuviera en un estado de felicidad o bienestar constante, pasara lo que pasara (una droga sin efectos nocivos para la salud)?

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