miércoles, 28 de abril de 2010

¿Educación o educoacción?


Como hice en otra ocasión ("¿Otra educación es posible?"), os cuelgo aquí una entrada del blog vecino "Cavernisofía", de nuestro amigo Juan Antonio, y que también trata de educación (él la ha titulado "Educoacción"). En él se refiere a las cosas que pasan en su Instituto de Sax (Alicante), pero las cosas que dice me parece que son aplicables a cualquier otro centro. A ver qué os parece...

Hoy me ha pasado como otros días: cuando iba a salir del instituto, con mi llave de la salida principal, esperaban a la puerta una bandada de alumnos que, por diversos motivos, querían salir: unos no tenían clase, otros querían aprovechar los veinte minutos del “recreo” para fumar; otros sencillamente, supongo, creerían que es más rentable charlar con amigos en la primavera del parque cercano que asistir a la clase de tutoría, donde aprenderían a aprender el aprendizaje de esquematizar esquemas (si es que no tenían la suerte de escuchar que fumar es malo o que el clítoris existe). ¡Y han tenido la desfachatez de pedirme por favor que les dejase salir!

Como otros días, se me han venido a la cabeza otras cuantas cosas en cadena:

-Me he acordado de que soy capaz de reconocer un instituto en cuanto entro en un pueblo o ciudad (porque es el edificio más parecido a una cárcel y menos parecido a una obra de arte).

-Que soy capaz de reconocer qué habitáculos del instituto dan cobijo a qué miembro del escalafón sólo con notar la temperatura al entrar (lo más caliente es la sala de profesores, o el despacho de dirección; lo más frío son las aulas).

-Que siempre soy capaz de encontrar mi mesa cuando entro en las aulas (porque es el doble de grande que las de los alumnos, aunque la uso la mitad que ellos), y mi sillón (porque acaba, precisamente, en -ón, y no en –illa).

-Que se supone que en clase soy el único que puedo pasear, estirar las piernas y sentar mis posaderas en la mesa.

-Que yo puedo retrasarme a la entrada de clase sin sufrir muchas ni graves consecuencias,

-Que yo no voy a ser evaluado en mi trabajo de evaluar

-Que yo, a diferencia de los alumnos, tendría que poner cara de gran extrañeza si alguien me acusase de no hacer nada si no es a cambio de recompensa,

-Que las faltas de respeto que me permito con los alumnos no podrían tolerarse en la otra dirección,

-Que yo sí llevo mi teléfono móvil sin temor a que me lo requisen

-Que yo, si fuese fumador, podría salir a fumar en la hora del “recreo”, y de hecho me colocaría a fumar en la puerta del instituto, justo al otro lado de donde los alumnos envidiarían mi maligno placer,

-Que yo no podría soportar que me tuviesen encerrado seis horas sin mi permiso,

-…

Y me he dicho: "¿qué quieren, entonces, estos malditos niños? ¿Por qué no se hacen personas responsables, críticas y libres? ¿Por qué son tan violentos y egoístas? ¡Espera que nos pongan la tarima y nos concedan el título de autoridad pública! ¡Entonces terminarán de comprender lo que es la libertad y la excelencia!"

Y, soñando con eso, me he marchado contento para casa, sabiendo que el mundo, efectivamente, progresa.

(Publicado por Juan Antonio en "Cavernisofía". Os recomiendo que busquéis la entrada original, así podreis leer los interesantes comentarios que la entrada provocó y, si queréis, dejar vuestro propio comentario).

¿Es la verdad diferente para cada cultura? ¿Es la verdad una cuestión de conveniencia?



Os paso esta conversación captada en uno de los sótanos de la Caverna. Hablan C (alias "el constructivista social"), R (alias "razón implacable") y P (conocido como "el pragmático"). A ver de qué podemos acusarlos...

C: ¿Verdad? ¿Qué verdad? Para la cultura islámica la verdad es que el pañuelo que llevan las chicas en la cabeza es un artículo de primera necesidad espiritual. Y en nuestra cultura cristiana la verdad es que ese pañuelo es un símbolo de la sumisión de la mujer, lo cual es, naturalmente (quise decir, culturalmente), inaceptable.
R: Si. En nuestra cultura el artículo de primera necesidad espiritual es el crucifijo en el cuello (¡prueba a prohibirlo en los institutos, a ver si no te crucifican por ello!). O el velo en la cabeza de las monjas (¡prueba a prohibir que las monjas den clase, en los colegios religiosos, con su velo!).
C: Tal vez no significan lo mismo.
R: ¿No? Todos los símbolos religiosos significan sumisión a Dios. Y el velo de las monjas o el que se ponen las novias, no sé… A mi me recuerdan las palabras de San Pablo, esas que se decían en las bodas: “Las mujeres sean sumisas a sus maridos, como si fuese el Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, del mismo modo que Cristo es cabeza de la Iglesia…”…
P: Bueno, vale, significan más o menos lo mismo un velo y otro. ¡Pero este es nuestro país! ¡Y ellos extranjeros!
R: Bonito argumento. Este es nuestro país por la gracia de Dios y sus ejércitos (igual que hace mil años era el suyo, también por la gracia de Dios y sus ejércitos). Y tú has nacido aquí (en lugar de en Etiopía) seguramente gracias a tus propios méritos, ¿no es así?
P: Así es la vida.
R: ¿Así debe ser?
P: Sí. Así nos conviene que sea a nosotros.
R: O sea, que la verdad es una cuestión de conveniencia.
C: Y de la cultura, insisto. En cada sociedad y cada época se imponen ciertas verdades, en cada cultura se interpretan los hechos de cierta manera.
R: ¿Y de que depende esa interpretación?
C: Depende de factores económicos, sociales, políticos, etc. En la India el hecho de comer o maltratar a una vaca es interpretado como una herejía, aquí se interpreta como un placer, incluso como un arte, si en vez de vaca es un toro.



R: Y esos factores económicos, sociales, etc., ¿no serían también hechos?
C: Sí, ¿y qué?
R: ¿Y quién interpreta, a su vez, esos hechos? ¿Tú, desde tu propia cultura?



C: No te entiendo.
R: Si toda verdad corresponde a hechos interpretados por alguna cultura, y esta interpretación está en función de otros hechos (económicos, sociales, etc.), ¿no serían tales hechos también interpretables según alguna cultura?...
P: En eso estoy de acuerdo. Si se dice que toda verdad es cultural, esto que se dice también será verdad sólo para determinada cultura.
R: Pero el que dice que la verdad depende de cada cultura pretende que esta misma verdad (que sólo es la suya y la de su cultura) sea igual de verdadera para todas.
C: Bueno, ¿y qué pasa si es así? Me reafirmo: toda verdad (incluida la mía) depende de la cultura y la época en la que vives. Esto se llama relativismo cultural.
R: ¿No te das cuenta de que la frase que dices no tiene ningún sentido? Si la verdad es diferente para cada cultura, el mismo concepto de “verdad” no tendría una interpretación aceptable por todos, por lo que al decir “la verdad” es diferente para cada cultura nadie sabría a qué “verdad” te estás refiriendo. O sí quieres: estarías suponiendo que la verdad significa a la vez una misma cosa y muchas diferentes.
P: El relativismo absoluto no tiene enmienda. Por eso yo propongo otra cosa: la verdad depende siempre de lo que nos conviene creer que es verdad. La verdad es lo que nos es útil. Cada cultura puede variar en cuanto a lo que considera útil, pero la noción de verdad sería siempre la misma.
E: Eso se llama pragmatismo. Es otra teoría de la verdad.
R: Sí, pero entonces tenemos otro problema, aunque no sé si el mismo del principio: ¿Cómo sabemos lo que es “de verdad” útil o conveniente?
P: Lo que nos sienta bien, lo que nos hace felices, lo que hace que se mantenga el orden social…
R: ¿Y por qué va a ser eso, “de verdad” lo útil y no otra cosa? Y si lo fuera: ¿cómo sabremos que algo nos sienta “de verdad” bien, o nos hace “de verdad” felices? ¿Por qué vemos o experimentamos que es así? ¿Por qué lo hemos convenido así en nuestro grupo social? ¿O por qué?
E: El problema de la verdad otra vez…
R: Si, lo cambiamos de nombre, pero no acabamos de resolverlo: ¿por qué algo es verdad?

¿Qué pensáis vosotros?
1. ¿Se debe prohibir llevar un velo islámico en una clase, por ejemplo?
2. ¿Se puede ser "constructivista social" y, a la vez, discutir sobre este asunto del velo?
3. ¿Se puede ser relativista y pensar que la verdad es según cada cultura, época, o incluso según cada uno?
4. ¿Tendrá razón el pragmatismo en afirmar que lo verdadero es lo conveniente o útil para nosotros? ¿Por qué sí, o por qué no?

jueves, 22 de abril de 2010

!Ver o saber: he ahí la cuestión (del empirismo)!


Los micrófonos ocultos de la Caverna captaron hace poco esta conversación entre un Empirista y un Racionalista. A ver que os parece.

E: ¡Los datos, los hechos, el experimento bien hecho! Gracias a todo eso el conocimiento ha avanzado a pasos de gigante desde la revolución científica del XVII hasta nuestros días.
R: Es decir, que las ideas verdaderas son las que se corresponden con los datos, vamos, con lo vemos.
E: Básicamente sí. En la ciencia también se razona y se deduce, pero la piedra de toque para verificar una teoría científica es que sus predicciones se correspondan con los datos observables. Es decir, que el astrónomo (por dar un ejemplo) diga que tal cometa va a pasar por el cielo tal día a tal hora y… ¡pase!
R: ¿Y cómo estás tan seguro de que esta concepción empirista de la verdad es la verdadera?
E: No te entiendo.
R: Sí. Tú dices que lo verdadero es lo que coincide con lo que ves. ¿Pero cómo sabes que esto mismo es cierto? ¿Por qué crees que sólo es creíble lo que ves? ¿Ves también eso? ¿Se ha demostrado con algún experimento que los experimentos son la forma adecuada de averiguar la verdad?
E: No es necesario. Tú, como yo, aceptamos que la verdad es la correspondencia de nuestros pensamientos con la realidad. Y la realidad es este mundo que vemos. ¡Es de sentido común!
R: Bueno, eso que tú llamas de sentido común yo lo considero una teoría metafísica. No hay porque aceptar sin más que la realidad sea lo que vemos. Pero dejemos ahora la metafísica. ¿Qué ocurre con las verdades matemáticas o lógicas, como que dos más dos son cuatro? ¿También estas verdades dependen de la experiencia, de lo que vemos o experimentamos?
E: Este es un asunto complejo. Pero yo diría que sí. Los conceptos matemáticos son una generalización a partir de nuestra experiencia con las cosas físicas. Percibimos cosas distintas pero a la vez similares (por ejemplo, distintos árboles o pájaros), y de ahí obtenemos el concepto de cantidad o número: dos árboles, tres pájaros… Y con la geometría igual; dicen los historiadores que nació en Egipto y Babilonia, por la necesidad que tenían allí de medir con exactitud las parcelas agrícolas… Todo conocimiento es "a posteriori", posterior a la experiencia.
R: No sé qué pensar. Todas las verdades que surgen de la experiencia son probables.
E: ¿Cómo probables?
R: Sí. Dependen de lo que observamos en el mundo físico, ¿no? Pero el mundo físico es cambiante, por lo que ninguna verdad será para siempre verdadera. Sólo podremos decir que, de momento, las cosas ocurren así, pero: ¿Y mañana?...
E: Cierto. Todas las verdades son probables.
R: Incluso la verdad de que toda verdad es probable es también probable, y también ésta última, y ésta, y… ¿Hasta que el conocimiento sea absolutamente improbable?...
E: Eso me parece una exageración o, peor aún, una “ida de olla” sin fundamento empírico.
R: Tal vez. ¿Pero de veras crees que las verdades matemáticas son sólo probables? ¿Sería posible concebir o imaginar un mundo en que dos más dos fueran cinco?... Por otra parte, dices que aprendemos los números a partir de la experiencia de ver cosas distintas y a la vez similares. Dejando el tema de cómo algo puede ser distinto y a la vez similar, ¿no te parece que para ver cosas, dos o tres o las que sean, hace falta ya conocer de alguna manera los números?
E: ¿De qué manera? ¿Insinúas que los bebés vienen al mundo sabiendo ya aritmética? Eso me parece ridículo. Nacemos sin saber nada, y menos aún matemáticas. ¡Con lo difíciles que son!
R: Eso también me resulta difícil de creer. Si los bebes nacieran sin ninguna capacidad lógica, ¿podrían aprender algo? ¿Podrían entender la más mínima instrucción que se les diera? ¿Podríamos aprender algo a partir de cero?


E: Creo que tienes razón. Pero eso no obliga a asumir que sepamos matemáticas al nacer, ni que vengamos con “ideas innatas” al mundo. Simplemente, el cerebro humano cuenta con ciertos mecanismos con los que procesar la información desde que empieza a recibirla.
R: ¿Es entonces la lógica una especie de mecanismo cerebral?
E: Digamos que el cerebro funciona de cierta forma, y a eso luego le llamamos lógica.
R: Que funciona de cierta forma quiere decir que funciona según la lógica (llamésmole como la llamemos). ¡Pero me cuesta trabajo creer que las leyes lógicas estén ahí, entre las neuronas, obligándolas a comportarse de cierta forma!
E: Eso es una caricatura, me temo. Hace falta estar muy puesto en psiconeurología para discutir de esto.
R: Vale. Pasemos a otro tema. Si la verdad depende de lo que veo, la verdad sólo será mi verdad. Pues mis visiones o experiencias sensoriales son personales e intransferibles. El conocimiento empírico sería así, además de probable, muy subjetivo. ¿No crees?
E: No, no creo. Una observación empírica no es lo que ve un sujeto cualquiera, sino lo que ve un grupo de expertos, que se aseguran de estar viendo lo mismo.
R: ¿Y cómo se aseguran de eso? ¿Puedo yo meterme en tu mente para saber que estas viendo lo mismo que yo?
E: No, claro. Basta con que describamos todos con exactitud lo que vemos.
R: O sea, que al final la verdad no es la correspondencia con lo que se ve, sino con lo que interpreta un grupo de expertos que se ve.
E: Claro.
R: ¿Pero cómo sabremos si su interpretación es correcta?
E: Porque son expertos en su ciencia. Saben mucho.
R: Pero yo creía que decías que el saber depende del ver. Y ahora me dices que el ver depende del saber. Esto del empirismo no es nada fácil.
E: Saber y ver dependen uno del otro.
R: Ya. ¿Pero son igual de importantes? ¿Se puede ver sin saber? ¿Podríamos ver algo de lo que no tuviéramos ni idea?...
E: Habría que pensarlo. Seguramente no.
R: Sí, mejor pensarlo que verlo. Yo creo que es imposible ver algo de lo que no tengamos ideas previas.
E: ¿Volvemos a las ideas innatas y los bebes sabios?
R:… Y por otra parte, creo que se pueden saber muchas cosas sin verlas, y ni tan siquiera imaginarlas, como las ideas matemáticas. Es más, estaría dispuesto a plantear que incluso un ciego de nacimiento podría saber perfectamente lo que es el color azul…
E: ¡Imposible! Por mucha física de los colores que supiera, no se puede saber del todo lo que es el azul si uno carece de vista.
R: ¿Quieres decir que hay cosas que no se pueden entender sin verlas?
E: Pues sí.
R: ¿Y que, por tanto, entender y ver son cosas distintas o, si quieres, partes distintas del conocimiento?
E: Sí.
R: Entonces ver no es entender, o, si quieres, ver es una forma de conocer que no tiene que ver con la inteligencia y las ideas.
E: Así es.
R: ¿Y no te parece que esto desdice lo que decíamos antes: que no se puede ver nada si no es a partir de ciertas ideas e interpretaciones?


¿Qué opináis de todo esto?
¿Sabemos según lo que vemos, o vemos según lo que sabemos?
¿Podría un ciego de nacimiento, que contara con una teoría perfecta acerca de los colores, saber igual o mejor que nosotros lo que es el color azul?

sábado, 10 de abril de 2010

Resumen de la reunión sobre el sentido de la filosofía.


El viernes pasado vino a la caverna el filósofo Juan Antonio Negrete, y discutimos con él acerca del sentido y utilidad de la filosofía. La reunión fue un poco informal pero dimos a luz unas pocas ideas que paso a resumir (como siempre, me olvidaré de muchas, pero para eso tenéis los dedos y los comentarios, para recordar lo que a mí se me pase). Esto fue lo que parieron Juan Antonio, Elena Montero, Paloma, Elena de la Gala, Felipe, Toni, Alvaro, Silvia, Ángela, Esther, Mª Ángeles, Monchi, Nando, Pilar, Marien y Mónica (espero no olvidarme de nadie).

• Según la “mentalidad” de nuestro tiempo, es la ciencia la que responde a las preguntas que nos hacemos. El conocimiento serio y fiable es el científico. La filosofía no es más que un reducto del pasado, una especulación sin fundamento (sin pruebas empíricas), algo quizás más cercano al arte. Esto piensa la mayoría (incluso la mayoría de los filósofos y los profesores de filosofía). Lo raro es que, ante este panorama, la filosofía se conserve como una asignatura (¡obligatoria, además!) en los dos cursos de bachillerato (cosa que no ocurre en el resto de los países europeos, salvo Francia y alguna excepción más). En el otro (minoritario) extremo, algunos han propuesto que la filosofía, como ejercicio reflexivo, se imparta desde la infancia (es una propuesta conocida como “filosofía para niños” o como “aprender a pensar”).

• Ahora bien: ¿Es cierto que el conocimiento es patrimonio de la ciencia? Si se nos apareciera de pronto un genio y se ofreciera a respondernos a tres preguntas, ¿le haríamos alguna que pudiera responder la ciencia? Las preguntas que más nos interesan buscamos responderlas en otra parte (por ejemplo, en los libros de autoayuda, que nadie consideraría una ciencia, idea en lo que coincidieron Silvia y Ángela). Juan Antonio afirmó que, para él, la ciencia no hace ni responde ninguna pregunta realmente interesante. Es más: la ciencia se limita a intentar explicar como funcionan las cosas, no qué son las cosas (su esencia). El conocimiento que proporciona la ciencia no es esencial. Y sin embargo, la ciencia ha de presuponer ese conocimiento esencial, pues si no tiene alguna idea de lo qué son las cosas cuyo funcionamiento explica, ¿cómo iba siquiera a reconocerlas? ¿Cómo va a explicar adecuadamente cómo funcionan los seres vivos alguien que no sabe qué es esencialmente la vida? ¿Cómo va a explicar un matemático las relaciones entre los números si no sabe lo que es un número (o lo que es la misma matemática)?... La ciencia, que a veces con una soberbia injustificada, se erige como un conocimiento plenamente racional, parece no reparar en que arranca de ciertas creencias sobre lo que son las cosas (la vida, los números, el espacio, la materia, etc.) que jamás demuestra, sino que asume de manera acrítica a partir de otros saberes (el sentido común, la filosofía, la tradición científica). En el fondo, “la ciencia no piensa”, decía Martin Heidegger, un filósofo alemán del siglo XX. La ciencia ejerce, así, la peor filosofía posible: aquella que no es consciente de los principios de los que parte. Esto no significa desvalorar en absoluto la ciencia, sino “colocarla en su lugar”: el de un conocimiento subordinado a otros y ceñido a un objetivo muy concreto: explicar cómo funcionan las cosas que parecen ser reales. El científico honesto, como reconoció Felipe, asume esta limitación, y no pretende estar describiendo la realidad (sino su apariencia) ni lo que son esencialmente las cosas (sino su comportamiento manifiesto a los sentidos).

• La ciencia no sólo no explica qué es la realidad, tampoco explica qué es la verdad (se limita a aplicar un método, el método empírico o hipotético-deductivo, presuponiendo, sin demostrarlo, que es dicho método el adecuado para lograr conocimientos certeros). La ciencia tampoco explica qué es valioso (el científico habla de hechos, no de valores), por lo que tampoco puede atribuirse a sí misma ningún valor (si la ciencia es valiosa o no, no es competencia del científico). Pero si la ciencia no explica esencialmente la realidad, ni qué es la verdad, ni qué es lo que vale y no vale (en terrenos como la ética, la política o la estética). ¿De qué vale verdadera o esencialmente la ciencia? ¿Qué otro saber hay que se ocupe de todo esto? ¿O acaso es que de todo esto (como piensan muchos filósofos y científicos) no se puede, sencillamente, hablar?...

• Elena Montero dijo que la filosofía no podía ser muy valiosa, dado que la mayoría de sus teorías (sino todas) pueden refutarse rápidamente. Nando y Pilar afirmaron que el valor de la filosofía reside en que te hace reflexionar acerca de lo que vives y, así, siendo más consciente de tu vida, vives el doble, es decir, que la filosofía nos proporciona una vida “interesante”. Álvaro replicó que para vivir con intensidad quizás baste con saber que tales cosas producen dolor y tales otras placer. Juan Antonio dijo que, aunque parece que inicialmente podemos guiarnos en función del placer y el dolor, siempre cabe hacernos la pregunta de si “está bien (o mal) guiarnos de esa manera”. Y no sólo un filósofo, cualquier persona (un deportista o un bombero, por ejemplo) ha de preguntarse si está bien o mal aceptar ciertos dolores o sufrimientos (el entrenamiento, las quemaduras) para lograr sus fines. Ahora bien, esta tarea de valoración implica ya reflexión…

• En relación a lo anterior surgió un debate acerca de si debemos anteponer la felicidad como objetivo último de nuestras acciones. Algunos de los presentes pensaban en la posibilidad de estudiar filosofía. Y se les preguntó si lo harían aun en el caso de que no fueran más felices sino incluso menos. No parece difícil demostrar (al modo en que hace la ciencia) que las personas más reflexivas y conscientes viven con mayor angustia y preocupación que las más simples e ignorantes. ¿Debemos anteponer la felicidad a la dignidad (a lo que creemos que debemos hacer)? Monchi parece que pensaba que sí. Esther pensaba que la felicidad no es posible sin dignidad. Víctor añadió que, según los resultados de algún ejercicio de sus clases, los alumnos preferían por lo general el conocimiento a la felicidad (casi todos preferían no ser engañados, aunque ese engaño les proporcionara una felicidad segura). Si hay que elegir entre verdad y felicidad, la gente escogería casi siempre lo primero (o, al menos, eso dicen)…

• Conforme nos íbamos marchando se pidió que cada uno dijera el sentido que tenía para él o ella tenía la filosofía. Casi todos los que hablaron (Elena M. Paloma, Ángela o Monchi, por ejemplo) dijeron que la filosofía les había hecho pensar y plantearse problemas de los que antes no eran conscientes. Algunos (como Elena de la G., Esther o Silvia) afirmaron que estas cuestiones habían significado un cierto revulsivo en sus vidas, y que el hecho de planteárselas les había hecho tomar consciencia de su individualidad frente a las ideas que les había transmitido el entorno, hasta el punto de que ahora se sabían más dueños de su vida (aunque quizás por eso más aparentemente solos o enfrentados al entorno). Otros, como Mª Ángeles o Pilar, añadieron que este cambio también generaba dudas radicales y que perdías la tranquilidad y la seguridad con la que vivías antes, pero que pese a eso (o justamente por eso) era un cambio beneficioso. Álvaro dijo que le parecía una vergüenza que la gente empezará a pensar así gracias a una asignatura del sistema educativo. Juan Antonio afirmó que a él le parecía esto una virtud, dado que el sistema educativo tiende a plantearse como fin la preparación para el mundo laboral y no educar para el pensamiento crítico.

• La reunión acabo con una serie de temas, en los que se habló de forma más dispersa y relajada, de varias cosas, como la relación entre filosofía y arte, verdad y belleza, el lenguaje filosófico y el poético, las “utopías negativas” y el motivo por el que las rechazamos, etc. Toni y Juan Antonio protagonizaron una discusión acerca de cómo lograr una sociedad “autárquica” en la que no existiera ningún poder impositivo… Y más o menos por aquí se acabo el cuento. Sólo siento no haberos hecho una foto a todos, de guapos que estabais, hablando de filosofía al sol y en mitad del ajetreo de la calle, a la hora en que la mayoría se limita a dormir o a abarrotar los bares o las tiendas… La próxima vez será. Gracias a todos, y especialmente a Juan Antonio (que se volvió a Sax encantado por la experiencia y por haberos conocido).

jueves, 8 de abril de 2010

Reunión cavernícola el viernes!


Cavernícolas todos, como hace mucho tiempo que no nos reunimos, vamos a hacerlo este mismo viernes. Además, está en en Mérida nuestro vecino de blog, el filósofo Juan Antonio Negrete, al que quiero que conozcáis. El tema que se nos ha ocurrido discutir es este:

¿Para qué sirve la filosofía? (Si es que sirve para algo)

Decía el viejo Sócrates que una vida sin reflexión no vale la pena ser vivida. Otros, por el contrario, piensan que la filosofía es un oficio de cobardes, de los que tienen miedo a vivir... ¿Quién tendrá razón? ¿Qué utilidad tiene ser filósofo? ¿No basta la ciencia para conocer el mundo? ¿Y no será mejor el arte o la religión para llenar esos "huecos" que supuestamente no llena la ciencia? ¿Tiene sentido aspirar a un conocimiento pleno, como hace el filósofo? ¿Nos hará más felices y mejores personas dedicarnos a la filosofía o será todo lo contrario? ...

El viernes lo descubriremos, a las 5 en el Bibliocafé (frente al instituto). Os esperamos!


miércoles, 24 de marzo de 2010

El animal obsexo


El ser humano parece un animal especialmente predispuesto y dotado para el sexo. Las razones para esta “hipersexualidad” parecen claras. Según algunos antrópologos, dado el prolongado embarazo de la hembra humana, así como los largos años de constantes cuidados que requieren sus crías, una mujer sola tendría menos probabilidades de sacarlas adelante que otra apoyada por uno o más machos adultos. ¿Como consigue la hembra el apoyo constante del macho? Fácil: ofreciéndole sexo!! No parece casual que las hembras humanas sean las únicas que no tienen celo (están siempre receptivas), o que disponen de rasgos físicos permanentes cuya única función es la de servir de estímulo sexual: los senos (siempre hinchados), el grosor de los labios, etc. (A esto hay que añadir los rasgos aniñados típicamente femeninos -menor tamaño, ausencia de vello, voz aguda-- que, en los mamíferos, parece que incitan, en general, un cierto "instinto" de protección y ternura).


El uso del sexo como instrumento de cohesión “intra-familiar” fue seguramente usado, a la vez, como instrumento de cohesión “inter-familiar”: los vínculos sexuales duraderos entre miembros de distintos grupos (los hijos de uno se unen a los hijos del otro grupo) aseguraría una mayor cooperación entre ambos y, eventualmente, la creación de grupos sociales más amplios (para algunos antropólogos, la prohibición del incesto y la obligatoriedad de la exogamia está en el origen de la sociedad y la cultura). Todo esto representa una gran ventaja adaptativa, dado el valor del "trabajo en equipo" en tareas que, como la caza, la defensa, etc., fueron decisivas para nuestra supervivencia.

El sexo es, por tanto, esencial para los humanos, sobre todo, como medio para asegurar la cooperación en tareas que, como la crianza y la búsqueda de recursos, son especialmente costosas para un solo individuo.

Y sin embargo, el sexo es una de las cosas que más tabúes y normas represivas acumula en muchísimas culturas. Por ejemplo: la virginidad prematrimonial que se exige a veces a la mujer. O, directamente, la limitación de su placer sexual (para eso se practica la ablación de clítoris). O el valor que se da a la castidad y la contención sexual (y la culpabilización de la expresión desinhibida de la sexualidad: se tacha con desprecio a ciertas personas de obsesos, ninfómanas, adictos al sexo, etc.). O la prohibición de la homosexualidad (que aunque no sirve a la reproducción, sí a la creación de lazos cooperativos entre personas). O las sospechas morales que despierta todo lo vinculado al erotismo, o al comercio sexual (la prostitución, la pornografía, etc.). O la “protección” a los menores de todo lo relativo al sexo (incluso de la información más básica relativa al mismo). Etc., etc...
¿POR QUÉ CREES QUE HAY TANTOS TABUES, NORMAS REPRESIVAS Y TANTA CULPABILIZACIÓN MORAL EN RELACIÓN AL SEXO?


(Gracias a Juan Antonio por las dos primeras fotos. Os recomiendo también en su blog Cavernisofía, la entrada "Tertulia quinta (pentertulia). El sexo ¿la naturaleza prohibida?")

miércoles, 17 de marzo de 2010

¡Al fin podremos diseñar genéticamente a nuestros hijos!


Una de las características del animal que somos es la capacidad técnica. Podemos operar con el medio ambiente para producir objetos o procedimientos que favorecen nuestra supervivencia. Esto es también frecuente en otros animales (pájaros que utilizan piedras para romper huevos, monos que fabrican y usan palos para "pescar" termitas, etc.). Pero el caso del animal humano parece especial. Nuestra capacidad técnica es incalculablemente mayor que la de cualquier otro animal. Durante siglos, la técnica humana (la agricultura, la minería, la ingeniería, etc., etc.) ha logrado transformar radicalmente el medio ambiente (cambiando bosques por campos de cultivo, horadando montañas, cambiando el curso de los ríos...). Pero más aún, desde hace muy poco tiempo la relación entre la técnica, la ciencia moderna, y las empresas y Estados que se benefician de los nuevos descubrimientos, ha dado lugar a la "tecnología" o "tecnociencia". La tecnología actual nos dota de unas capacidades inauditas y que dan mucho que pensar. Una de ellas es la capacidad de diseñar genéticamente el físico de nuestros hijos. Sin embargo, éste y otros "adelantos" provocan un gran rechazo en la gente.
¿Por qué crees que se produce ese rechazo, en concreto al diseño genético de los hijos, y en general a todo lo que hoy promete la tecnología?
¿No es mejor que controlemos los rasgos físicos con que van a nacer nuestros hijos, en lugar de dejarlos al "azar" natural? ¿Por qué, si nadie deja al azar el aspecto, color, etc., del coche que va a comprar, va a dejar al azar el aspecto físico de algo mucho más importante, como es su hijo?...
¿Qué pensáis de esto? ¿Preferirías diseñar a vuestro hijo o mejor dejarle esto a la "naturaleza"? ¿Por qué?

lunes, 8 de marzo de 2010

¿Quién te crees que eres, animal?


¿Eh? ¿Eres un animal que todo lo haces por afán de sobrevivir y reproducirte (¡siempre pensando en lo mismo!)? ¿No es eso la gente, no vive para trabajar para vivir y para tener hijitos que hagan lo mismo? Bueno, también para triunfar y tener poder, claro, como pasa en cualquier manada de monos. Decía alguien (y esto va por los machos) que la vida es, en el fondo, no más que una lucha por la hembra. Decía otro (y esto va por las hembras) que una mujer no se realiza del todo si no atiende la ancestral llamada de su instinto maternal. ¿Es que acaso no es así?

Bueno, hay que reconocer que los animales humanos hacen otras cosas muy raras: cultivan la tierra, fabrican tractores e inodoros, mandan a sus crías a la universidad, mueren por defender a su patria, y adoran ídolos de madera durante la Semana Santa (Y el colmo de la rareza: !Les da por discutir sobre todo esto en blogs como este!...) Si que es raro, sí. Pero hay que reconocer que algunos animalitos también fabrican sus utensilios (como esos chimpancés tan monos que convierten ramitas de árbol en cañas de pescar termitas), y que educan a sus criaturas (para que sean buenos cazadores), y que luchan y mueren por defender su patria (quiero decir su territorio), y que... Bueno lo de la religión y la filosofía, no sé, quizás todavía no hablan de esas cosas, pero hablar sí que hablan, con su propio lenguaje, y hasta cantan, como nosotros, cuando no tienen nada mejor que hacer. Si no escuchad...



Solemos pensar que sólo nosotros somos buenos o malos, que sólo nosotros tenemos "moral". Pero todo el mundo sabe que las gacelas y bichos así (de sociales, como nosotros) se sacrifican generosamente por la manada cuando es menester: viene el león, y las gacelas más viejas se dejan comer para que huyan las más jóvenes. ¿No es para ponerles un monumento o el nombre de una calle?.. Hombre, es verdad que no son libres para elegir si lo hacen o no. ¿Pero acaso nosotros lo somos? ¿Quién duda que seamos mecanismos biológicos producto de la evolución natural y, como tal, obligados a comportanos tal y como lo hacemos? Simplemente, no nos damos cuenta de esto, y creemos (ingénuamente) que somos libres...



Y el colmo de la saberbia (sí, sAberbia) antropocéntrica decimos que sólo nosotros pensamos y tenemos consciencia. ¿Habrase visto? ¿Es que un pobre caballo no calcula y compara la altura de la cerca que ha de saltar antes de hacerlo? ¿Por qué se para, si no, ante las que cree que no puede saltar? ¿No tiene, entonces, el caballo consciencia de su cuerpo y de sus fuerzas?...

Menos rollos trascendentes, pues. Somos animales, todo lo complicados que queráis, pero animales. Somos un cuerpo con un cerebro hipertrofiado cuya principal función es informarnos, a través de las sensaciones, de cómo es el mundo al que tenemos que adaptarnos. Y lo que nos va, como a todo animal, es vivir. Y alimentarnos, y juguetear, y poseer todos los recursos posibles compitiendo por ellos, y ser los más fuertes. Y, antes de acabar, entregarnos a la placentera tarea de reproducirnos...



¿Qué dices? ¿No estás de acuerdo? ¿Hay algo en tí que no obedezca en el fondo a los mismos mecanismos y leyes biológicas que dirigen la conducta de los monos o los abejorros? ¿Eres un animal o no? ¿Qué puedes hacer que no pueda llegar a hacerlo un bicho (aunque sea en un grado mínimo)? Piénsalo.

domingo, 21 de febrero de 2010

Resumen de la reunión sobre el Amor y el Banquete de Platón.



Entramos confundidos (o sin saber que lo estábamos) y salimos más confundidos aún. Mira tú, como en los diálogos de Platón. Es decir: que seguimos sin tener ni idea de lo que es el Amor. Eso sí: nos comimos todos los dulces que trajo la dulce Silvia y los folios de notas aparecieron al final llenos de corazones dibujados. ¿Qué será eso del Amor? Os recordaré lo que dijeron Ángela, Antonio, Alvaro, Esther, Daniel, Silvia, Paloma, Mónica, MªÁngeles, Rubén y Elena, que, como los comensales del Banquete de Platón, intentaron uno a uno descubrir que es eso que tanta felicidad o dolor nos da, y que, como dijo Elena, es lo que nos mueve a todos: el Amor.
Estuvimos casi cuatro horas discutiendo, así que se me olvidarán muchas cosas. Podéis incorporarlas a través de los comentarios, asi como comentar el resumen (seguramente no muy objetivo) que voy a perpetrar, y continuar la discusión si queréis...

1. ¿ES EL AMOR FÍSICA Y QUÍMICA? La mayoría pensó que sí, al menos en gran parte. La ciencia descubre genes y enzimas debajo de cada emoción o deseo (incluso parece haberse encontrado el "gen de la fidelidad"). ¿Será esto verdad? ¿Podríamos enamorar a alguien de nosotros mediante brebajes o pastillas? ¿Podremos curarnos de una pena amorosa mediante cirugía?... Sea o no todo esto verdad, con ello no definimos lo que es el Amor. Una vez definido, ya veremos si eso que es el Amor es traducible o no a genes y enzimas...

2. ¿ES EL AMOR BUSCAR LO QUE NOS COMPLEMENTA? Sí: ¿Pero qué nos complemente? ¿Lo opuesto a nosotros, o lo similar? ¿Buscamos lo similar o lo diferente?

3. ¿ES AMOR LO MISMO QUE PASIÓN? ¿Es siempre bueno el Amor? ¿Hay un amor "bueno" y otro "malo"? En el Banquete se diferencia entre el amor "bueno" (racional, lúcido, profundo y duradero, pues tiene que ver con el alma) y el amor "malo" (irracional, ciego, superficial y fugaz, pues tiene que ver con el cuerpo). El amor "malo" es identificable con la "pasión", que curiosamente es el prototipo de amor romántico que consumimos en las películas, novelas, etc. (¿y el que desea la mayoría de la gente?): un amor ciego, arrebatador, que te hace perder la cabeza y te hace esclavo del amado... A este propósito discutimos si el Amor debe ser cosa de la cabeza o del corazón (de la razón o los sentimientos). También valoramos la pretensión de muchos de vivir una "pasión" duradera (como si lo fugaz por definición pudiese durar años y años). También comparamos la "pasión" con el estado de enamoramiento, distinguible del amor (?) que queda después... Y llegamos a distinguir la "pasión" (algo que parece más bien enfermizo) del "entusiasmo". La pasión parece que supone pasividad (te pasa, sin que puedas evitarlo, manda el corazón) y el amor entusiasta parece más activo (lo creas tú, la cabeza dirige al corazón). ¿O qué?

4. ¿PODEMOS DECIDIR A QUIÉN QUEREMOS QUERER? Si el amor es pasión irracional, no podemos decidir, ella (la pasión) elige por nosotros incluso a quién sabemos que no nos conviene. Si el amor es un entusiasmo racional, quizás tampoco tengamos opción: elige la lógica por nosotros. Se sugirió que eran ciertas fijaciones inconscientes (como decía Freud) las que nos hacían elegir a un tipo determinado de persona. Aunque si uno llegaba a descubrir ese mecanismo podría liberarse de esa fijación. Por cierto, también Freud hablaba de dos tipos de amor: el instinto de vida (eros), más activo, y el de muerte (thanatos), más pasivo e irracional.

5. AMOR Y EGOÍSMO. Se dijo que el Amor es simpre egoísta: búsqueda de lo que nos interesa, incluso aunque eso sea ayudar "desinteresadamente" a los demás. El "desinteresado" no deja de satisfacer sus intereses, pues obtiene siempre beneficio de su acción (el sentirse "bueno" y "útil", etc.). Siempre somos egoístas. Ahora bien: ¿es ser egoísta siempre malo? ¿No podríamos tener intereses que nos sean interesantes en cuanto que lo son también para los demás?...

6. EL AMOR COMO "NEGOCIO" O "RECIPROCIDAD". Una de las teorías del Amor (por ejemplo, de Pausanias y Euriximaco en el Banquete) es la del Amor como reciprocidad: yo te doy tanto como tu me das. O como armonía de opuestos (yo te doy lo que no tienes y tu al revés, siendo ambos "dones" de valor equivalente). Esta visión del amor como pacto equitativo es también muy contemporánea. Se busca a alguien similar a tí en cuanto a valor en el "mercado social" y se negocian los deseos e intereses comunes hasta llegar a un equilibrio o armonía de intereses. Es como un sociedad en la que dos individuos (socios) cooperan de manera igualmente interesante para ambos. ¿Pero es esto el Amor Verdadero? También se habló aquí de si es mejor dar que recibir, regalar que ser regalado. Y de la pederastia griega, como relación (según el Banquete) equitativa en la que se iguala el valor de la belleza física (del joven) con la sabiduría (del viejo).

7. ¿SE AMA AL IGUAL O AL SUPERIOR? Nos planteamos si el amor debe ser una armonía de iguales o un relación más bien asimétrica, en la que uno (el peor) orbita alrededor de otro (el mejor). Si el AMOR ES BÚSQUEDA de lo que nos falta para ser mejores, el Amor tendría que ser del que es mejor que nosotros. Pero algunos pensaban que esto era denigrante para el que "está en órbita". Otros que esto era lo mejor que le podía pasar al orbitante: encontrar alguien mejor del que aprender. A este propósito hablamos de la relación entre Amor y admiración: ¿se puede amar a alguien sin admirarlo? Algunos dijeron que entre dos o más personas puede haber mútua admiración por cualidades distintas (tu eres el mejor en X y yo en Y), con lo que volvemos al Amor-armonía de iguales. Pero esto resultó discutible, pues: ¿no podría ser que X fuera mejor cualidad que Y, o al revés? A lo que se opuso que, en todo caso, era un problema cómo medir qué es mejor y qué es peor. ¿Qué vara de medir objetiva tenemos para ello?

8. EL AMOR ES IMPULSO O BÚSQUEDA DE LA BELLEZA. Se propuso esta definición y se discutió qué era belleza. Se dijo que era "lo que a cada uno le gustaba". Y volvimos a preguntarnos "por qué nos gustaba algo" (¿por algo explicable o por algo inexplicable?). Discutimos si era necesario una definición universal de lo que es bello o gustoso, o si podía ser definido como "lo que es así según el gusto de cada uno". Esta definición nos dejaba un poco insatisfechos, pues si cada uno entiende o siente una cosa distinta como bella, no tendría sentido utilizar la palabra "bello" para comunicarnos (carecería de una definición igual para todos). Lo mismo pasaría con lo que es el "gusto", etc. ¿Podríamos siquiera utilizar la palabra para comunicarnos con nosotros mismos: es decir, para pensar?... ¿O qué? A propósito de esto llegamos a plantear si objetivamente había artes (la pintura o la música) más bellos que otros...

9. HABLAMOS DE MUCHAS MÁS COSAS, pero para no cansar, las nombro solo: SI HAY QUE MANTENER LA INDIVIDUALIDAD EN EL AMOR (O BUSCAR LA FUSIÓN, SEGÚN EL MITO DE LA "MEDIA NARANJA" QUE CUENTA ARISTÓFANES EN EL BANQUETE). También de si SE PUEDEN QUERER A MÁS DE UNA PERSONA A LA VEZ (¿Tiene sentido la monogamia si nadie es perfecto? ¿No será mejor tener muchos amantes y que cada uno aporte algo?). Se menciono varias veces que el AMOR ES UNA POTENCIA O ACTIVIDAD QUE VA MUCHO MÁS ALLÁ DEL AMOR ENTRE PERSONAS. Se dijo, que el amor es una energía que lo mueve todo (como el alma o psique, como decían algunos filósofos griegos) hacia la unión con lo que le falta.

10. Nos quedamos con las ganas de hablar del... AMOR PLATÓNICO. Este era el objetivo, pero salieron antes muchos otros problemas, así que, lamentablemente, no tocamos este asunto. Si tengo tiempo colgaré una entrada sobre esto, como complemento a la Reunión.

11. Al final, hicimos un última ronda para que cada uno intentara una definición. Lo que salió fue: que el Amor es una experiencia (dolorosa o gozosa) de búsqueda entusiasta de lo que nos falta o complementa, lo cual está revestido de belleza y relacionado con las ideas; y que esta búsqueda incesante mueve el mundo (y, desde luego, nos movió a nosotros para venir a discutir todo esto).

Por último se citaron varios libros y películas interesantes sobre los asuntos tratados: La princesa que creía en los cuentos de Hadas. Memorias de Idhún (de Laura Gallego). El arte de amar (de Erich Fromm). Etc.

Gracias a todos por venir!

martes, 16 de febrero de 2010

Reunión sobre el amor y el Banquete de Platón.



Aviso a toda la tribu: la reunión sobre el amor y el Banquete de Platón será finalmente el sábado 2o, a partir de las 5, en El Economato (c/Marquesa de Pinares).
Os espero a todos.


Pd. Sería estupendo que, a imitación del Banquete, traigáis, los que queráis, un pequeño discurso acerca de lo que para vosotros es el Amor.

lunes, 8 de febrero de 2010

El cuento de todos los cuentos (una versión metafísica)

Ahora vamos a convertir el Cuento de los cuentos tradicional en un cuento metafísico (quizás, en el cuento de los cuentos metafísicos) Así:

(1) Cambiemos la máscara a los cuatro personajes fundamentales.
- El Mal, la Ignorancia, etc., es ahora la MATERIA pura, sin forma (la Nada, lo deforme o caótico)…
- La Princesa o Alma perdida, el discípulo, etc., es ahora la FORMA EN LA MATERIA (las cosas del mundo, materia con forma).
- El Principe o Salvador, el Maestro, etc., es ahora la MATERIA EN LA FORMA (las cosas comprendidas por la forma, las ideas).
- El Final feliz, el Padre supremo, el conocimiento, etc., es ahora la FORMA PURA (la Idea de las ideas…).

(2) La trama puede ser ahora la siguiente: La realidad parece pura Materia (Inmanentismo monista, materialismo, “lo que se ve”), pero la pura Materia no es nada. La realidad es entonces materia con estructura o Forma (Inmanentismo dualista, emergentismo, ciencia empírica); pero la Forma no puede provenir ni ser parte de la Materia, pues son radicalmente distintas. Descubrimos entonces teorías más verdaderas que van descubriendo que la materia es fundamentalmente Forma (Dualismo trascendentalista, ciencias matematizadas). Finalmente, logramos el conocimiento supremo: no hay más que Forma, Teoría, Idea (Monismo trascendentalista, filosofía platónica)…

Le encontráis alguna PEGA LÓGICA o FILOSÓFICA a este último cuento. SE OFRECERÁ CUADRUPLE RECOMPENSA POR VUESTROS INTENTOS.

El cuento de todos los cuentos (versión filosófica)

Ahora vamos a convertir el Cuento de los cuentos tradicional en el Mito de los mitos filosófico. Así:

(1) Cambiemos la máscara a los cuatro personajes fundamentales.
- El malo o el Mal es ahora la IGNORANCIA inconsciente (no saber siquiera que no se sabe), es decir: el error que se toma por verdad, la estupidez y todo lo que se le asocia (los prejuicios, los dogmas, la irracionalidad…).
- La Princesa o Alma perdida es ahora aquél que se hace consciente de su ignorancia (solo sé que no sé nada) y se convierte en filósofo o aprendiz de filósofo: el DISCÍPULO o alumno.
- El Príncipe o Salvador es ahora aquél que condesciende a enseñar su sabiduría a los demás: el MAESTRO o SABIO.
- El Final feliz o Salvación es, claro está, el logro de la sabiduría o CONOCIMIENTO.

(2) La trama tampoco cambia en lo fundamental: El Discípulo está en apuros (en manos de la ignorancia) y desorientado. Cuando conoce al Maestro, su vida cambia y encuentra el camino hacia la verdad. Finalmente, guiado (educado) por aquél, el discípulo alcanza el conocimiento pleno de las verdades eternas…


Pues bien: SERIÁIS CAPACES DE LOCALIZAR algún mito o historia que ENCAJE en este esquema. SE OFRECERÁ TRIPLE RECOMPENSA.

El Cuento de todos los cuentos (versión religiosa)

Vamos a transformar ahora el Cuento de todos los cuentos tradicional en el Mito de todos los mitos religioso. ¿Cómo? Así:

(1) Cambiemos la máscara a los cuatro personajes fundamentales.
- El malo (Dragón, etc.) que vive en su cueva es ahora el MAL (el Caos, el Diablo, un dios perverso y destructivo, el Pecado, etc.) que vive en las profundidades (el infierno, las entrañas de la tierra o en el interior de nuestro cuerpo…)
- La Princesa raptada es ahora la HUMANIDAD sujeta al mal, los Mortales que habitan esta valle de lágrimas, el Alma caída y encarcelada en el cuerpo…
- El Príncipe salvador es ahora el ENVIADO DE DIOS, el Hijo de Dios hecho carne u hombre para salvarnos, el dios que se apiada de los mortales y nos ayuda, etc. (Y, en un rango inferior, el profeta, el líder religioso, etc. )
- El “Final feliz” es ahora LA SALVACIÓN, el Paraíso, la vuelta al Padre, la Vida eterna y feliz, el Cielo, etc.

(2) Y siempre la misma trama: La Humanidad, el Alma, está en manos del Mal y el pecado, y está desorientada y perdida en el Mundo .. Entonces aparece el Salvador y les enseña el verdadero camino. La Humanidad, prendada del Salvador, le sigue (henchida de amor a Dios) y se salva, logrando la vida eterna en el Cielo junto a Dios.

Pues bien: SE BUSCA un cuento o mito religioso fundamental (es decir, de los importantes), de cualquier religión, que creais que NO ENCAJE en este esquema. SE OFRECERÁ DOBLE RECOMPENSA POR VUESTRO INTENTO.

sábado, 6 de febrero de 2010

El Cuento de todos los cuentos (versión tradicional)


Os voy a contar un cuento. Pero es muy especial, lo escuche una vez de labios del príncipe que acabó con mi condición de batracio. Y es el Cuento de todos los cuentos. Luego de contarlo, os propondré un juego.
Erase una vez, cuando todo estaba bien, y todo el mundo vivía feliz en el Palacio del Buen Rey, que una joven PRINCESA, especialmente traviesa y curiosa, alargó más de lo acostumbrado su paseo por los jardines reales. Pronto se le hizo de noche, pero la atrevida Princesa siguió adelante, deseosa quizás de probarse a sí misma. Cegada por la oscuridad y por confusos pensamientos, no advirtió que se aproximaba a un profundo barranco. La Princesa sintió cómo sus pies se apoyaban de repente en la nada y cayó al fondo de la sima, donde permaneció muchos días totalmente inconsciente. Cuando se despertó, vio con horror que había quedado atrapada en una tenebrosa y húmeda caverna habitada por sombras y sonidos fantasmales y en la que, aterrorizada, descubrió las deformes huellas de una fiera (que ella atribuyó al DRAGÓN de los cuentos que había leído desde niña).

Comprobó también que no lejos de donde estaba atrapada gimoteaban otros seres, e incluso otras Princesas como ella. Intentó muchas veces hablar con ellas, pero hablaban idiomas extraños, y cuando por fin logró entenderse comprobó con desesperación que ninguna de ellas sabía donde estaba ni como salir de allí…

Pero mientras todo esto ocurría, en el Palacio del Buen Rey se habían convocado pruebas para seleccionar un PRÍNCIPE que rescatara a la joven Princesa. Uno de ellos, el más sabio, justo y bello, partió enseguida a lomos del más noble y valiente de sus caballos. Cuando, tras varios días de marcha, dio con la gruta del fiero Dragón, desenvainó su espada y se lanzó sin dudarlo contra él. Pero el Dragón, astuto como un diablo, tenía la extraña habilidad de cambiar de forma y cuando el Príncipe estaba a punto de vencerlo, cambiaba su apariencia y se convertía en humo, o en una piedra metálica, o en una tímida amapola. Tras varios días y noches de combate, el sabio Príncipe descubrió al fin la ingeniosa treta con la que habría de vencer al Dragón. Decidió permanecer frente a él, sin mover un músculo, libre de su espada, y se esforzó todo lo que pudo por borrar al Dragón de su mente. En muy poco tiempo, el Dragón de los Cuentos fue desapareciendo, como desaparece todo lo que es apariencia. Y la joven Princesa y todos los prisioneros quedaron libres y volvieron a Palacio, en el que celebraron la Real BODA entre el Príncipe y la Princesa quienes, desde entonces, reinaron junto al Buen Rey y fueron eternamente felices.

Bueno, ahora el juego: consiste en comprobar que en todos los cuentos (historias, novelas, películas, etc.) ocurre lo mismo que en este cuento:

(1) Hay cuatro “personajes” fundamentales:
- El malo (Dragón, Ogro, Lobo, Madrastra, Tirano…) que vive en su cueva (Pantano, Bosque tenebroso, Casa o Palacio siniestro…)
- La Chica en apuros (Princesa raptada, Niño perdido, Persona amenazada, Pueblo esclavizado…).
- El Chico bueno (Príncipe salvador, Héroe, Superhéroe o similar…)
- El “Final feliz” (La Boda real, el Reinado justo y feliz, el retorno al Hogar con los Padres, al Palacio con el Rey, etc.)…

(2) Y siempre la misma trama: Alguien (La “Chica”) está en apuros (en manos del “Malo”, o pasándolo “mal”). Entonces aparece alguien (el “Chico bueno”) que lo salva (y del cual la Chica se enamora, de hecho, el “amor” es siempre la salvación). Y todo acaba bien (el final feliz).

Pues bien: SE BUSCA un cuento (leyenda, novela, película, comic, lo que queráis) que creais que NO ENCAJE en este esquema. SE OFRECERÁ RECOMPENSA POR VUESTRO INTENTO.

Por cierto. Este cuento de todos los cuentos se cuenta de muchos modos. Por ejemplo: al modo religioso. O al modo filosófico. O, en el ámbito de la filosofía, al modo más metafísico

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